Juan González lleva la clave para brillar como Sol a Puebla de Guzmán

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Ilustración de Pasión Palacios para “La Clave del Príncipe Sol”.

ClaCF. Oscar Wilde decía que “el arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos”. Pero según las conclusiones fruto de los diversos estudios que investigadores de todo el mundo han llevado a cabo para esclarecer el poderoso efecto que esta manifestación artística tiene sobre nosotros, la música es un recurso que podemos utilizar, no sólo para despertar nuestros sentimientos, sino también para favorecer nuestro aprendizaje y mejorar nuestra memoria.

Todos sabemos el poder que tiene la música sobre nuestras emociones, sentimientos e incluso nuestras capacidades. Puede recordarnos momentos y hacernos revivir la sensación que teníamos, cambiarnos el estado de ánimo, e incluso hacer que en momentos en los que sentimos que no podemos más surja toda la fuerza y el coraje que llevamos dentro para lograr aquello que queremos. La melodía, la combinación de ritmos y sonidos adecuada, tiene la capacidad de sacar lo mejor de nosotros mismos, de despertar un espíritu de motivación y superación inigualable al resto de recursos que podríamos utilizar para ello.



Juan González, autor del cuento.

De esto trata precisamente la obra de Juan González, titulada “La Clave del Príncipe Sol”. Un libro que expone la historia de un joven príncipe, hijo de unos reyes deseados y queridos por todos, por lo que se esperaban grandes cosas también de él como príncipe del reino y futuro rey. Pero un malvado hechicero llamado Dislexi realiza un conjuro para volverlo torpe, por lo que Sol se sumerge en tristeza, inseguridad, comienza a tener problemas para leer y comprender textos. Un día paseando, cosa que le encantaba hacer, se encuentra con tres niños, a los cuales el autor les da el importante papel de representar instrumentos musicales que cambian la vida del príncipe, dándole la clave de la motivación hacia la superación y el esfuerzo que necesita para encarar su situación.

Este autor, docente actualmente en el Colegio Diocesano Sagrado Corazón de Jesús para Educación Primaria, escribió esta historia impulsado por su propia experiencia. Siendo pequeño tuvo problemas para memorizar textos y la música fue la que le cambió su vida. Por ello, en su metodología de enseñanza aplica la música como recurso en un sinfín de aprendizajes de diferentes materias, como la introducción de conceptos, las tablas de multiplicar, análisis sintáctico, etc.



Ilustradora, Pasión Palacios.

La obra ya se encuentra en tres puntos de venta de la provincia de Huelva. Próximamente estará también en Puebla de Guzmán, donde previamente, el Ayuntamiento del municipio ha organizado la presentación de este libro de la mano de su autor, el viernes 6 de marzo a las 20.00 horas en Salón Pisá del Potro.

Según nos cuenta González, esta breve historia está teniendo mucha aceptación, se están realizando envíos a toda españa, y se encuentra muy contento con el recibimiento que se le ha dado a su creación que con tanto cariño ha realizado. Precisamente en este proceso ha colaborado una puebleña, siendo la responsable de las maravillosas ilustraciones que acompañan al texto en este cuento para niños. Pasión Palacios Chacón es Diplomada en Magisterio, Experta en Artes Plásticas y audiovisuales (Título propio Universidad de Huelva) y Monitora de Talleres de Dibujo y Pintura en Puebla de Guzmán.



Ilustración de Palacios durante su realización.

Ella misma nos cuenta su opinión sobre el libro, que “rebosa sensibilidad. Lo que más me gusta del argumento es que no nos propone una fórmula inalcanzable para solucionar el problema, éste no desaparece por arte de magia… de hecho no desaparece, pero el protagonista aprende a que no lo sea tanto y que no lo limite. La reflexión es muy positiva: Tú eres capaz de buscar y encontrar soluciones, busca dentro de ti y hazlo….Inculcar a los niños esa confianza en sí mismos me parece muy necesario para hacer de ellos adultos responsables.”

