Un vino de La Palma del Condado, entre los más prestigiosos del mundo, según una revista norteamericana, gracias a la risoterapia vinícola

El escritor José Manuel Alfaro nos trae otra semana más un nuevo artículo de ficción de su sección semanal 'El Cuaderno de Muleman'.

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José Manuel Alfaro / Sección de ficción ‘El Cuaderno de Muleman’. Hoy se ha publicado en una de las revistas más prestigiosas norteamericanas de enología, la lista de los mejores vinos del mundo, entre los que estarían, el de uno de los proyectos enológicos más innovadores de los últimos diez años. El de una pareja de palmerinos, que no solo han puesto la mejor tecnología al servicio de la vinificación, sino toda su pasión, al servicio de un vino que ha sido elaborado bajo los más estrictos controles de calidad y a los que se han incorporada las últimas técnicas de musicoterapia y sobre todo la innovadora risoterapia vinícola.

Un proyecto que comenzó a gestarse en el año 2010 y que se materializó en el 2014 con la aparición de la primera añada, que ha dado paso durante todos estos años a unos vinos que ha demostrado una personalidad sinigual, que han sabido captar la atención de unos de los enólogos internacionales más respetados de panorama actual vinícola. Unos vinos cuyo valor ha ido creciendo año a año, a medida que las añadas alcanzaban una calidad de la que no tenía nada que envidiar a otros caldos clásicos de gran renombre en el mundo del vino.



Pero ha sido la última añada la que ha hecho posible su inclusión en el selecto club de los mejores vinos del mundo, una lista de prestigiosos vinos en la que se puede encontrar un vino como “Leflaive Montrachet Grand Cru”, un borgoña francés cuya botella tiene un precio que ronda los 12.000 euros.

Aunque este vino de la Palma está aún lejos de alcanzar este precio, Lo cierto es que la técnicas que se están utilizando en su elaboración están dotando a este vino de un valor añadido que puede contribuir a que dentro de unos años podamos ver este vino en el pódium internacional como el vino más selecto y caro del mundo y todo gracias a las innovadoras técnicas de producción que se emplean en su fabricación, la identidad de la viña y el terruño que produce esa uva de oro, pero sobre todo, gracias al carácter del ecosistema humano que hace posible que cada año salgan de La Palma del Condado uno de los mejores vinos blancos del mundo y del que se siente orgullosa esta joven bodeguera, que desde el primer momento aposto por este pueblo, como la cuna del vino que lleva soñando toda la vida y del que nos cuenta en esta entrevista, casi todos sus secretos.

¿Cómo acaba una camarera de pisos haciendo vinos?

Pues es fácil, si un día de la noche a la mañana te dan a elegir, entre ciudad y campo, entre un trabajo precario y labrar la tierra, levantarte todos los días a las 7 de la mañana para quitar pulgas de las sabanas de los hoteles o a las 7 de la mañana para podar una viña. Si te dan a elegir entre trabajar por cinco euros la hora y seis cincuenta, no dudas ni un momento en irte a vivir al campo, aunque siga siendo en algunos momentos, igual de precario que limpiar habitaciones de hotel por dos euros.

Así que cuando mi pareja, me propuso mudarme a La Palma, para emprender un proyecto enológico, en el que teníamos que invertir todos los ahorros de nuestras vidas, no pude decirle que no, aun sabiendo que me exponía a vivir de la tierra y eso en estos tiempo es un mal vivir, más aun sabiendo que es mejor trabajar doce horas en un punto de pan caliente en verano, que seis horas cortando uva en septiembre, bajo un sol albarizo asfixiante, pero yo quise elegir la tierra al asfalto y el vino a la ginebra.

 

¿Qué es los que tiene La Palma que necesita este vino?

La Palma tiene un montón de cosas buenas, un bonito casco histórico, un polígono comercial que está bien, pero no termina de cuajar, un polígono industrial que necesita un impulso, muchas fiestas religiosas, una estación de tren sin apenas transito humano. Esta es una ciudad tranquila, que apenas te regala sobresaltos, en la que conviven cientos de funcionarios, jornaleros, jubilados, estudiantes y gente de paso. Pero quizás, lo que más me cautivo de este pueblo fue su comodidad para pasear, mientras disfrutas viendo las decenas de bodegas abandonadas, que hoy son la memoria olvidada de un pasado vitivinícola que hizo a este pueblo un motor de desarrollo socioeconómico de la comarca.

