Onubenses por el Mundo

La egiptóloga Vicky Almansa: Una onubense estudiando su doctorado en EE.UU

Actualmente reside en Phoenix, Arizona, y prepara la defensa de su tesis como culmen de su doctorado en el departamento de Egiptología y Asiriología de la Brown University. Además, imparte docencia y continúa investigando en su gran pasión.

3
1008

Cristina Morales. Victoria Almansa Villatoro es una joven onubense por el mundo que siempre soñó con ser egiptóloga y participar, de primera mano, en las excavaciones en tierras egipcias. Un cómic de Asterix y Obelix que le regaló su abuelo, y en el que las aventuras se desarrollaban junto a Cleopatra, fue su primer contacto con esta cultura y la mecha que encendió la llama de su inquietud por esta civilización. Vicky, como le gusta que le llamen, lleva desde sus inicios participando en varios museos y proyectos que tratan de conocer más sobre las pirámides de Egipto.

En la pirámide de Unis en Saqqara, justo antes de tener que volver a EEUU por el Covid.

Estudió el Grado de Historia en la Universidad de Sevilla, donde además realizó un curso sobre Lengua y Escritura Egipcia Jeroglífica. Siempre tuvo clara su formación, por lo que, incluso antes de empezar la carrera, entró en contacto con el mundo de la investigación, pues con 17 años acudió todas las tardes durante casi un año al laboratorio de Arqueología de la Universidad de Huelva para ayudar a los arqueólogos. El último cursó de grado disfrutó de una beca Erasmus en Sicilia, entrando en contacto con varios proyectos. La onubense se graduó en 2013 y, nada más terminar sus estudios, se marchó a Pisa para hacer una especialización, el Máster de Orientalística y Egiptología en la Universidad de la ciudad italiana de dos años de duración. Además, también ha participado en varias excavaciones y proyectos en otras ciudades como Turín.

Desde hace años vive en Estados Unidos donde está estudiando un doctorado en el departamento de Egiptología y Asiriología de la Brown University, que allí se extienden de 5 a 6 años. En noviembre de 2021 tiene prevista la defensa de su tesis, que combina con tareas de docencia que ahora realiza principalmente de forma online por la pandemia. Esto le ha permitido mudarse desde Providence hasta Phoenix, en Arizona, con su marido. Hablamos con Vicky Almansa para que nos cuente más sobre cómo es su vida en EE.UU en estos momentos pandémicos.

En Hawaii disfrutando de las únicas vacaciones que ha tenido en este tiempo.

– ¿Dónde vives ahora? ¿Cómo es la vida allí?
– Ahora mismo vivo en Phoenix (Arizona, EEUU). La vida aquí es bastante diferente que en España, y Huelva en particular. Salvo algunos centros en las distintas localidades, la ciudad está muy esparcida y no hay tanta vida social como en otros sitios. Para ir a los centros donde están las tiendas y demás locales hay que conducir entre 10 y hasta 40 minutos, a no ser que seas un estudiante y vivas en el campus. Además desde mayo y hasta primeros de octubre el calor es insoportable (¡llevamos tres semanas sin bajar de los 46 grados!) y no se puede pasear. La buena noticia es que aquí nunca hace frío, y el resto del año la temperatura es bastante agradable. Además, tengo a pocas horas de coche unos paisajes tan impresionantes como el Grand Canyon y Sedona, y ciudades vibrantes como Phoenix, Los Ángeles y Las Vegas. ¡Solo me falta el tiempo de poder visitarlas! En el Oeste americano, cinco horas de coche se considera una distancia cercana.



– ¿Qué estás haciendo ahora?
– Desde que empezó la pandemia he estado impartiendo clase en la Brown University de manera remota (Brown está en Providence, en la costa este de EEUU, a 5 horas de avión de aquí). En realidad empecé con los cursos online justo antes de la cuarentena, ya que sabía que iba a estar excavando en Giza durante la primavera del 2020, así que diseñé el primer curso online de mi departamento antes de que se pusiese de moda. Desde entonces he estado enseñando otros cursos y trabajando en mi tesis doctoral y otras investigaciones desde Phoenix.

En el restaurante T. Cook’s en Royal Palms Resort en Phoenix, que tiene los escudos de todas las ciudades españolas, incluida Huelva.

