Crecer con Juan Ramón. Homenaje a Carmen Hernández Pinzón

No conoceríamos la enorme obra del poeta moguereño sin entender la labor que a su muerte realizó su sobrino, Francisco Hernández Pinzón y que continuó su sobrina-nieta Carmen Hernández Pinzón, quien acaba de recibir un homenaje a su inmensa labor en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

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Un momento del acto en la Residencia de Estudiantes de Madrid donde vivió Juan Ramon.
Alma y Acero, del libro.

Juan Carlos León Brázquez. Es imposible que hoy conociésemos la enorme obra de Juan Ramón Jiménez sin entender la labor que a su muerte realizó su sobrino, Francisco Hernández Pinzón y que continúa su sobrina-nieta Carmen Hernández Pinzón, quien acaba de recibir un homenaje a su inmensa labor en la Residencia de Estudiantes de Madrid, que tanto supuso en la vida del poeta moguereño.

Carteles en el libro Alma y Acero.

Muchos años de lucha y sacrificio para sacar a la luz la extensa obra inédita de quien muchos consideran el mayor poeta español del siglo XX. Carmen reconoció que no estuvo en Moguer hasta que tuvo quince años, porque a su padre le causaba dolor y le traía muchos recuerdos y sentimientos, pero desde entonces Moguer y Huelva han sido inseparables en su vida, hasta el punto de -como dijo- “me siento querida en Moguer”. Cuando recogió la Medalla de Andalucía, en 2011, en quien primero pensó fue en su padre, a quien prometió seguir con su legado. Había adquirido el compromiso de continuar aquel trabajo cuando nadie quería publicar a Juan Ramón, pero todo ha cambiado pues hoy tenemos más de 90 títulos que han visto la luz desde que en 1958 murió nuestro poeta. No solo, a punto está de aparecer el tercer Epistolario de Zenobia, con lo que, según Carmen Hernández Pinzón, servirá para conocer en su totalidad lo que Zenobia sentía y pensaba junto al poeta.

Antonio Rodríguez Almanza.

El próximo 30 de abril se cumplen once años de la muerte de Francisco Hernández Pinzón, también cumpliría años la cantante Chili Valverde, que llevó la sonoridad de los poemas de Juan Ramón por medio mundo, pero -como algunos de los participantes en el homenaje le dijo a Carmen- “hoy tu padre estaría orgulloso de ti y de lo que has hecho”, mientras que la homenajeada decía que con la difusión de Juan Ramón lo que habían hecho es “plantar una semilla que va a durar para siempre”. Cierto, porque los juanramonianos han crecido exponencialmente y se sigue trabajando y profundizando en la obra de Juan Ramón. “No tengo vida para agradecer tanto”, dijo tras comprometerse a seguir trabajando, aunque ve su sucesora en Soledad González Ródenas, una de las grandes estudiosas de Juan Ramón y artífice del homenaje.

Rosa García Gutiérrez, directora de la catedra de JRJ de la Universidad de Huelva.

Una cincuentena de firmas se han sumado participando en el libro Alma y Acero, que le entregaron sus nietos, lo que dio ocasión a la homenajeada no solo a emocionarse, “aunque como dijo mi padre no esperes reconocimientos ni aplausos, pero hoy tengo en mis manos una obra bella. Y eso es gracias a los editores y a los juanramonianos con los que hemos crecido en belleza, en el cuidado de las ediciones. Es el propio Juan Ramón quien escribió estoy enfermo de muerte por acumulación de belleza y hoy mi biblioteca está llena de libros de Juan Ramón, mi mayor alegría”.



Tuvo Carmen recuerdo para la expresidenta de la Diputación de Huelva, Petronila Guerrero, quien impulsó la digitalización del archivo de la Universidad de Rio Piedras, Puerto Rico; para Elena Tobar, quien desde Cultura de la Diputación de Huelva impulsó la cátedra de la Universidad de Huelva; para la Casa Museo y Fundación Zenobia-Juan Ramón, indispensable hoy para Moguer y Huelva, para la Casa Natal… “una base sólida que hemos creado, porque este es el fruto del trabajo tras muchos obstáculos y servirá para que la gente joven, las nuevas generaciones, se acerquen a Juan Ramón”. Y recuerdos para quien ya no están, para su amiga Chili Valverde, para el hispanista estadounidense Michael P. Predmore, para la cubana Graciela Palau de Nemes, para el moguereño Francisco Garfías, amigo de Juan Ramón, para tantos otros, “aunque al principio el mundo de los que se ocupaban de Juan Ramón era muy reducido y por eso nos propusimos abrir la obra de Juan Ramón para que todo el que quisiera se acercara a ella y combatir la mala leyenda rompiendo barreras y muros. De ahí salió la semilla que va a durar siempre”.