Una comarca que ha cambiado viñas por baldíos o cultivos de frutos rojos bajo plástico. Sé que suena “viejuno” lo que voy a decir, pero a pesar de que llevo poco tiempo aquí, porque soy una forastera más, una de las razones por la que empecé este proyecto, es porque echo de menos ese pasado de sol y viñas, de la que nació la sociedad progresista y emprendedora de la que mis padres me hablaban, ya en la capital, después de aceptar un puesto de mantenimiento en uno de los mejores hoteles de la ciudad.

¿Piensa que La Palma podría recuperar algún día su esplendor pasado vinícola?

Yo creo que sí, que, si se ponen en marcha más proyectos como este, puede que el pueblo vuelva a brillar como lo hace su vino al trasluz. Lo que sí es verdad, que la el campo es duro, que no es lo mismo trabajar en una oficina de ocho a tres, que al sol o levantarse en invierno temprano con el campo helado y sin guantes y ponerse a cortar sarmientos. Pero digo yo, también la solución a ese déficit de confort pueda ser un buen equipo y una buena ropa.

Si los finlandeses, son los números uno de la industria maderera de Europa a -30 grados bajo cero, porque los palmerinos no podemos ser los números uno del vino blanco de la provincia a 40 grados al sol. Yo creo que todo es cuestión de voluntad, hacer el mejor vino y comercializarlo y con el peor, pues muy sencillo, lo utilizamos para hacer gel hidroalcohólico y ya está, pero la tierra si es verdad, que te arruga la piel, pero doce horas quitando arrugas de las camas de los hoteles, te quitan la vida.

¿Qué es lo que hace a este vino especial?

Bueno llevo mucho tiempo hablando y de vino aún nada. Pues este vino lo hace especial, desde la tierra de la que se alimentan las viñas, a todo el proceso que lo encierra en una botella para dejarlo reposar. Con esto lo que quiero decir, que el vino no lo hace bueno el enólogo en la bodega, que influye también, pero después hay otros factores como la tierra, las horas de sol, la variedad de uva, las labores culturales, la recogida, el transporte, la limpieza, los procesos en la bodega, la pasión personal en forma de entusiasmo que se le imprime en cada momento. El vino es una forma de vivir, es una cultura, igual que existe la cultura pop, pues existe una cultura del vino, que estoy segura sigue viva en el pueblo. Pero si hay algo que hace diferente a este vino, es la técnica novedosa e innovadora que hemos implementado en la crianza del vino y que la hemos denominado “risoterapia vinícola”.

¿En qué cosiste la risoterapia vinícola?

Es muy sencillo, hasta ahora había estudios que avalaban, que hacer concierto en las bodegas, sobre todo de música clásica o tocar instrumentos como el piano o el violín, producían un efecto beneficioso en el vino, que hacía posible una transformación armoniosa del mismo y que además le imprimía un equilibrio y una redondez al vino, que era imposible alcanzar con ninguna tecnología del mundo.

Nosotros hemos ido más allá y hemos creado el concepto de “risoterapia vinícola”, que consiste básicamente, mediante un cronograma pautado, realizar sesiones de risoterapia en la propia bodega, que permite trasmitir esa energía positiva y vital que es la risa, al vino. Esta técnica hace posible, por ejemplo, que necesitemos la mitad de vino para producir ese efecto narcotizante y de risa floja que te produce la ingestión de mismo.

Y otra cosa que hemos podido constatar con nuestro estudio, que es, que, con nuestro vino, sea cual sea el estado social, pandémico o económico en el que te encuentres el efecto siempre es el mismo, la risa se impone a llanto en el 95 % de los casos y yo creo, que ese es el secreto de que nuestro vino haya entrado en esa lista prestigiosas de los mejores vinos del mundo. Porque como dice un refrán palmerino “Quien de todo se ríe, ese es el que bien vive.”

1 Comentario

  1. Hola buenas, me gustaría saber de qué vino se trata o el nombre de la bodega. Gracias y un saludo. Por cierto muy buen artículo.

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