– ¿Cómo has vivido allí la pandemia?
– El inicio de la pandemia y el estado de alarma en España me pilló excavando en Giza. Me desperté una mañana con varios mensajes en el móvil de amigos y familiares que me avisaban de que EEUU había anunciado el cierre de fronteras, efectivo algo así como al día siguiente a las doce de la noche. Antes de desayunar ya estaba cambiando mi vuelo a EEUU (que en principio estaba reservado para tres semanas después) a la mañana siguiente. Si en algún momento he estado expuesta al Covid-19, fue en esas doce horas de vuelo del Cairo a Nueva York, en un avión lleno de turistas (tosiendo, y por entonces, sin mascarillas) que habían pasado semanas de crucero por todo el Medio Oriente, y como yo, habían tenido que cambiar su vuelo de un día para otro.

Las tres semanas siguientes en casa me las pasé tosiendo, y quién sabe lo que tuve. Por entonces no había tests disponibles. El resto del año y medio que llevo aquí ha sido mucho menos emocionante. Cuando no estoy trabajando estoy haciendo ejercicio. En Arizona siempre se ha podido salir a la calle, incluso sin mascarillas (al aire libre). Desde que las vacunas se hicieron disponibles a la población general (en abril), ya no es obligatorio llevar mascarilla en casi ningún sitio. Cuanto estoy en sitios cerrados, como en el supermercado, yo me la sigo poniendo, pero no todo el mundo lo hace.

– ¿Ha cambiado tu vida con el Covid?
– La vida de un estudiante de doctorado no cambia demasiado en pandemia. Sigo en casa trabajando y sin vida social. Algo muy positivo es que el paso a la enseñanza remota me ha permitido estar en Arizona con mi marido, Odysseas, que trabaja aquí. Me parece además que la enseñanza universitaria online está aquí para quedarse, y aunque he notado que mis colegas no están muy contentos, a mí no me desagrada la idea. Yo también prefiero enseñar en persona, pero diseñar cursos online es un gran ejercicio de creatividad para el profesor, que tiene que buscar métodos alternativos para mantener la atención del estudiante.

Ahora reside con su marido en Phoenix gracias al teletrabajo y la enseñanza online.

– ¿Has venido a Huelva últimamente?
– No, por desgracia. La última vez fue en febrero de 2020, justo antes de irme a Egipto. La pandemia y cierre de fronteras no nos lo pone fácil a los que vivimos en EEUU con una visa. Espero volver a finales de verano para pasar unas semanas con mi familia.

– ¿Tienes pensado volver en algún momento a España?
– No descarto trabajar en la universidad española, y para mí sería un gran honor traer a mi país lo que he aprendido fuera para formar generaciones futuras de egiptólogos españoles. Habrá que ver lo que va saliendo.

– ¿Qué proyectos profesionales tienes ahora?
– El principal, mi tesis doctoral, cuya defensa ya está programada para noviembre de este año (el doctorado en Brown son 5-6 años). Además he obtenido recientemente un contrato para publicar un libro basado en la gramática de los textos que estudio por mi tesis. Una vez que defienda mi tesis, empezaré también a prepararla como otro libro. Además estoy trabajando en varios artículos de investigación, organizando un panel de congreso, y preparando las clases del primer semestre en Brown.

Disfruta de su vida en Arizona, aunque le ronda la idea de volver a España.

– Envía un mensaje a los onubenses.
– Por favor, ¡salvad los cabezos! Y revalorizad el patrimonio arqueológico que tenemos en Huelva para que sea accesible para generaciones futuras (y actuales). La riqueza arqueológica de Huelva existe en pocos lugares del mundo, y no se le está sacando ningún partido. La vamos a perder completamente, y es una gran pena.

3 Comentarios

  1. Eres una gran luchadora, has trabajado fuerte para alcanzar tus sueños y hoy en día te has convertido en una reconocida egiptologa.
    Estoy totalmente de acuerdo con el mensaje que les dejas a todos los onubenses.
    “Por favor, ¡salvad los cabezos! Y revalorizad el patrimonio arqueológico que tenemos en Huelva para que sea accesible para generaciones futuras (y actuales). La riqueza arqueológica de Huelva existe en pocos lugares del mundo, y no se le está sacando ningún partido. La vamos a perder completamente, y es una gran pena.
    Salvemos los cabezos!!!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here