Mirándote las manos Poema.

Antonio Rodríguez Almanza, director gerente de la Casa Museo Zenobia-Juan Ramón, recordó cómo ambos descansan hoy en la soledad sonora de Moguer, “donde debían estar”, y tanto Moguer como Huelva deben mucho a la apuesta cultural que han realizado Carmen y su padre arrastrando a las instituciones provinciales. Enumeró numerosas actividades en todos estos años relacionadas con Juan Ramón y su obra, pero sobre todo destacó la estrecha relación que Carmen Hernández Pinzón ha tenido con los estudiosos e investigadores de la obra del Premio Nobel. “Un trabajo gustoso”, señaló evocando al propio Juan Ramón, “el más grande poeta de nuestra literatura contemporánea, la palabra más transformadora en 150 años. La palabra poética en su esencia máxima, por eso es importante llevar a Juan Ramón a todos los rincones”.

También intervino, Rosa García Gutiérrez, directora de la cátedra Juan Ramón Jiménez en la Universidad de Huelva, quien recordó su acercamiento al poeta a través de Platero y Yo y después con el Diario de un Poeta Recién Casado y cómo se introdujo en el pensamiento de Juan Ramón a través de sus Conferencias en el exilio, “palabras que huelen a sangre, a tierra”. Destacó la importancia de la cátedra que mantiene vivo a Juan Ramón, “pero sin Carmen no todo estaría hoy disponible, Juan Ramón se hubiera diluido en la memoria nacional, también Zenobia”. Y subrayó, “Juan Ramón está más vivo que nunca, ella (Carmen) ha hecho que sean visible (también Zenobia) y todo lo que significan en la actualidad”.

Los nietos tras entregarle Alma y Acero.

José Antonio Expósito, una de las personas que más ha trabajado en la obra inédita de Juan Ramón, habló en nombre de todos los juanramonianos y apuntó ser la otra familia de Carmen, “cada vez más numerosa”. “Ella tiene la sensación de no haber hecho todo lo que le prometió a su padre, pero ha transmitido el gen de la sensibilidad de Juan Ramón, de la ética, de la belleza, de la rectitud y ha tenido la fuerza de hacer un trabajo batallador”.

Existe un material inédito, “tanto que apabulla”, y anunció que en mayo saldrá su estudio sobre Juan Ramón y la generación de 1927. Hay que llevar a Juan Ramón a toda España y a América, concluyó.

Fue Soledad González Ródenas la última en dirigirse a la homenajeada. Junto al editor Ignacio F. Garmendia, ha organizado y editado el libro-regalo Alma y Acero. Soledad dijo que el perejil de la cubierta lo había dibujado Lucía, la nieta de Carmen, y el título era todo un poema homenaje a la mujer trabajadora. Son casi 200 páginas con muchos nombres de juanramonianos que suman en palabras el agradecimiento por mantener viva la llama de la poesía de Juan Ramón: Rocío F. Berrocal, Ángel Sody de Rivas, Emilia Cortés, Alfonso Alegre, John C. Wilcox o Andrés Trapiello, entre esa cincuentena elegida para éste especial homenaje. Soledad lo resumió, “todos te debemos esta gran ayuda, primero a tu padre y ahora a ti, como defensores de la obra de Juan Ramón”. Y terminó con un “seguimos juntos”. El cierre, de la homenajeada, con un poema de Juan Ramón, Romance de Bodas, “el corazón de la novia pasó la noche temblando”, como estaba la emocionada Carmen Hernández Pinzón.

Juan Carlos León Brázquez, periodista y bibliógrafo

El pasado año dentro del Otoño Cultural Iberoamericano expuso en el rectorado de la Universidad de Huelva la doble exposición, pintura y bibliográfica, Mar de Pintor, dedicada al Diario de un Poeta Recién Casado, ya que posee todas las ediciones del libro, junto a la mayor colección conocida de Platero y Yo.

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