Pilar Marín, decana de Ciencias del Trabajo: ‘El secreto es disfrutar’

Nos habla de los estudios de su facultad, de la dedicación universitaria y el entusiasmo como receta para hacer las cosas bien y conseguir con ello la felicidad de los demás y de uno mismo.

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RFB. Pilar Marín Mateos comenzó este curso renovando su responsabilidad como decana de la Facultad de Ciencias del Trabajo de la Universidad de Huelva. Tiene una dilatada experiencia en la gestión dentro de la Onubense.

Aún así, nuestra protagonista no difiere mucho de esa chica inquieta de inconfundible pelo rizado que cursaba la licenciatura de Empresariales en La Rábida, en aquellos años clave en el origen de una universidad independiente para esta provincia.



Pilar Marín en una foto de cuando asumió el decanato de la facultad.

Profesora Titular de Universidad, del área de Organización de Empresas, lleva recorrido en primera línea el historial de treinta años de unos estudios que eran originalmente de Graduado Social y ahora otorgan el Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos.

Apasionada y emocional, la profesora Marín es un torbellino que no deja indiferente cada escenario que comparte con los demás. No se aburre, ni mucho menos, ni aburre a sus alumnos, a sus equipos, a sus amigos o a su familia. Ilumina espacios y ofrece dosis permanentes de optimismo y vitalidad, como gran aportación personal a la vida, la suya y la de los otros.



Es muy difícil ver a la profesora Marín sin una sonrisa.

Este entusiasmo por lo que hace le da energía para actuar en diversos frentes, atreviéndose hasta en el cuestionado mundo de la política, siendo hoy en día también edil municipal en la capital. Pero, aunque todo le gusta -como manifiesta- la mayor parte de las energías las concentra en su actividad profesional, docente universitaria. Y todo este despliegue es capaz de realizarlo asumiendo y ejerciendo la plena y compleja responsabilidad de madre de tres hijos.

Pilar Marín, decana de Ciencias del Trabajo, atiende a nuestras preguntas con amabilidad y simpatía pero, sobre todo, con esa rotunda transparencia y naturalidad que le caracteriza.

En un acto de la Universidad de Huelva, como decana de su facultad.

-¿De que te sientes más satisfecha en estos años de decana?

-En este tiempo me siento muy satisfecha de las relaciones personales que me han permitido el estar donde estoy. En conocer gente nueva, el trabajar con gente que no es afín a tu departamento, pero en la gestión si. Y he conocido a mucha gente. Llevo en la gestión desde hace mucho, es algo que me gusta. El conocer a gente, y gente muy buena.

-Empecé a dar clases en el año 89, en Graduado Social que dábamos en La Rábida. Luego nos vinimos a La Merced. Estuvimos dos años en La Merced, y luego ya nos fuimos a Cantero Cuadrado. Allí estuvimos muchísimo tiempo, hasta el año 2000 o así, que nos vinimos aquí al Carmen. Y yo siempre he estado en Graduado Social, primero, la primera promoción de Relaciones Laborales sería sobre el año 93 o 94. Pasamos a ser de Escuela Universitaria a Facultad de Ciencias del Trabajo. El nuevo espacio europeo fusionó más tarde diplomatura y licenciatura y llegamos al grado actual, de Relaciones Laborales y Recursos Humanos. Todo ese proceso lo he vivido yo desde el principio. Esto es como si fuera mi casa.

La Facultad de CC del Trabajo y RRHH, de la que es decana Pilar Marín, es una de las más características de la UHU.

-Estoy contenta porque después de cuatro años como decana es cuando creo que se pueden desarrollar todos los proyectos iniciados en el primer periodo.

-A nivel de gestión empecé como vicedirectora, siendo Rodríguez Piñero el director de la Escuela Universitaria, y luego con Agustín Galán; y ahora decana. Ahí he estado yo siempre, con todos. A nivel de equipo de gobierno de la Universidad también estuve con Francis, dirigiendo la Unidad para la Calidad. Esto fue en un momento muy importante de la UHU, porque entonces se marcaron las bases sobre las que se tenían que desarrollar los distintos títulos de la universidad.

La profesora Marín tiene una dilatada experiencia en gestión universitaria.

-En esa unidad teníamos un equipo muy bueno, que se volcó para ayudar en todas las titulaciones a afrontar el ’embrollo’ que se podía producir por el cambio. Era todo muy nuevo y complejo. Pero mira se consiguió, y lo satisfactorio de toda esa época es que todavía me encuentro a decanos y vicedecanos de entonces y me dicen ¡cuanto nos acordamos de tí!… a mi eso me pone los pelos de punta y pienso pues mira tan mal no lo hicimos.

