El onubense Alejandro Mondéjar reflexiona en su primera obra ‘Hermanos prestados’ sobre los límites de la moralidad

Camionero de profesión y escritor de corazón, este autor plasma en su novela el dilema moral que supone adentrarse en lo más hondo de la edad adulta sin haber tenido infancia.

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HBN. ‘Hermanos prestados’ es la primera novela del autor onubense, Alejandro Mondéjar en la que muestra la historia de un hombre adulto con una vida bien estructurada que comienza a sentir que nada de lo que tiene es suficiente. “La reflexión que podemos hacer a esas respuestas que ya damos por establecidas de forma protocolaria y que creo que en esta novela se le pueden dar un par de vueltas más, ¿es la mentira la base real de la felicidad?, ¿se puede alterar la ética sin dañar la moral?”, explica él mismo.

Publicado en Círculo Rojo Grupo Editorial, el lector acompañará al protagonista a través de su propio viaje de vida en el que descubre que aún le quedan muchas cosas por vivir y que la vida que ha tenido hasta ahora, no le hace tan feliz como él mismo pensaba.



SINOPSIS

¿Sería ético actuar a los cuarentaiocho años como un adolescente?



Esteban luchaba para encontrar respuestas, y lo malo es que cuando alguien pregunta corre el serio riesgo de ser contestado. Él siempre obtuvo respuestas de la gente a la que quería —su padre y su esposa, Sara—, eso le evitaba el engorroso trámite de tener que pensar por sí solo.

Casado con la mujer de su vida, a la que quería como el primer día, con dos hijos, una clínica dental a su nombre y una vida resuelta dentro de los cánones establecidos que marca la buena conducta de la ética y lo moral, se encontró de repente inmerso en una circunstancia propiciada por una serie de casualidades que hicieron que todas las preguntas que nunca se atrevió a realizar comenzaran a tener respuestas para las que no estaba preparado.

¿Es lo mismo amar que querer? ¿Se puede alterar la ética sin dañar la moral? ¿Es la mentira la base real de la felicidad?

Las circunstancias y el entorno donde creció privaron a Esteban de tener una adolescencia propia y natural, esa edad donde explotamos granos traicioneros y luchamos contra nuestras dislocadas hormonas. Casi con cincuenta años la vida le regaló unos meses para poder experimentar lo que por derecho propio le tuvo que haber pertenecido décadas atrás. ¿Qué podía salir mal?… Todo.

Alejandro Mondéjar (1974)

En contra siempre de los cánones estable­cidos por la sociedad, aunque cobarde para ser rebelde, dejó de estudiar oficialmente muy joven porque no creía en el sistema. Eso no le impidió acumular y leer libros de toda clase de géneros, incluidos los de sus hermanos universitarios, a quienes acompañó en el periplo de sus carreras de modo virtual, pero sin lugar a la oficialidad del título. Camionero por vocación, a los cuarentaiséis años puede decir que busca el millar de ilustrados leídos.

Esta es su primera novela publicada, pero a buen seguro que en sus entrañas quedan aún muchas más.

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