José Hierro Báez, el onubense que hace casi un siglo trasladó la imagen de Huelva a todo globo terraqueo

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José Hierro Báez, gran coleccionista de tarjetas postales a finales de la década de los 20′ del siglo pasado.

R. Fdez.Beviá. El fascinante mundo de las tarjetas postales, sistema de comunicación en desuso desde los años setenta del siglo pasado, tuvo una importancia capital en el conocimiento del exterior para muchas personas en tiempos en los que los viajes no estaban tan popularizados. En términos puros de comunicación era un mecanismo sencillo y barato, para mensajes relativamente cortos y que casi siempre hacían referencias a buenas noticias. Para las malas ya estaban los telegramas. El periodo más intenso de intercambio de tarjetas postales se produjo a finales del siglo XIX principios del XX, cuando se puso de moda su coleccionismo. Ciudadanos de todo el mundo se afanaban en establecer conexiones con semejantes en los confines más lejanos. Recibir una postal con origen en lugares y culturas tan distintas generaba unas sensaciones especiales en estos ávidos coleccionistas. Pero, al mismo tiempo, y como consecuencia del compromiso de intercambio, era una oportunidad para trasladar la imagen de sus propios lugares al exterior. Hace un tiempo publicamos un artículo sobre los antiguos coleccionistas onubenses y hoy vamos a fijar la atención en uno concreto, José Hierro Báez.

José Pablo finalizó la carrera de Arquitectura en 1974.
José Pablo Vázquez Hierro, arquitecto ya fallecido, sobrino de José Hierro.

A José Hierro Báez lo ‘conocimos’ al ir revisando miles de postales antiguas de Huelva en muy distintos lugares (anticuarios, archivos históricos, libros, colecciones particulares, portales en la red nacionales e internacionales). Analizando los reversos, que proporcionan una información histórico-etnográfica valiosísima, fue sorprendiéndonos el gran número de tarjetas en las que íbamos observando la firma, remite o/y sello de José Hierro Báez. Esto nos sucedió también con otros coleccionistas, pero Hierro fue de los primeros que identificamos y, probablemente, el más intenso en su actividad de intercambio.



Tarjeta postal de La Rábida remitida por José Hierro a Asthabula, en Ohio-EEUU, en 1933.

Hubo otros más célebres, como por ejemplo el escritor Rogelio Buendía Abreu y luego su hijo, médico y también escritor, Rogelio Buendía Manzano. Quizá José Hierro no se destacó como ellos, por eso queremos hacerle aquí un homenaje como alguien que contribuyó a extender la imagen de nuestra ciudad en tiempos donde aún era más desconocida.

José Hierro se dedicó al negocio de aguardientes de su familia, en la calle Ginés Martín 52.

José Hierro Báez había nacido en Huelva capital, en alguna finca del extrarradio urbano, probablemente en 1902. Sus padres eran Francisco Hierro Bayo, industrial que se dedicaba a la fábrica de aguardientes, y Mercedes Báez García, y tuvo seis hermanos (cuatro varones y dos mujeres), siendo el 4º de los siete. Francisco Hierro, su padre, debió ser huérfano o sus padres muy humildes, porque fué criado por su tío Joaquín Hierro Carbonell que, a su vez, estaba empleado como arrumbador (antiguo oficio de encargado de trasegar, gestionar, las botas de vino). Posiblemente la dedicación del padre a la fabricación de aguardientes tiene su origen en el oficio del tío abuelo de José Hierro. Y creemos que nuestro protagonista continuó con el negocio del padre. Al menos así nos parece recordar de una conversación que mantuvimos hace años con nuestro amigo, lamentablemente fallecido, el arquitecto José Pablo Vázquez Hierro, quién era sobrino del coleccionista de tarjetas postales. José Pablo no nos dió muchos datos del tío, y admitió su sorpresa porque desconocía la faceta coleccionista de postales de su familiar. Tiene sentido pues el periodo de coleccionismo de José Hierro corresponde a los primeros años de la década de los treinta, cuando José Pablo aún no había nacido.