-La titulación actual, resultado de ese proceso, ¿puede evolucionar mucho más o ya tiene un encaje de perfil profesional y académico consolidado?

En un momento de la entrevista, realizada en la ETSI de la Universidad de Huelva.

-Un poquito de todo, porque el cambio de ser Graduado Social, algo que todo el mundo entendía, a ser Diplomado en RRLL, que nadie entendía… ahí hubo un problema de identificación. Llegamos a hacer campañas para que la gente conociera lo que era. Bueno, yo creo que estamos en el camino. Es un camino muy especializado en la empresa, en el Derecho del Trabajo en la empresa… tan especializado que, incluso, una persona que hace Derecho no sale tan especializado como un graduado de nuestra disciplina en esa rama del Derecho. Esa identificación es importante y ya está asumida.

-Después tenemos varios títulos de postgrado que te permiten especializarte en algunos itinerarios que se han iniciado en la carrera, como es el Empleo, como es los Recursos Humanos o como es la Prevención de Riesgos Laborales.

Pilar Marín y el pintor Alfonso Aramburu.

-Como te decía antes, esos cuatro primeros años han servido para situarnos, pero ahora la visión es completamente diferente. Yo tengo en mente que lo que tenemos que acercar es el alumno a la empresa, el alumno al mercado, salir ahí fuera para que ellos conozcan la realidad. Tenemos en marcha proyectos para que los alumnos se enfoquen al empleo con la mentorización no solo de los profesores, sino también de profesionales externos. Estos deben de acompañarlos para que puedan desarrollar su carrera con tal orientación de resultado práctico final.

-¿Porqué decidiste dedicarte a la Universidad?

-Cuando yo estudiaba éramos muy pocos en la carrera y, afortunadamente, al terminar la formación todos nos íbamos colocando sin problemas. Yo empecé a trabajar en una empresa que era un matadero de pollos en San Juan del Puerto. Estaba como jefa de administración de la misma, y la verdad es que estaba muy contenta de haber conseguido rápido un empleo.

El profesor Manuel Carrasco, y la profesora Mª Asunción Grávalos, de la misma promoción que Pilar Marín, ambas discípulas del primero.

-Estando allí, Manolo Carrasco, un mito en la Universidad de Huelva, a quién tenemos que querer todos los que estuvimos con él, me propuso si quería impartir clases en la Universidad. Yo le dije que iba a consultarlo con la empresa por si podía compatibilizarlo, y me dijeron que si. A mí me encantaba, porque yo trasladaba a los alumnos -dentro de mi juventud y mi inexperiencia entonces- una perspectiva práctica que completaba su formación. Este escenario fue el que me invitó a profundizar en mi relación con la universidad. Al cabo de los años la empresa se deslocalizó y yo me planteé desplazarme con ella o quedarme aquí, en la Universidad. Y dije, pues mira, a mí me llena mucho la universidad, yo me quedo. Solicité dedicación completa y me admitieron… y hasta aquí. Y estoy encantada.

Pilar Marín y sus hijas.

-¿Qué consideras como buen profesor universitario?

-En todas las facetas, en todas las profesiones el ser buena persona invita a mucho, da mucha calidad y da mucha seguridad. El estar innovando, el estar completamente al día para poder transmitirlo… eso también es importante. Es una mezcla de esos dos conceptos. Mira, te cuento una anécdota que pasó empezado el curso en mi casa y me dio que pensar: con el tema del covid tenemos alumnos que están en circunstancias especiales a los que hay que darle una solución, y me llama uno y me dice Pilar, mira, tengo un problema, me voy a examinar ahora en noviembre y hay un profesor que me dice que como no hay incidencias, y tengo a mi madre con covid -contacto estrecho- yo no puedo ir a examinarme. Le digo que bueno, no pasa nada. Pongo una fecha de incidencias y el profesor se acoge a la misma.

Yo estaba hablando cuando estaba estudiando con mi hija Claudia en casa, y ella escuchándolo todo. El alumno me insiste y me dice que si va a tener problemas, yo de digo no te preocupes, ahora le mando un correo a los profesores y confirmo como tenemos que proceder para que puedas hacer tus exámenes. El alumno me dio las gracias, cuelgo y mi hija me dice mamá, ¡me entran unas ganas de ir a estudiar a tu facultad! porque ese trato que tu has tenido con el alumno es especial. Eso es lo bonito, además nuestra universidad no es grande , las facultades son pequeñas y eso permite una relación directa y próxima con los alumnos. Eso permite que todos estemos más contentos. Esa cercanía es una suerte.

Pilar Marín recuerda con emoción el apoyo del profesor José Garrido Sánchez, ya fallecido.

-¿Tu mejor docente?

