Un runner divisa desde el embarcadero de San Juan del Puerto una “misteriosa botella vacía”, que podría contener numerosos billetes de gran cuantía

José Manuel Alfaro, 'El Cuaderno de Muleman', nos cuenta esta semana en este relato de ficción que "la botella, que se encontraba a unas decenas de metros de donde este deportista se paró para realizar los oportunos estiramientos, despareció de su visual arrastrada por la pleamar de esa hora, antes incluso de que se personara la policía local y los bomberos para proceder al rescate de su contenido, con el objeto de identificar al propietario del mismo". Por este motivo, se ha abierto una investigación para esclarecer los hechos.

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Embarcadero.
Marisma del Tinto.

José Manuel Alfaro / ‘El Cuaderno de Muleman’. A las 7:50 horas de esta mañana, un runner que se encontraba corriendo por los alrededores del embarcadero de la San Juan del Puerto divisó una botella de cristal vacía, que podría contener numerosos billetes de gran cuantía. La botella que se encontraba a unas decenas de metros de donde este deportista se paró para realizar los oportunos estiramientos, despareció de su visual arrastrada por la pleamar de esa hora, antes incluso de que se personara la policía local y los bomberos para proceder al rescate de su contenido, con el objeto de identificar el propietario del mismo.

Vista panorámica de San Juan.

Aunque hasta el momento del cierre de esta entrada no ha aparecido la botella, tanto las fuerzas y cuerpos de seguridad, como los bomberos han procedido a abrir una investigación para determinar la veracidad de la información de este runner, así como también, han pedido a través de un comunicado extraoficial a la ciudadanía de San Juan del Puerto, de que, en caso de verla procedan a comunicarlo con la mayor celeridad. También se ha empezado a estudiar la posibilidad de montar un operativo de búsqueda de esta “botella vacía misteriosa” que podría albergar además documentación muy importante. Un operativo, en el que podrían participar, un equipo de buceadores con gran experiencia, miembros de los clubes náuticos próximos, así como todos aquellos sanjuaneros y sanjuaneras que suelen pasear habitualmente por esta bella marisma y que conocen los rincones más misteriosos de este singular paraje, en el que suelen disfrutar de reconfortantes paseos y momentos de serena meditación. Aunque aún está por demostrar la veracidad del avistamiento de este runner, este cuaderno no ha querido dejar pasar la oportunidad de entrevistarlo, para conocer de primera mano, un hecho, que podría convertirse en el acontecimiento del verano de la localidad.



Plaza de San Juan del Puerto.

-¿A qué hora sucedió todo?
-Serían las 7 de la mañana, casi al amanecer. Me suelo levantar todos los días a las 5 de la mañana, me coloco las zapatillas, mis pantalones de licra, la camiseta de tirantes, las gafas de sol y una pequeña bolsa donde llevo algo de agua, una barrita energética, el móvil con una batería externa por si se me agotara y una navaja suiza multiusos por si tengo que entrar en modo supervivencia en algún momento del recorrido. Después emprendo el mismo recorrido de 3 horas que hago todos los días y que termina en el embarcadero. A esas horas la paz que se respira en esa marisma y la belleza de esa planicie de vegetación y agua, con el sol rompiendo en el horizonte, construye un momento brutal. Fue en ese instante en el que vi el reflejo de una botella flotando delante de mí, con lo que parecía en el interior un número indeterminado de papeles morados. Uno está acostumbrado a ver flotar en esa marisma de todo, botellas de plástico, restos de madera, basura en general o incluso animales muertos, pero ver algo que piensas que es una cosa, pero que podría ser otra muy distinta, nunca me lo habría imaginado.

Pasarela de acceso.

-¿De dónde cree que podría venir esa misteriosa botella?
-No lo sé, yo le hecho mucha imaginación a las cosas, porque me encantan las películas de acción, me he visto todas las que ha hecho Will Smith, que es uno de mis actores favoritos, bueno hay muchos otros, pero, no conozco a nadie que haga mejor el ridículo actuando en este tipo de películas que él. Bueno también me gustan las películas de narcotraficantes, me fascina ese ambiente de hampa en el que están rodadas, la miseria humana que describen, la opulencia desmedida de sus protagonistas, la violencia gratuita, el soborno, la amenaza, la corrupción política. Así que cuando vi la botella vacía delante de mis ojos, entonces se me vino a la cabeza, que aquello podría ser parte del dinero de un narcotraficante que, en su huida, antes de ser detenido en una operación anti droga de la policía durante una persecución por la marisma, hubiera metido algo dentro de una botella de ginebra vacía. Eso, o que un joven enamorado hubiera tirado una botella, con mensajes de amor dentro, para que su amada los pudiera recoger al otro lado. En fin, a veces me imagino mientras corro por esta marisma y siento como el oxígeno casi no me llega al cerebro, de que San Juan del Puerto es Miami y su marisma son sus caños llenos de cocodrilos, en los que Horacio Caine cabalga a lomos de su Hummer entre las salicornias, imponiendo el imperio de su ley.



Horacio Caine.

-¿Qué habría hecho si la hubiera podido coger?
-Yo con verla con claridad, ya me hubiera dado una alegría, incluso me hubiera conformado. Pero si además de verla, la hubiera tocado y tenido en la mano, puedo decir con seguridad, que ese habría sido el mejor día del año. Ahora te digo, si además de verla y tocarla, hubiera abierto y sacado de su interior lo que parecía haber visto, pero no logre ver con toda claridad, me hubiera hecho el hombre más feliz del mundo para siempre. Encontrar algo que no te esperas, siempre es algo comparable a la emoción que siente un fumador que mira al suelo y ve un cigarro sin estrenar, la de un niño que encuentra un euro en el suelo delante de una tienda de helados en pleno verano o la de un jubilado que no llega a fin de mes con su pensión no contributiva de poco más de 400 euros, al que le dan por error en el banco diez euros más. Encontrar algo bueno en el camino, que no esperabas siempre es hermoso, aunque se pudiera tratar de la misma muerte.

El coche de Horacio.

-¿Está realmente seguro de lo que ha visto?
-A mi edad yo no estoy seguro de nada, el mundo cambia a cada segundo, pero lo que parece que vi me hizo feliz, paso y ya está, llegué a casa se lo conté a mi nieto, le pareció una historia fantástica, que pudo romper con su hiperactividad durante un minuto, nos divertimos juntos imaginando donde estaría ahora mismo esa botella vacía misteriosa, perdida por aquel narcotraficante vestido con traje blanco, camisa y gafas negras, que en su huida hacia delante por la marisma, perseguido por una policía termino embestido, haciéndolo caer sobre el fango pegajoso de sedimentos cobrizo que ahoga el río. Una historia donde esta vez ganaron los buenos, que hicieron que decenas de kilos de droga no llegaran a las calles, para ser consumidas por inocentes drogadictos. Son momentos como estos, los que le da el suficiente sentido a la vida, como para seguir leyendo y pensando, que hoy te puede salir el salmorejo mejor que ningún día.



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