También hemos sentido curiosidad por cómo surgió la conexión entre ellos y la idea de que colaboraran para realizar esta obra, y Pasión nos ha contado como fue:

“Juan y yo nos conocimos durante mi etapa como Maestra de Educación Infantil en el Colegio Diocesano Sagrado Corazón, desde el año 2012 hasta el 2016, donde él sigue ejerciendo su profesión como Maestro de Primaria. Aunque yo vivo en Puebla de Guzmán, y Juan desciende de aquí, nunca habíamos coincidido hasta ese momento en el que llegue al Diocesano.

Ilustración del cuento, por Palacios.

La idea de que yo fuese la encargada de darle forma a los personajes de su cuento fue suya. Una tarde de julio me llamó por teléfono y me habló de este proyecto con el entusiasmo que lo caracteriza. Juan conocía mi manera de trabajar y mis dibujos y los consideró apropiados… Son dibujos muy sencillos, muy coloristas, y pese a que a primera vista puede parecer un cuento clásico, los personajes tienen ese punto de atemporalidad que los sitúa en cualquier época.

El proceso de composición del libro ha sido un trabajo en equipo, salvando la distancia que nos separaba, González Caballero en San Juan del Puerto y yo en Puebla de Guzmán. Ha sido emocionante partir de las ideas que Juan tenía pero sintiéndome libre de llevarlas a cabo según mi criterio y comprobar que el resultado era lo que él esperaba.”

Ilustración para el cuento por Pasión Palacios.

Volviendo a centrar nuestra atención en la importancia que tiene la música, hemos invitado a Juan González y a Pasión Palacios a que definan qué es para ellos la música y cuál es la importancia que ésta tiene en sus vidas.

Según Palacios, “La música es la banda sonora de los sentimientos, capaz de provocar todo tipo de emociones, nos alegra, nos entristece, nos hace bailar, enamorarnos, aprender, recordar, jugar…Todos, en diferente medida, vivimos con la música y la necesitamos. Nietzsche decía que sin música la vida sería un error…

Para González “La música para mi es lenguaje, expresión, emoción, sentimiento,… algo que va mucho más allá, es algo vivo, que nace de la inquietud y la creatividad, que te hace sentir e inicia el movimiento, el perfecto solucionador de conflictos, generador de sonrisas y agitador de consciencias.”

En la vida de ambos la música tiene un papel fundamental. En palabras de la ilustradora, “Para que se hagan una idea de la importancia que tiene la música en mi vida, les daré dos datos familiares que pueden responder esta pregunta: Mi hija mayor estudia Historia y Ciencias de la Música en la Universidad de Salamanca. Mi hija pequeña compaginó sus estudios de ESO con las clases de piano en el conservatorio de Huelva hasta el curso pasado… Diariamente hay música en casa, en el trabajo, en los viajes en coche…, en mi cabeza.” 

Ilustración en el proceso de su realización.

Por su parte, el docente y autor del libro nos expresa su pasión y amor por la música de la siguiente manera: “Somos seres musicales, existen incluso culturas antiguas sin lengua escrita, pero todas ellas poseen manifestaciones musicales que las caracterizan y le dan identidad. La música forma parte de nuestras vidas, la tenemos presente en cada celebración, tiene el poder de hacernos sentir alegría, tristeza, de levantarnos el ánimo o de hacernos recordar. Antes que un anillo, el compromiso lo marca una canción, que elegida con tu pareja marca un vínculo para toda la vida, ya no podrás volver a escucharla sin tener a la otra parte presente, es capaz de hacerte llorar sin consuelo o que te agarres a un desconocido en un concierto mientras suena una canción. La música embriaga, te fortalece, te ayuda a superarte o a levantarte el ánimo en una dura jornada, con ella se puede incluso transmitir más cosas que con la palabra, y eso le da un potencial impresionante. Si tuviese que definir un tiempo en el que escucho música, te diría que siempre.”