El puntaumbrieño Francisco J. Pozuelos, miembro del equipo de investigadores que ha descubierto un nuevo sistema planetario

Coordinador de la colaboración de su grupo de investigación con el telescopio espacial de la NASA denominado 'Tess', este onubense trabaja con un prestigioso equipo en el que, entre otros, se encuentra el Premio Nobel de Física 2019, el Prof. Didier Queloz. Logros que están siendo reconocidos -por ejemplo, con un premio en Granada-, y que les está permitiendo dar los primeros pasos para revelar si existe vida en el Universo más allá de la Tierra.

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El puntaumbrieño Francisco J. Pozuelos sigue sorprendiendo a la comunidad científica internacional. En la fotografía se encuentra ante una pizarra que muestra el desarrollo de la teoría de mareas usado durante el estudio de Luyten, donde concluyen que el planeta es compatible con una bioesfera.
Un sistema planetario que podría albergar vida. / En la imagen, representación artística del sistema planetario Luyten.

Mari Paz Díaz. La prensa internacional se hacía eco el pasado mes de julio del descubrimiento realizado por científicos de la Universidad de Granada (UGR) y de Liege (Bélgica) de la estrella GJ 273, conocida como Luyten, una de las más cercanas a la Tierra, que alberga un sistema planetario tan complejo como el nuestro, lo que conlleva la capacidad de albergar vida en uno de ellos. La estrella, llamada Luyten en honor del astrónomo Willem J. Luyten que estudió sus movimientos, se encuentra a 12.23 años luz. Una información que aparecía en un artículo científico publicado en la revista Astronomy&Astrophysics, un interesante trabajo en el que se explicaba que este sistema podría estar formado por múltiples planetas, incluyendo incluso la presencia de agua, vital para la vida. Una publicación que cuenta con el puntaumbrieño Francisco J. Pozuelos, investigador en la Universidad de Liege, como autor principal.

Una noticia que no sorprenderá a muchos onubenses, que descubrieron su destacada trayectoria cuando en 2017 Pozuelos entraba a formar parte del equipo internacional de científicos que descubría los exoplanetas, tal y como recogió entonces Huelva Buenas Noticias. Recordemos que Francisco José Pozuelos Romero, conocido como ‘Curro’ en su Punta Umbría natal, es experto en cometas y en la dinámica celeste. Mientras estudiaba Física en la Universidad de Sevilla, el último año de carrera obtuvo una beca para trabajar en el Departamento de Física Nuclear de la Universidad París Sud XI, donde estuvo trabajando durante cuatro meses en un proyecto denominado ‘Atlas’, que se encargaba de la búsqueda del bosón de Higgs en el CERN.



En Punta Umbría, todos le conocen como ‘Curro’.

Entonces, tras regresar a España, Francisco solicitó una beca predoctoral con la que entró a formar parte de un grupo dedicado al estudio de cometas del Instituto de Astrofísica de Andalucía, situado en Granada, donde estuvo seis años haciendo un Máster en Física y Matemáticas, para luego doctorarse en Astrofísica. Durante este tiempo, le concedieron una beca de tres meses para trabajar en la Agencia Aeroespacial Alemana, situada en Berlín, y, en mayo de 2016, recibió la noticia de que le habían concedido una beca postdoctoral Marie-Curie para trabajar con el grupo de ‘Trappist’, en la Universidad de Liège, equipo al que se incorporó en enero de 2017.

Francisco J. Pozuelos forma parte de un prestigioso equipo de científicos.

Desde entonces hasta ahora, este puntaumbrieño ha continuado trabajando con este mismo grupo de investigación de la Universidad de Lieja, aunque, según nos cuenta en esta entrevista, “mi rol ha cambiado. Ahora pertenezco al consorcio de ‘Speculos’, un proyecto que trata de encontrar planetas cercanos y habitables, gracias a una red de telescopios de 1 metro esparcidos por todo el planeta. En este proyecto participan, además, la Universidad de Cambridge (UK), la Universidad de Birmingham (UK), el MIT (Massachusetts Institute of Technology) (USA), la Universidad de Bern (Suiza) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (España). En concreto, soy el coordinador de nuestra colaboración con la misión ‘Tess’ (Transiting Exoplanet Survey Satellite), un telescopio espacial de la NASA, que lleva operando desde finales de 2018″.



Coordina la colaboración de su grupo de investigación con un telescopio de la NASA.

Se trata de una apasionante responsabilidad, puesto que este telescopio espacial es un cazador de exoplanetas único, cuyo principal objetivo es encontrar los llamados super-Tierras y mini-Neptunos, planetas entre 1.0 y 4.0 veces el tamaño de la Tierra. Una colaboración que les ha permitido realizar grandes descubrimientos en los que participa activamente, como ha sucedido recientemente con el TOI-270, un sistema de tres planetas que pueden explicar lo que se conoce como el “eslabón perdido de los exoplanetas”. Un hallazgo que presentaron hace un año en Boston (USA), en el primer congreso de ‘Tess’ celebrado entre el MIT y la Universidad de Harvard, gesto que le valió la concesión del Premio ‘Ideales 2019’, que otorga el periódico Ideal de Granada, un reconocimiento del que se siente muy orgulloso.

