El papel destacado de la mujer en la ciencia y la industria en la provincia de Huelva

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Cada vez hay más mujeres en la rama de las ciencias.

Cristina Morales. Desde hace siglos hemos visto cómo las mujeres han tenido que esconderse tras un hombre para poder desempeñar su vocación, en gran medida en el ámbito de las ciencias. La mujer era relegada a un segundo plano, puesto que su misión en la vida era algo más mundana, lejos del conocimiento y el progreso. Sin embargo, todos conocemos nombres de mujeres que se impusieron a esa cruel realidad y que acabaron contribuyendo al desarrollo. Con la igualdad de entrada en las universidades entre hombres y mujeres y la libre elección de profesión, poco a poco se pudo ver aumentado el número de mujeres en la ciencia aunque aún hay mucho trabajo por hacer. Hoy queremos dedicar este reportaje a una pequeña muestra de la realidad que se va imponiendo y de la excelencia de muchas mujeres que investigan y trabajan para mejorar sectores como la ciencia y la tecnología, contribuyendo al desarrollo industrial de nuestro entorno.

Lidia de las Mercedes Martín Gordillo ha estudiado química en la UHU.

Hablamos de dos mujeres jóvenes que ejercen su vocación y escogieron la rama científica para su futuro, un futuro que se prevé prometedor dados sus avances a pesar de su corta edad. Ambas fueron premiadas por la cátedra de la Fundación Atlantic Copper por sus excelentes trabajos de investigación en sus ámbitos de estudio. Por un lado, Lidia de las Mercedes Martín Gordillo, de 22 años y natural de Bollullos del Condado, siempre tuvo claro que quería estudiar una carrera de ciencias y finalmente se decantaría por la química, motivada por un profesor y por las diferentes salidas laborales que ofrece. Se considera a sí misma una estudiante normal, pero con mucha capacidad de esfuerzo y entrega, alguien que se siente atraída por los nuevos retos y siempre quiere superarse. Decidió presentarse a los premios de la Cátedra de la Fundación Atlantic Cooper tras enterarse de su existencia por parte de algunos compañeros, ya que le pareció interesante, aunque no esperaba que ganaría, fue inesperado y le hizo mucha ilusión. El trabajo con el que consiguió este reconocimiento llevaba por título ‘Aprovechamiento de residuos de la industria del vino’, enmarcado dentro de la línea de innovación en Economía Circular de la Cátedra Atlantic Cooper y lo realizó en los laboratorios de CIDERTA, dentro del grupo de investigación de Biotecnología de Algas de la universidad de Huelva y dirigido por Inés Garbayo y Ana Sayago del Dpto. de Química.



Actualmente realiza prácticas en la industria.

En este trabajo de fin de grado, se ha realizado una aproximación en la búsqueda de nuevos usos sostenibles para los subproductos generados en uno de los sectores agroalimentarios de importancia en la provincia de Huelva, como es la industria de producción del vino. En el caso del marco del Condado de Huelva, se comercializan unos 114.000 hectolitros de vino en el mercado nacional, lo cual supone que se generan gran cantidad de subproductos a los que hay que buscar una segunda vida útil. Los resultados de este trabajo muestran que el crecimiento de microalgas en medios preparados con residuos de la industria del vino, estimula su actividad antioxidante y permiten obtener nuevos productos de alto valor añadido, como es la biomasa de microalgas enriquecida en pigmentos o ácidos grasos. Por ello, es necesario poner en marcha iniciativas que tengan como eje el sector vitivinícola, que constituye una de sus principales fuentes de riqueza en la industria agroalimentaria de Huelva.

Ganó uno de los premios que ofrece la cátedra de la Fundación Atlantic Copper con una investigación sobre el vino.

Lidia piensa que con su trabajo “he podido contribuir, en la manera de lo posible, en una línea de investigación muy novedosa para el sector agroalimentario de la provincia de Huelva”. Y por otro lado “este premio ha supuesto una gran alegría para mi familia y para mí. Gracias a ellos, jóvenes como yo tenemos la oportunidad de dar a conocer nuestros trabajos, así como el esfuerzo realizado. Además me amina a seguir luchando por mis sueños”. Fruto de su esfuerzo pudo disfrutar del premio, consistente en un diploma acreditativo y una compensación económica. Pero está claro que hay vida después de un reconocimiento así y esta joven ha seguido estudiando para mejorar y ampliar sus conocimientos, con mucha ilusión y mucho ánimo, ya que le ha dado fuerzas y energía para seguir mejorando. En estos momentos se encuentra realizando prácticas extracurriculares en los laboratorios de calidad de Cementos Cosmos, S.A. en Niebla, ampliando así su formación en el ámbito industrial. De este trabajo lo que más le gusta es poder aplicar todos los conocimientos adquiridos en la carrera de Química y ver sus resultados en la vida diaria, además de poder trabajar en su pasión.



