El psicólogo onubense Juan García Ruiz crea desde Francia el proyecto de divulgación científica ‘Neuronhub’

Tras obtener la Beca de Excelencia de la Embajada de Francia (AVENIR) para iniciar una Licenciatura en Bioquímica en Toulouse, este joven de 24 años lleva residiendo en el país galo desde 2017, desde donde ha lanzado una web en la que analiza diferentes temas de actualidad sobre neurociencia. Una actividad que compagina con su pasión por el piano, tanto que aboga por aunar el arte y la ciencia.

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Concierto de piano en el auditorio Saint Pierre des Cuisines, Toulouse, a cargo de este joven psicólogo onubense.
Ha estudiado Psicología en la Complutense.

Mari Paz Díaz. Afincado en Burdeos (Francia), Juan García Ruiz es un joven onubense de 24 años que se considera un apasionado del sistema nervioso. Una inquietud que le llevó a graduarse en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, hasta donde se marchó con 18 años desde su Huelva natal. Unos estudios cuyo tercer año hizo en Estrasburgo. Ya entonces comenzó a llamarle la atención la idea de vivir en Francia, por lo que, según nos cuenta, “regresé a Madrid para terminar la carrera, pero con la idea de volver en algún momento”. Al mismo tiempo, dentro de la Psicología, se fue decantando por la rama de la neurociencia, pero no sintiéndose preparado para trabajar en un laboratorio decidió completar su formación estudiando Bioquímica, esta vez en el sur de Francia, en Toulouse.

Juan, en un congreso celebrado en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid.

Sí, sus ansias por el conocimiento le llevaron a obtener una Beca de Excelencia de la Embajada de Francia (AVENIR) para iniciar la Licenciatura en Bioquímica en Toulouse, lo que “me permitió, no solo lograr mis objetivos académicos, sino también establecerme en una nueva cultura, aprender un nuevo idioma e interactuar dentro de un entorno internacional. A punto de terminar mi segunda experiencia universitaria, y actualmente entre los tres primeros del año, estoy listo para llevar mi carrera más allá de los límites de mi imaginación, tratando de dar un poco de luz al misterioso campo de la neurociencia y las enfermedades neurodegenerativas”, asegura. Una formación académica que este onubense, además, ha compaginado con varias experiencias en diferentes laboratorios.



Logotipo de la web.

Todo ello le ha animado a desarrollar un proyecto de divulgación científica denominado ‘Neuronhub‘, que fundaba en septiembre del pasado año 2019 con el objetivo de explicar de forma fácil la neurociencia. Una web en la que inserta artículos de divulgación, esperando ampliar sus contenidos con entrevistas a algunos investigadores e introducir temas controvertidos, como neuromitos, homeopatía y nuestra relación con los animales (dieta, vida cotidiana e investigación). Además, Juan García propone realizar revisiones exhaustivas de la literatura sobre el insomnio, el estrés, el consumo de café y el alcohol, entre otros asuntos, para tratar de dar respuestas más claras sobre sus efectos en el sistema nervioso.

La web, escrita en español, está dirigida principalmente a la comunidad hispanohablante, si bien, está estudiando comenzar a traducir los artículos al inglés y al francés para ampliar su público potencial. Tal y como reconoce, “la idea de mi proyecto es hacer llegar a los hispanohablantes los últimos descubrimientos en el ámbito de la neurociencia, ya que la mayoría de las publicaciones científicas son en inglés y esto supone una barrera para una porción de la población importante. Por otra parte, mi objetivo es fomentar el pensamiento crítico de forma que no nos creamos todo lo que nos dicen, escuchamos o leemos”.



Analiza cuestiones tan cotidianas como los efectos del café.

Junto a este apasionante proyecto, este mes de septiembre comenzará una nueva etapa en Burdeos, donde hará un Master de Neurociencia, continuando así su experiencia en Francia, país en el que reside desde 2017. De todo ello, nos habla en esta entrevista en la que nos presenta su proyecto.

-Juan, ¿cómo surge tu interés por la ciencia?
-Cuando era pequeño hacía muchas preguntas a mis padres, quería saberlo todo. En realidad, todos los niños son así, pero creo que mi interés por la ciencia nace del hecho de que no me satisface cualquier respuesta. En otras palabras, diría que mis inquietudes son “saber más” y “saber bien”, y no “saber ya” y “saber lo que quiero saber”. Pero la ciencia no lo es todo. Otra de mis pasiones es el piano. Creo que deberíamos fomentar más la posibilidad de compaginar la ciencia con las artes.

Una de las imágenes de su web.

