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El químico triguereño José Antonio Sánchez estudia la presencia de la molécula del ibuprofeno en ríos y acuíferos

Este joven de 24 años ha recibido el primer premio de la Cátedra Aguas de Huelva, en la categoría de Innovación Operativa y Medio Ambiente, por una investigación en la que contribuye a solucionar el preocupante problema causado por la presencia de medicamentos, drogas y otras sustancias en las aguas. Un innovador estudio que realiza una interesante aportación en este ámbito.

José Antonio Sánchez Cordero, reconocido por la Cátedra Aguas de Huelva.

Mari Paz Díaz. Investigar, avanzar en algún área del conocimiento y poner los resultados al servicio de la sociedad es una de las principales premisas de cualquier institución universitaria, como así sucede con la Universidad de Huelva, donde se desarrollan trabajos de enorme interés en diferentes ámbitos científicos. Por eso, hoy queremos conocer uno de estos estudios que, además, ha recibido el primer premio de la Cátedra Aguas de Huelva en la categoría de TFG Innovación Operativa y Medio Ambiente.  Un trabajo titulado Degradación de contaminantes emergentes en aguas mediada por fotocatálisis con luz visible’, realizado por el joven de 24 años José Antonio Sánchez Cordero. Y es que, dirigida por Juan Urbano Baena y Raúl González Domínguez, esta investigación contribuye a solucionar el preocupante problema ambiental causado por la presencia de medicamentos, drogas y otras sustancias en las aguas de los ríos y acuíferos. Una aportación de enorme interés que ha sido muy bien valorada por el jurado de la tercera edición de estos premios dirigidos a Trabajos Fin de Grado (TFG) y Trabajos Fin de Máster (TFM).

Un galardón que  supone un reconocimiento para este joven natural de Trigueros que, tras acabar el Bachillerato, no tenía muy claro que opción seguir a la hora de estudiar, pero sí sabía que quería decantarse “por seguir estudiando lo más cerca de mi pueblo, de mi familia y de mis amigos. Por eso opté por quedarme en la Universidad de Huelva. Y, después de acabar la carrera, estoy muy satisfecho con la elección que tomé y contento por seguir en Huelva, junto a mis seres queridos. Para mí, lo más importante era el sentirme bien y rodeado de los míos”.

Ha estudiado Química en la Universidad de Huelva.

Ahora, una vez que ha finalizado los estudios universitarios, José Antonio se encuentra buscando un puesto de trabajo, que espera que sea relacionado con la Química, la carrera que ha estudiado. Un ámbito científico en el que quiere enfocar su futuro profesional, tal y como nos cuenta en esta entrevista en la que nos ofrece más detalles de su investigación.




-José Antonio, ¿por qué te decantaste por la carrera de Química?
-Sinceramente, no sabía muy bien qué estudiar. No me gustaba nada o no me atraía lo suficiente. Después de pensarlo varios meses, me decidí por una carrera de Ciencias, pues la ciencia era lo que más me llamaba la atención de todas las carreras que había en la Universidad de Huelva. He de confesar que siempre tuve la curiosidad de darle un porqué a todas las cosas que me rodeaban y tenía claro que la ciencia estaba detrás de todo. Además, no estaba preparado para marcharme fuera de Huelva, por lo que de todas las carreras que ofrecía la Universidad de Huelva, dentro de la Facultad de Ciencias Experimentales, la de Química era la que más me llamaba la atención, aún sabiendo que habría cosas de la misma que no me iban a gustar. De cara al futuro laboral, la vi como una buen vía, con muchas posibilidades. Y por eso me decanté por esa opción. Después, con el paso del tiempo, tuve la certeza de que no me equivoqué y me acabó gustando muchísimo, tanto los estudios como la experiencia universitaria.

Está muy contento de recibir este premio, especialmente por su familia.

-Acabas recibir el reconocimiento de la Cátedra Aguas de Huelva. ¿Cómo te has sentido con este premio?
-La verdad es que cuando me enteré de que había ganado este reconocimiento fue un gran orgullo para mí. Es cierto que tuve unos meses donde trabajé mucho en la universidad, incluido todo el verano, pero ha merecido la pena. Fue una gran emoción acabar mi trayectoria universitaria de este modo. Lo que más me emocionó fue ver a mis seres queridos orgullosos de mí, de mi trabajo y de mi perseverancia. Ellos, realmente, saben todo lo que me ha costado esta etapa de mi vida y les doy las gracias por estar siempre ahí. También citar a mis directores de TFG, en especial a Juan Urbano, que ha sido el artífice de todo, y sólo tengo palabras de agradecimiento para él.

Ha estudiado la presencia de ibuprofeno en el agua. / Foto: needpix.