Por ello, su sueño es “seguir aprendiendo, ahora mismo estoy viendo la posibilidad de realizar un máster para el próximo año. Estoy muy ilusionada con esta nueva etapa que he comenzado. Sin duda mi sueño sería trabajar en un laboratorio, tal vez en la Universidad de Huelva, algún día, rodeada de mi familia y amigos”. Este mensaje optimista se lo transmite también a todos nuestros lectores “es importante luchar por los sueños que cada uno tiene y no rendirse nunca, a pesar de las dificultades que puedan surgir en el camino”.

Susana Lozano Calvo ha estudiado Ingeniería Química Industrial en la ETSI.

Continuando con este ejemplo de mujeres onubenses y jóvenes que han decidido decantarse por la ciencia, es el turno de Susana Lozano Calvo, de 23 años y natural de un pequeño pueblo de la Sierra de Aracena, llamado Hinojales. Decidió estudiar Ingeniería Química Industrial en la ETSI y en la actualidad sigue estudiando en la Universidad de Huelva el Máster de Ingeniería Química. Tras presentar a los premios de la Cátedra de la Fundación Atlantic Copper su Trabajo Fin de Grado, resultó ganadora dentro de la rama de economía circular. Bajo el título ‘Aplicación de ultrasonido en la extracción de polisacáridos de especies forestales de alta productividad’, esta investigación se enmarca en la biorrefinería con el fin de reducir el impacto ambiental y aprovechando la biomasa para generar energía renovable y productos de alto valor añadido. En el desarrollo de una biorrefinería se encuentran diversos tipos de biomasa, siendo la lignocelulósica la más prometedora a día de hoy. En su TFG se llevó a cabo la valorización de una especie de alto rendimiento como es el clon ‘AF2’ del chopo.



El objetivo principal de esta investigación fue el estudio y desarrollo de tecnologías de biorrefinería, que permitan el aprovechamiento de materiales lignocelulósicos de alto rendimiento como materia prima. Se estudió el tratamiento de extracción alcalina en frío sin y con la aplicación del ultrasonido. Se realizó un diseño de experimento de composición central que permitió estudiar la influencia de las variables independientes del proceso (concentración de álcali (), temperatura () y el tiempo ()) sobre las variables dependientes (rendimiento, concentración de glucano, xilano y lignina Klason, en el sólido). En el trabajo se llegó a la conclusión de que el ultrasonido actúa en la mejora de la purificación de la xilosa, además de extraer una mayor cantidad de lignina, esto se traduce como la posibilidad de emplearse esta biomasa en la generación de energía.

Ahora se encuentra estudiando un máster también en la UHU.

Conoció la existencia de estos premios a través de su tutor del trabajo, Juan Carlos García Domínguez al que le agradece: “enormemente que me enviara la convocatoria, ya que haber conseguido este premio es un plus para mi curriculum”. En cuanto a por qué decidió estudiar este grado, Susana admite que tenía dudas “siempre me ha encantado la rama de ciencias, pero es cierto que estaba dudando entre realizar el grado de matemáticas o el de ingeniería química industrial, finalmente me decanté por este último por varias razones: me gusta la química en un aspecto más industrial, además veía en la ingeniería un mayor futuro profesional, sumándolo al gran nivel ingenieril que presenta nuestra provincia con el polo químico”. En cuanto a estos premios, asegura que “son muy importantes para los jóvenes investigadores, tanto para su curriculum como para animarlos a continuar en la rama de la investigación, con proyectos de gran calidad como los que se estudian en la UHU”. Un premio que además piensa que la ayudará en su próxima incorporación al mercado laboral.

Consiguió el premio por su TFG sobre economía circular.

Su sueño en un futuro cercano es terminar el máster y la formación académica para pasar a desarrollar su potencial profesional, a ser posible en Huelva, aunque no descarta la opción de salir al resto del territorio español o incluso al extranjero. En esta línea, Susana desea a los onubenses y, sobre todo a los más jóvenes, que “luchen por su formación, que estudien y aumenten sus conocimientos todo lo que puedan, ya que a día de hoy nos enfrentamos a un mercado laboral de altos niveles y hay que tratar de destacar. Que luchen por conseguir la excelencia como personas y que aprovechen las oportunidades que se les presentan, como este tipo de premios“.

Dos jóvenes que nos dejan muy claro el destacado papel que ejerce la mujer en el mundo de la investigación y el ámbito de las ciencias, algo que poco a poco se impone y hace aumentar los porcentajes de presencia femenina en el sector industrial. Susana y Lidia son un reflejo de una nueva generación, aquella que camina hacia la igualdad y que lo hace luchando con su músculo más importante: el cerebro. Ganas de trabajar, inteligencia, constancia y tesón, los ingredientes para el triunfo que se potencian aún más con convocatorias de premios como este de la Fundación Atlantic Copper, todo un aliciente.