La alimentación mediterránea, una aliada en la lucha contra la COVID-19

A falta de la vacuna y con la solución terapéutica en camino, la alimentación, en virtud de una serie de criterios, puede convertirse en una aliada fundamental a la hora de luchar contra la COVID-19.

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Alimentación saludable.

Francisco José Oliva Pérez. Siempre nos han dicho que “somos lo que comemos”. Una frase que tiene un origen remoto y es que en 1850, el filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach dijo en su obra ‘Enseñanza de la alimentación’ que “el hombre es lo que come”.

Una reflexión que en tiempos de COVID-19 cobra más sentido. El Consejo General de Colegios Farmacéuticos elaboró en Mayo una guía básica mostrando la relación directa entre la alimentación y la enfermedad si se tiene sintomatología leves. Frutas, hortalizas, legumbres, cereales (mejor integrales) o frutos secos son aptos en esta situación. También las carnes blancas y magras, pescados, huevos y lácteos entran en esta terna.



Dieta mediterránea como eje

Una dieta rica y variada que nos confirma Pablo Antonio López Cáceres, Vicedecano del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Andalucía. El dietista-nutricionista de Trigueros, además de su trabajo en la Clinica del Carmen de Huelva, también trabaja en los dos clubes de futbol más importantes de Huelva, el Recreativo de Huelva y el Sporting de Huelva.

“Se aconseja tener una alimentación variada y equilibrada. Consumir frutas y verduras. También proteínas como carnes y pescados, evitando carnes rojas y consumiendo pescado azul y blanco. Legumbres también son recomendables. En definitiva, la alimentación mediterránea, equilibrada y variada”, asegura López. Una alimentación recomendada a las personas que están pasando el COVID o que lo hayan pasado para que sus consecuencias sean las menos lesivas posible.



El Consejo General de Colegios Farmacéuticos establece unas 5 raciones de frutas y verdura por dia como opción más saludable. En cuanto a la carne, es óptimo 3-4 veces/semana. (carne roja, 1 vez/semana) mientras que recomienda que la ingesta de pescado sea de 2-3 veces/semana y la de huevos de 3-4 veces/semana.

En este aspecto, el Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Andalucía recomienda 3 raciones de frutas al día y 2 raciones por día de verduras y hortalizas. También avala el consumo diario de cereales integrales o de grano entero y de frutos secos, moderando el consumo de los segundos.



Las legumbres serían aptas tomarlas 2-3 veces por semana y los huevos elevarlos a 3-5 unidades semanales. Esta institución recomienda el uso de lácteos en 2-4 raciones por día y de pescados y mariscos en 2-3 raciones por semana. Las carnes blancas, dice el Colegio, habría que tomarlas, alternándolas con pescados, huevos, legumbres y frutos secos, 1-3 veces diarias entre todos ellos. En el apartado de carnes, recomienda minimizar el uso de carnes rojas.

La hidratación también juega un papel fundamental, en especial en personas mayores y durante los episodios de fiebre. El Consejo General de Colegios Farmacéuticos estipula que la mínima ingesta de líquido (preferentemente agua) tendría que ser de 1,8 litros. Las infusiones o caldos desgradados es otra alternativa viable. En casos de molestias de garganta, falta de apetito o fiebre, los purés, cremas, sopas o gelatinas para mantener la ingesta de alimentos y líquido son recomendables.

Por contra, alimentos precocinados, azucarados, ultraprocesados o comida rápida se erigen como elementos a defenestrar en nuestra lista. “Hay una relación muy directa entre complicaciones de COVID y sobrepeso u obesidad. Son alimentos azucarados, ultraprocesados que solo aportan azucares y un contenido nutricional bastante bajo en cuanto a minerales y vitaminas. El sobrepeso, originado de estos alimentos, puede facilitar la inflamación a nivel general”.

Sobre las grasas y proteínas, comenta López que “Grasas, monoinsaturadas y poliinsaturadas, son recomendables, siempre que tenga este ácido graso. Se puede encontrar en aceite de oliva, frutos secos”. En el tema de las proteínas, “señala que lo importante es que sea de calidad, que el perfil de aminoácidos sea correcto y más completo posible en cuando a aminoácidos esenciales y no estén acompañados de grasas industrializadas”.

Bulos

Sin embargo, las ‘fake news’ o bulos, algo transversal en todo lo relacionado con la COVID-19, también afecta al mundo nutricional. A las evidencias que señala el Consejo de que “no hay pruebas de que yogures, leches fermentadas, probióticos o prebióticos” prevengan o disminuyan el coronavirus, se suma el uso de vitaminas y minerales. La toma de vitaminas A, B12, B6, C, D o de minerales como el cobre, hierro, selenio, zinc no sirven para prevenir o tratar la enfermedad. Además, el folatos, spirulina, betaglucano, determinadas plantas o hierbas se suma a esta lista como aclara el Consejo.

Hace días, a la lista de bulos se sumó los alimentos con alto contenido alcalino. Una cadena de mensaje de WhatsApp atribuida al Centro de Virología de Moscú aseguraba que “el COVID-19 es inmune a los organismos con un pH mayor de 5.5” y que por tanto “hay que consumir alimentos alcalinos que nos ayuden a combatir el pH para contrarrestar el virus”.

Se dan algunos ejemplos como el limón, el aguacate, la piña o el mango, alimentos con un pH mayor de 8. Una información que es un bulo. “Que haya alimentos que tenga un pH más ácido o básico no influiría en esto. Tenemos en el estómago el ácido clorhídrico un líquido bastante ácido que hace que cualquier alimento que entre en el estómago le modifica el pH a uno ácido. No influiría que sea un pH ácido, básico, bajo o alto para que tenga problemas o no de inflamación”.

Pepe Alcamí, virólogo del Instituto de Salud Carlos III, explicó a Maldita Ciencia que “Todos los virus mueren en pH extremos, tanto ácidos como básicos”. Sin embargo, “una cosa es inactivar el virus en superficies y otra inactivarlo a base de subir o bajar el pH del organismo”.

Explica este virólogo que la endocitosis, forma de entrada del SARS-CoV-2 en las células, causante de la pandemia de COVID-19, “consiste en la unión con un receptor de la célula a infectar (llamado ACE2) para así introducir en ella los llamados endosomas, vesículas o bolsitas”. “Estas sí, tienen un pH ácido en torno al 5,5. Muchos virus se han adaptado a sobrevivir en ese pH”.

Y aqui viene el desmentido del bulo. “Si el pH del endosoma aumenta y se hace alcalino, entonces no se produce la fusión del virus con la membrana del endosoma, el virus no puede completar su ciclo infeccioso y muere”. Sin embargo, “el pH de los endosomas va por otra vía y no es influido por los alimentos”.

Relación entre sobrepeso y gravedad de la dolencia

Por último, Pablo Antonio López comenta que “desde el Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Andalucía elaboramos una encuesta para saber cómo había variado el peso de los andaluces durante el confinamiento. No se ha hecho pública pero los estudios que tienen más soporte a nivel de peso con el COVID es que se afronte esta enfermedad con un peso adecuado en detrimento del sobrepeso o la obesidad. Pacientes con mayor peso, por encima del saludable, tienen síntomas bastantes más graves que aquellos que están en un estado adecuado. De hecho, hay más pacientes en UCis diagnosticados con obesidad o sobrepeso”.

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