300 millones de euros, 119 hectáreas, 2.000 empleos y más de 5 millones de visitas anuales, cifras del futuro megaproyecto de una vecina del Cerro del Andévalo

El escritor José Manuel Alfaro nos trae un domingo más en su sección semanal 'El Cuaderno de Muleman', un artículo de ficción sobre la provincia de Huelva.

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José Manuel Alfaro/ Sección de ficción ‘El Cuaderno de Muleman’. Estas son las apabullantes cifras, de las que ya se empieza a hablar en la localidad andevaleña, después de conocer que un grupo inversor, estaría estudiando realizar una inversión millonaria en uno terrenos del municipio.

Aunque quedan muchos aspectos por concretar, las cifras hablan por sí solas, más de 300 millones de inversión, lo que equivaldría a la construcción de más de 100 colegios totalmente equipados con las últimas innovaciones en Tic, 50 centros de salud equipados con la tecnología médica más puntera del momento y cuarenta centros de cría de cerdos ibéricos en libertad. Un proyecto que además generaría más de 2000 empleos directos, casi el total de la población de cerreños y cerreñas empadronados actualmente. Un complejo que estaría dimensionado para recibir más de 5 millones de visitas anuales, lo que equivaldría a 10 veces la población de la provincia. Unas cifras mareantes que han causado en la población del Cerro un estado de alegría similar al que hubieran sufrido, si hubieran podido celebrar su romería, la más antigua y popular de toda la provincia.

El proyecto, aunque no se conoce aún su ubicación, estaría situado en las proximidades de los Montes de San Benito y ocuparía más de 119 hectáreas, en las que se construirían, cinco hoteles, tres campos de golf, un Beach Club, un parque acuático, además de la instalación reina de este proyecto, que tendrá una dimensión internacional y estará preparada para recibir a millones de personas todos los años. Aunque detrás de este mega proyecto está un grupo inversor, uno de los accionistas mayoritarios con más de 90% de las acciones podría ser una de las personas más ricas de la localidad y conocida como la Superniña del Cerro del Andévalo, que ha construido toda una fortuna, a partir de la venta de la patente a un grupo inversor chino, de su Chicle Mágico. Tenemos que recordar que el año pasado esta Superniña inventó un chicle mágico capaz de diagnosticar la COVID-19 en función de color que adquiría durante su masticación. Aunque aún no se pueden hacer púbicos todos los detalles de este proyecto faraónico, hemos podido entrevistar al mejor amigo de esta Superniña, y que tiene la suerte de haber estado siempre en los mejores, pero sobre todo en los peores momentos de su vida y que ha tenido la gentileza de contestar a algunas de nuestras preguntas.

¿Cómo se enteró de la noticia?

Pues de casualidad, aunque sabía que ella llevaba mucho tiempo pensando que hacer con todo el dinero que había ganado después de vender la patente del Chicle Mágico. Sobre todo, después de renunciar a la instalación farmacéutica que debía de fabricar su invento en unos terrenos de la localidad. Pero al final, las cosas algunas veces no salen como se planificas en un principio, y lo que iba a convertirse en el valle farmacéutico de la provincia, termino convirtiéndose en un obstáculo, que se ha resuelto con la venta de la patente a un grupo chino, que pretende construir la planta de fabricación, donde ahora mismo se encuentra el epicentro de esta pandemia, en la India, un lugar en el que curiosamente, se fabrican muchos de los compuestos esenciales que forman parte del tejido farmacológico de nuestro país. Yo creo que ella, ha tomado la mejor decisión, por una parte, porque no ha renunciado a su invento, sigue siendo parte del accionariado de la empresa que ha comprado su patente y por otra parte le ha permitido capitalizar parte con su proyecto, unos activos que ahora sí que tiene claro, que invertirá en el pueblo que la vio nacer.



¿Por qué ha decidido invertir su fortuna en el Cerro del Andévalo?

Yo creo que todos tenemos una deuda con el lugar en el que nacimos, por muy bien que nos acojan en cualquier otro lugar, la tierra de nuestros ancestros, nuestras costumbres, nuestros recuerdos, la sangre o mejor dicho el ADN, del que no se deja de hablar en estos momentos, no desaparece nunca, es un hilo invisible e indestructible que permanece hay para toda la vida. Y eso es lo que le ha pasado a ella, que por mucho que viaje a otros lugares, aunque un día este desayunando en California y de noche cenando en Tokio, el olor del Andévalo sigue hay dentro tus fosas nasales. Y que mejor forma de devolver esto, que invirtiendo parte de su fortuna en ese megaproyecto que podría cambiar la fisonomía de un territorio que se va vaciando poco a poco.

¿En qué consiste este megaproyecto?

Lo primero que hay que preguntarse de este megaproyecto, es si de verdad estamos preparados para asumir las consecuencias que tendrá la inversión de más de 300 millones de euros, la creación de 2000 puestos de trabajo, es decir, todo el pueblo se vería afectado, incluso muchos jóvenes tendrían que dejar sus estudios para trabajar en él, incluso los niños y niñas como yo, tendrían que trabajar en verano en él. La gente también tendría que preguntarse, si estarían dispuesto a asumir el reto de acoger a 5 millones de personas al año, si estarían dispuestos a asumir el impacto medioambiental de modificar más de 119 hectáreas, y ceder recursos hídricos suficientes y asumir la generación de una ingente cantidad de residuos y emisiones. Puede que todo esto sea asumible, en pro de un desarrollo insostenible. Pero lo que no se si podrían asumir los ciudadanos y ciudadanos del Cerro, es la mercantilización de una de las tradiciones más ancestrales del territorio y que forman parte de la cultura intrínseca de esta tierra. Si el Cerro y toda la comarca está dispuesta a asumir el pago de este peaje ideológico y cultural, el proyecto seguirá adelante, de lo contrario, este solo servirá para engrosar la lista interminable de proyectos fallidos para esta comarca.

¿Para cuándo la primera piedra?

Aun creo, que quedan unos meses para eso, pero me consta por lo que he oído a mi amiga, que se va todo lo deprisa que se puede para poner en marcha toda la maquinaria necesaria para hacerlo realidad. Aunque como he comentado todo dependerá de la ciudadanía y de que sea capaz de asumir el nuevo rol que les tocaría vivir en caso de que el proyecto siguiera adelante y anteponer la economía, a las raíces, la cultura verdadera a la propaganda y el folclore tradicional al espectáculo adulterado.

Y después de este ¿Cuál será el próximo proyecto?

Si somos capaces de sacar este proyecto adelante, si somos capaces de construir el parque temático romero más grande del mundo, en el que podamos aunar lo mejor de nuestra romería con las más mejores instalaciones de su género en Europa, si somos capaces de trabajar todos juntos en una misma dirección buscando el bien común y si además al final de todo eso, somos capaces de construir el parque temático romero más grande del mundo, que permita a todo aquel que se acerque, vivir en una fiesta permanente del baile y del cante. Un lugar en el que se vivan los espectáculos nunca vistos, en el que la gente pueda trasladarse de una atracción a otra en caballo o carrozas engalanadas, mientras escucha tambores, flautas y cantos ancestrales, habremos logrado uno de los objetivos, de un complejo que podrá satisfacer la sed de romerías no solo de la comarca y de la región, sino de todo el mundo. Convertir los Montes San Benito, en el parque temático romero más grande del mundo ya no solo es un reto, sino una necesidad imperiosa que tiene el mundo, de vivir a partir de ahora en un estado de romería permanente, que nos permita mitigar el dolor pandémico al que hemos sometidos gran parte de nuestras vidas.

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