-Me quedo con la última etapa, en la Universidad. Ahí vivimos una etapa muy movida, alrededor del 3 de marzo del 88. Entonces tuvimos un contacto muy próximo con los profesores. Y cuando entré en la universidad como novata, recién salida de la carrera me mentorizó Pepe Garrido, que había sido mi profesor. El fue mi guía, y el fue el que me enseño como… mira, me acuerdo y se me ponen los pelos de punta, para mí Pepe Garrido… se me saltan hasta las lágrimas. Fue muy importante, buena persona y buen profesor.

-Cómo ves la educación en España?

-Ahora mismo estamos de moda, de moda con la Ley de Educación -Ley Celaá-, y perdemos un montón. Miras a tu alrededor y ves tantísima gente que se ha formado en colegios concertados. Creo que todas las enseñanzas -pública, privada, especial- son buenas, todas con calidad, y que pueden compaginarse. No habría que trasladar recursos de una a otra. Creo que como padres tenemos que tener derecho a elegir.

-Creo que la educación en nuestra época, aquella de BUP, de COU, era espectacular. Tenemos una formación general extraordinaria, que luego fue degenerándose por darle importancia a determinadas cosas. Creo que hay que volcarse en la buena formación y eso debería ser estanco. Un sistema en condiciones con calidad de formación para nuestros hijos.

El rigor académico es compatible con el buen humor. La profesora Marín con el popular humorista Manu Sánchez.

-¿Cómo compatibilizas tu dedicación universitaria, que es tu actividad principal, con otros frentes en los que participas, con tu actuación política?

-Lo tengo muy definido. Son dos facetas diferentes. Yo soy una pildorilla, y estoy en muchos sitios, pero también se distinguir en que sitio estoy en cada momento. Creo que no se deben mezclar cosas. Yo entré en política porque me vinieron a buscar. Yo nunca me lo había planteado antes y la verdad es que me hizo mucha ilusión que viniesen a buscarme. Pensé que algo habría hecho bien.

-Con esa ilusión por algo novedoso me metí ahí. Ahora mismo tenemos un grupo de personas trabajando ahí fantástico. Lo pasamos muy bien y cuando la gente nos va conociendo y sabe lo que queremos hacer por la ciudad donde hemos nacido pues lo agradece y se identifica. Eso es maravilloso. Entiendo que es un tiempo libre de la universidad en el que yo hago otras cosas, que son tan satisfactorias por poder trabajar para los demás.

-Y en la universidad estoy a tope. En mi tiempo de docente y de gestora en la facultad estoy cumpliendo como la que más, dándolo todo, para también beneficiar a ese colectivo que depende la gestión que yo haga. La idea es trabajar para los que tienes alrededor y así hacerles la vida mucho mejor. Todo lo que hago lo compatibilizo bien. Es mucho trabajo pero haciendo las cosas contentas y con ilusión… a mi me pasa, es que yo no podría estar sentada. A mis alumnos les digo que disfruten de la universidad, que no pasen de largo. El secreto es disfrutar.

-¿Qué cambiarías en nuestra universidad para mejorarla?

-La Universidad es muy importante en la ciudad de Huelva. Coincido con la rectora en que nosotros tenemos que hacer de Huelva una ciudad universitaria. Impregnar de la universidad a la ciudadanía de Huelva. Lo hacemos, pero hay que hacerlo más. Hay que conseguir que en el exterior sea percibida así. De alguna forma está ocurriendo con los erasmus, vienen atraídos porque es una universidad pequeña, está ubicada en un sitio maravilloso y hay una calidad de enseñanza muy buena. Todo esto hace que vengan, pero es que luego vienen sus familias. Es una forma ideal de promocionar a la ciudad, darle ese perfil claramente universitario.

-¿No crees que dentro de la universidad, de las universidades en general, hay demasiadas intrigas?

-Creo que ocurre como en cualquier organización. Cuando hay intereses hay conflicto. Pero se puede llevar. Personalmente tengo mucha suerte porque en mi facultad hay profesores de muy distintas materias, y eso es muy enriquecedor. Hay tanta diversidad que no nos hacemos competencia unos a otros, no estamos dentro del mismo área de conocimiento.

-Por último, llegados a este punto, ¿Cuáles son tus metas, tus ilusiones?

-Profesionalmente seguir disfrutando de mi profesión, hacer las cosas de la mejor forma posible y atender a las personas y hacerlas felices. Para mí un objetivo fundamental es hacer felices a las personas también a través de mi trabajo.

-En el plano personal, tengo tres niños magníficos y maravillosos que atraen toda mi atención. Las circunstancias actuales son complicadas, y te pones a pensar mucho sobre el futuro de nuestros niños. Mi objetivo personal es hacerle este camino lo mejor posible, trasladarles confianza y orientarlos de la mejor manera posible.

 

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