Tarjeta postal de Huelva intercambiada por José Hierro con un brigadier francés destinado en Saigón, en 1933.

Pero, desde luego, fue José Hierro Báez uno de los principales coleccionistas de postales en Huelva, por el volumen de intercambio y variedad de países . Figuraba registrado con el número 298/1 en el I.C.F, y R.E.C.P. –Red Europea de Coleccionistas de Postales– 21818 A. Vivía en la calle Ginés Martín, 52, domicilio familiar de sus padres. Intercambió postales como mínimo con Bélgica, Italia, Argentina, Letonia, Cuba, Dinamarca, Indochina, Checoslovaquia, Polonia, Turquía, EEUU, Inglaterra, Portugal, Japón, Isla Mauricio, Rusia, Costa Rica, Filipinas, México y Brasil  y prácticamente con todas las capitales de España. Reproducimos el texto de una de sus tarjetas postales en un primer contacto con una ‘corresponsal’ -término que se utilizaba para referirse a los coleccionistas que intercambiaban en cada lugar-. Estaba dirigida en 1930 a una señorita argentina, Adela Catenla, “Distinguida señorita: He visto su nombre en las listas de R.E.C.P. y me comunico con Vd. por si desea cambiar tarjetas postales. Deseo postales de todas clases, menos de fantasía, una a la vez, varias a la vez, sin escritura, escritas con sellos al lado de la vista. En espera de sus gratas noticias y me ofrezco atentamente a Vd. su afmo. s.s.”.

Imagen con más edad de José Hierro. Ya no coleccionaba.

Todas las postales que hemos ido localizando (algunas ya forman parte de nuestra colección personal) han llegado a nosotros posiblemente intercambiándose entre muy distintas personas y lugares, formando parte durante sucesivos periodos de distintas colecciones particulares, hasta llegar a nuestros ojos/manos. Es fascinante pensar que después de recorrer miles de kilómetros por todo el mundo vuelven a Huelva y transcurrir casi un siglo desde que fueron escritas y enviadas, lugar en donde se tomaron las vistas que llevan impresas, donde se editaron, donde una papelería las podría a la venta para que José Hierro las autografiase, sellase y entregase en Correos para su envío a un lugar lejano donde una mano amiga la guardaría en su colección, estuviese un tiempo en ella y luego se iniciase el citado periplo para volver a estar aquí, en Huelva.



Tarjeta postal de la edición de Nicolás Pomar, la más utilizada por José Hierro en sus envíos al extranjero.

La tarjeta postal que llegó más lejos de las que envió José Hierro que nosotros hayamos localizado la remitió a Saigón, a un oficial frances destinado en la colonia de Indochina. Nada menos que a 11.280 kms. de Huelva. Esa postal, con una animada imagen de la Plaza de las Monjas, dado que fue enviada el 11 de agosto de 1933, cuando aún no había correo aéreo (empezaba con los dirigibles alemanes, pero no tenían esa ruta), suponemos que sería portada por ferrocarril, con lo que serían semanas las que tardaría la tarjeta para llegar a su destino. La muestra con la que nosotros contamos nos induce a pensar que la mayoría de imágenes elegidas por Hierro para expandir Huelva a través de sus postales correspondían a La Rábida, lugar más emblemático de nuestra tierra. También Niebla y el muelle de la Compañía de Riotinto tuvieron protagonismo a la hora de la elección en sus envíos del coleccionista.

Tres fueron las ediciones de postales a las que más recurrió José Hierro. En primer lugar la de Nicolás Pomar, que en esos comienzos de la década de los 30′ suponemos que debía de ser de lo más popular en Huelva; también la de Lucién Roisín que, aunque editada en la década anterior, debió tener así mísmo mucho éxito; y una tercera, de Papelería Inglesa, que fue de las ultimas ediciones de esta legendaria imprenta y papelería onubense.