Además, junto a su implicación en los proyectos ‘Speculos’ y ‘Tess’, Pozuelos también está involucrado en la misión ‘Cheops’, el análogo europeo a ‘Tess’. “En este contexto participo en un proyecto de búsqueda de cadáveres planetarios, algo que aún no se ha descubierto. Nuestra intención es entender qué ocurre con los planetas cuando la estrella que orbitan quema todo su combustible y explota… Por ahora es un misterio”, según nos concreta.



En una conferencia invitada en la Embajada belga para hablar sobre los exoplanetas y la búsqueda de vida.

Y es que este investigador de Huelva asegura que “tengo la suerte poder trabajar con un equipo científico de primer nivel, entre los que se encuentra el reciente Premio Nobel de Física 2019, el Prof. Didier Queloz, que justo lo llamaron para comunicarle el galardón mientras estábamos reunidos. La situación fue un poco surrealista. Estoy aprendiendo mucho, pero también es un trabajo muy exigente y con retos continuos”.

A todo ello se une ahora la publicación de este nuevo estudio en el que certifican el hallazgo de la estrella GJ 273 o Luyten, que, tal y como explica, “es uno de los sistemas más cercanos que conocemos. En 2017 se descubrió que tenía dos planetas y el año pasado otro estudio apuntó a que podían ser no dos, sino cuatro los planetas que orbitan la estrella. Sin embargo, debido a los métodos de observación por el cual fueron descubiertos los planetas, la naturaleza de éstos era un misterio. Básicamente, se sabía que había planetas, pero no de que tipo, ni nada más sobre el sistema como un conjunto. Decidimos entonces hacer un estudio completo, revisando todas las observaciones y datos disponibles y, a medida que íbamos obteniendo los resultados, se fue desvelando que Luyten es un sistema altamente complejo, como lo es nuestro propio Sistema Solar. Descubrimos que, probablemente, el sistema está compuesto por un planeta tipo Tierra, una super-Tierra y dos mini-Neptunos. Además, la super-Tierra, llamada GJ 273b, resulta estar en la zona de habitabilidad y es calentada por un efecto de marea -como el que sienten la Tierra y la Luna, pero más intenso-, que hace que sea compatible con el desarrollo y mantenimiento de vida”.

En la entrega de los Premios IDEALES 2019, recibido por el descubrimiento del sistema planetario TOI-270 en el contexto de la misión espacial Tess. / Foto: Twitter.

Junto a estos hallazgos, además, “obtuvimos que este planeta, en las fases iniciales de su formación, fue un captador de agua muy eficiente, lo que nos hace pensar que debe de tener cierto grado de hidratación, como sucede con la Tierra. Pero las similitudes con el Sistema Solar no acaban ahí. También descubrimos que es muy probable que haya reservas de cometas y asteroides orbitando el sistema, tanto en las zonas internas como en las externas. Esto es de especial importancia, dado que son precisamente los cometas y asteroides los que depositaron el agua y el material orgánico en la Tierra, lo que dio lugar al desarrollo de la vida tal y como la conocemos”.

El tema, sin duda, es de suma importancia, teniendo en cuenta que, como nos aclara este investigador de Punta Umbría, puede dar respuesta a una pregunta que siempre ha inquietado a la Humanidad, es decir, si estamos solos en el Universo, pues “como decía el genial Stephen Hawking: no sé qué me da más miedo, saber que estamos solos o saber que no. En cualquier caso, mirar a las estrellas e imaginarse otros mundos posibles es algo intrínseco al ser humano. Casualmente, estamos viviendo un momento histórico único. Las nuevas tecnologías han permitido que el desarrollo instrumental en el campo de la astrofísica se dispare en las últimas dos décadas. Lo que nos sitúa a las puertas de uno de los descubrimientos más impactantes que podríamos hacer, responder a una de las grandes preguntas de la humanidad”.

En la puerta de la Universidad de Harvard (Boston) en julio de 2019, donde presentaron el sistema planetario TOI-270. Junto a Pozuelos se encuentra Juan Carlos Suárez, colaborador de la Universidad de Granada, que también ha participado en estudio sobre Luyten.

A pesar de los avances, Francisco J. Pozuelo es consciente de que todavía queda mucho camino por recorrer: “estamos a las puertas, pero aún hay que cruzarlas. Es la generación que viene detrás, la generación de los que ahora están entrando en los primeros cursos universitarios, los que responderán a la gran pregunta. Ellos/as tendrán acceso a los mejores telescopios y la instrumentación más avanzada, especialmente diseñada para buscar biomarcadores en las atmósferas planetarias”.

¿Hay vida en otros planetas?

Por tanto, para finalizar, nos deja esta reflexión: “en mi generación, lo que estamos viviendo ahora mismo, es una carrera por encontrar los mejores lugares donde empezar a buscar vida cuando sea el momento. Podríamos decir que, con cada nuevo descubrimiento, estamos construyendo una lista que prioriza unos planetas sobre otros, para que, cuando se inaugure la nueva generación de telescopios que se están construyendo ahora mismo, sepamos dónde apuntar. En este contexto, nuestro estudio sobre GJ 273 muestra que este sistema planetario es un serio candidato para comenzar la búsqueda en un futuro próximo y, quién sabe, lo mismo algún día descubrimos que tenemos vecinos más cerca de lo que pensábamos”.

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