-Hablemos de la investigación premiada. ¿Por qué elegiste este tema?
-Me resultó muy interesante el hecho de que era un proyecto muy innovador, sin saber a priori qué resultados iba a lograr. Era un trabajo muy científico, de mucha investigación. Y, que los tutores pusieran en mí toda su confianza, me impulsó a dar el salto y a afrontar este proyecto como algo muy importante y serio. También me llamó la atención el que abarcaba dos de las ramas de la Química por las que más afinidad tenía.

-En concreto, ¿qué has investigado en la misma?
-La degradación parcial o total de un contaminante emergente, -en este caso la molécula de ibuprofeno-, en aguas, utilizando diferentes fotocatalizadores, tanto orgánicos como inorgánicos, ayudado de agentes oxidantes y con luz LED (Diodo Emisor de Luz).

Considera que es una forma excelente de acabar su etapa universitaria.

-¿Cuáles son las principales conclusiones de este estudio?
-Después de muchos estudios y experimentos, llegamos a la conclusión que la mejor forma de degradar la molécula de ibuprofeno (gran contaminante en las aguas) era utilizando un fotocatalizador orgánico, haciendo el proceso más limpio (más verde), ya que no interactuaban metales, llamado fluoresceína junto con agua oxigenada, que actuaba como oxidante y con una potencia de luz LED de 5 watios. Se consiguió degradar casi al 100% al fármaco. Es un estudio novedoso, ya que es la primera vez que se utiliza la fluoresceína para tal fin y con tan buenos resultados. También se utilizó el dióxido de titanio como catalizador dando menores prestaciones en cuanto a degradación del fármaco. Por último, utilizamos también un compuesto sintetizado por mí mismo, mediante una síntesis inorgánica. Se trataba del delta dióxido de manganeso, pero no dio buenas prestaciones, como se creía anteriormente. En la misma línea se descartaron diferentes catalizadores metálicos y otros oxidantes, porque no reunían los requisitos necesarios previos estudios.

Es la primera vez que se utiliza la fluoresceína como catalizador en este ámbito. / Foto: commons.wikimedia.

-¿Qué aplicaciones tiene este tema?
-La principal aplicación es poder degradar un contaminante tan fuerte y potente en nuestras aguas como es la molécula de ibuprofeno, que le hace daño a la flora y fauna que interactúan con él. El hecho de ser el primer trabajo donde se utiliza la fluoresceína como catalizador, un compuesto orgánico no metálico, para su degradación y que se haya obtenido tan buenos resultados, es algo muy gratificante. También ponemos de manifiesto que la investigación es muy importante para buscar nuevas vías de solución a todos los problemas que nos rodean. Ha sido un proceso muy limpio, rápido, verde y efectivo, ya que se han conseguido los objetivos principales con creces. Puede servir para futuras investigaciones y estudios o, incluso, para poner en marcha ya mismo esta solución a las grandes tasas de contaminación en el mundo.

Hay otros muchos medicamentos y productos que llegan a nuestros ríos. / Foto: pixabay.

-¿Qué ha valorado el jurado de la Cátedra Aguas de Huelva de tu trabajo?
-En general, han tenido en cuenta la forma en la que se ha llevado la investigación, el cómo se ha trabajado, los resultados que se han obtenido y la repercusión que tiene a la hora de buscar soluciones reales a grandes problemas. Es el primer paso a solucionar este tipo de problemas medioambientales. Valoraron muy positivamente las diferentes formas estudiadas para acabar con la contaminación en aguas de diversos fármacos, porque no es solo el ibuprofeno el que contamina, sino que hay miles de productos, moléculas, etcétera, que siguen en nuestras aguas contaminando, a niveles traza, pero ahí están.

-¿Tienes previsto publicarlo?
-Me gustaría publicarlo, puesto que es un estudio bastante interesante, que tiene buenos resultados, poniendo de manifiesto el problema medioambiental al que nos enfrentamos y que promueve una de las múltiples vías de acción que tenemos los humanos para vivir en un entorno mejor. También me gustaría continuar investigando con más sustancias, fármacos y demás, porque es un campo abierto, donde poder investigar y poner en práctica los conocimientos adquiridos.

Foto de familia de la entrega del premio.

-¿Tienes algún otro proyecto para el futuro?
-Me gustaría seguir formándome, no sé si con algún máster, para poder complementar mis estudios y adquirir más conocimiento. Pero, ahora mismo, lo que más me gustaría sería trabajar de lo que he estudiado y seguir formándome y progresando, tanto en mi vida personal como profesional. Mi sueño es encontrar trabajo y que me den la oportunidad de aplicar todo lo que he aprendido en la carrera. Sería una grata satisfacción dedicarme a la Química.

-¿Algún mensaje a los jóvenes universitarios onubenses?
-Que luchen por lo que les guste. Nada es fácil, pero la recompensa y el sentirte bien contigo mismo, y que te lo reconozcan después de haber estudiado y luchado tanto, es una gran satisfacción personal. ¡Ánimo e id a por vuestros sueños y metas! Si se sueña y se cree, se puede.








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