Huelva recuerda a ‘El Risitas’, estrella del programa de Jesús Quintero, que acaba de fallecer

Juan Joya Borja, siempre recordado por su famoso "cuñao" y su risa contagiosa, moría en Sevilla a los 65 años. Cada verano se trasladaba a Punta Umbría para trabajar en un chiringuito haciendo reír a los demás, su verdadera vocación.

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HBN. En la tarde de ayer miércoles 28 de abril moría uno de los personajes más conocidos y queridos de la televisión. Juan Joya Borja, más conocido como ‘El Risitas’, saltó a la fama de la mano del onubense Jesús Quintero en los 2000, con programas como ‘El vagamundo’, ‘Ratones coloraos’ o ‘El loco de la colina’, junto a ‘El pepito’.

Rápidamente se ganó al público con su risa contagiosa y sus chistes malos, además de su peculiar forma de hablar. Pero si algo dio de qué hablar fue su coletilla más famosa “cuñaooooooo”, que se hizo viral cuando aún no reinaban las redes sociales. Tras desaparecer de la televisión se fue a Punta Umbría, para contar chistes en un chiringuito de Punta Umbría.



En 2005 pegó el salto al cine con Santiago Segura, quien contó con él para la película ‘Torrente 3: El protector’. El ‘Risitas’ vivió unos meses con los que nunca soñó, compartiendo rodaje con grandes como José Mota, Carlos Latre, Javier Gutiérrez, Xavier Deltell, Silvia Gambino, Luis Larrodera y la gran estrella, Tony Leblanc.

Este miércoles ha muerto en Sevilla tras sufrir un infarto de miocardio a los 65 años. Juan Joya Borja estaba ingresado, primero en el Hospital de la Caridad de la capital y luego en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, donde ha fallecido. En enero de 2021 la prensa se hizo eco de sus problemas de salud y se publicó que estaba ingresado, solo, sin recursos y con un cuadro clínico complicado.



Se decía también que había ingresado en septiembre de 2020 en el Hospital de la Caridad cuando tenía 64 años, tras abandonar el Juan Ramón Jiménez de Huelva, donde un problema vascular derivó en la amputación de una de sus piernas. Ese hospital, gestionado por la hermandad de la Santa Caridad de Sevilla, da cobijo desde hace siglos en esa residencia-hospital a ancianos enfermos, sin recursos o sin familiares que se puedan hacer cargo de sus cuidados.

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