-¿Por qué has decidido poner en marcha este proyecto de divulgación?
-Tuve la idea hace un par de años, pero tardé un tiempo en lanzarme. Este mes de agosto, mis primeros artículos han cumplido un año. La idea surgió, por una parte, de la necesidad que siento de expresar lo que opino con respecto a ciertos temas, como la investigación con animales, cuya complejidad exige que se traten con detenimiento. Me gusta tratar estos temas igualmente en debates orales, pero pueden perderse algunos matices en la inmediatez de una conversación. Por otra parte, quería combinar estas ganas de expresarme con la necesidad que hay en España de acceder a una ciencia de calidad y en nuestra lengua. La mayoría de los artículos científicos están publicados en inglés y esto puede suponer una traba para algunos hispanohablantes que se interesan por la cultura científica pero no hablan la lengua. Por último, mi objetivo es promover el pensamiento crítico y acabar poco a poco con los mitos y la pseudociencia, especialmente en mi ámbito de estudio. Hoy en día es frecuente encontrar contenido precedido de frases de tipo “según la neurociencia” para ganar credibilidad. No hay que creerse todo lo que se lee por ahí, especialmente cuando no hay referencias consultables.

Quiere seguir ampliando sus contenidos.

-¿Qué repercusión está teniendo?
-Los lectores crecen a un ritmo superior al que me esperaba. Por el momento, solo puedo decir que me lo paso bien escribiendo y que he recibido algunos buenos comentarios, por lo que estoy satisfecho. Desde que empezó el proyecto, además, he recibido alguna propuesta para colaborar en revistas digitales o peticiones para publicar en neuronhub, que no descarto en absoluto.

-¿Has tenido algún apoyo?
-En enero de 2020 se unió al proyecto un buen amigo mío que es ingeniero de software y me ayuda con todo lo relativo a la web más allá del contenido de los artículos. Compartir el proyecto con él es mucho más divertido que llevarlo solo y, además, trabaja como nadie. Por ahora, trabajamos con los medios mínimos, aunque estamos en plena búsqueda de financiación para aumentar nuestros recursos, contratar a un traductor, a un ilustrador y, quizá, a alguien que se encargue de la comunicación para darle un impulso a las redes sociales, que están algo estancadas. Aprovecho para invitar a los lectores que tengan Twitter a seguir nuestra cuenta para estar al día de lo que hacemos: @_neuronhub.

Compagina su pasión por la ciencia con el piano.

-¿Qué estás haciendo en estos momentos?
-Ahora en septiembre empezaré un master muy exigente y sé que no tendré tanto tiempo para pasar tiempo con mis amigos o para tocar el piano. También sigo con la web, donde no me he concedido vacaciones. Durante agosto he tratado el tema de la investigación con animales y sobre nuestra relación como humanos con ellos.

-¿Algún otro proyecto?
-Más que otro proyecto, mi intención es dedicarle más horas a ‘Neuronhub’. Hasta ahora he invertido todo el tiempo libre en la lectura de artículos y redacción. Me gustaría empezar a interesarme por otros asuntos como la financiación y la divulgación.

-A nivel más personal, ¿por qué decidiste irte fuera?
-Mi paso por Estrasburgo durante el tercer año de carrera hizo que empezara a interesarme por Francia. Decidí irme a este país cuanto antes, ya que me di cuenta de que vivir en el extranjero podía ser una experiencia enriquecedora y que, a medida que fuera creciendo, sería más difícil salir de mi país porque tendría más vínculos afectivos o laborales.

Su balance es positivo. En la imagen, el Lago Larramet, Toulouse.

-¿Qué balance haces de tu experiencia en Francia?
-Vivir en Francia ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. A veces echo de menos España y supongo que acabaré volviendo. Pero mi paso por nuestro país vecino está lejos de haber terminado. No ha habido un choque cultural enorme porque somos bastante parecidos. Me lo pusieron muy fácil desde el principio y nunca he tenido mayores problemas para adaptarme. Hasta este año estudiaba Bioquímica en Toulouse y trabajaba en la biblioteca de Ciencias para financiar mis estudios. El año que viene trataré de compaginar el Master de Neurociencia con un trabajo similar en alguna de las bibliotecas de Burdeos, aunque tampoco será del todo necesario, ya que los doce meses de laboratorio incluidos en el master son remunerados.

-¿Cuáles son tus planes futuros?
-Hasta 2022 estaré haciendo el master y después tengo pensado lanzarme a la tesis doctoral para seguir estudiando la memoria.

-¿Qué es lo que más echas de menos?
-A mi familia y a mis amigos de Huelva y Madrid.

Anima a los onubenses a ponerse en el lugar de los extranjeros que viven aquí. / Imagen: Pont Neuf, Toulouse.

-Para terminar: un mensaje a los onubenses.
-No me gustaría limitarme a lo obvio: recomendar una experiencia en otro país. Determinadas situaciones en Francia me han hecho sentir como un extranjero: problemas menores con la burocracia o bromas sin mala intención de amigos míos. Esto me ha hecho reflexionar sobre lo difícil que tiene que ser para aquellos para los que huir de su país es la única opción posible y se ven obligados a integrarse en un país completamente diferente al suyo, mucho más de lo que es Francia con respecto a España. En Andalucía hay muchos extranjeros y creo que tenemos mucho que trabajar en nuestra relación con ellos. Me gustaría invitar a los onubenses a mostrar una mayor apertura hacia los extranjeros, a ayudarlos en la universidad, en el trabajo o en la calle y, en la medida de lo posible, a vivir como ellos, aunque solo sea por un tiempo.

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