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Sabor y salud de Huelva: el aceite de oliva de Gibraleón cuyo prestigio traspasa fronteras

Entrevistamos a los directivos de la Cooperativa Nuestra Señora de la Oliva, que nos cuentan el estado del sector, sus ilusiones y la confianza que tienen en su excelente producto, sus socios, y las magníficas condiciones de una tierra privilegiada para el cultivo del olivar.

Antonio Rodríguez y Francisco Domínguez nos atendieron amablemente en la cooperativa.

RFB. El gran torreón que corona el vértice sur de sus instalaciones hace inconfundible ese tramo de la carretera nacional 431. Pasas por allí y sabes que estás allí, a la altura de la emblemática Cooperativa Nuestra Señora de la Oliva de Gibraleón, heredera de tantas vidas de agricultores como muchas otras de la provincia, que fueron impulsadas allá por mediados del siglo pasado para avanzar en el campo, para crear y afianzar riqueza, tratando de sumar individualidades y desarrollar colectivos en un mundo no siempre sencillo. Esa edificación transmite a la vista sensaciones de orgullo, tesón y trabajo, pilares de una dinámica de calidad que confiere a la marca una posición de merecido prestigio.

Los cooperativistas olontenses se siente satisfechos por proporcionar salud a la sociedad.

Porque es gratificante decir, si eres de la provincia de Huelva, que los aceites de oliva de nuestra tierra son de una extraordinaria calidad. Y es así con aceites de las distintas referencias, todos excelentes, pero en ese contexto siempre Oleodiel mantiene una posición de preeminencia. Y goza de ella porque, además de ser evidente la calidad de su producto, nadie cuestiona el carácter vanguardista de la cooperativa olontense, impulsora fundamental del cambio en la cultura del aceite de nuestra provincia.

El presidente de Oleodiel asegura que los sabores de nuestros aceites son muy diferentes a los de otras provincias.

Por eso, mantener una charla sobre su mundo con Antonio Rodríguez de la Rosa y Francisco Domínguez Calvo, presidente y gerente, respectivamente, de la cooperativa, es un privilegio que nos adentra en este espacio tan propio, apasionante, de la economía agrícola y rural onubense. Nos atienden con amabilidad y simpatía, lo que agradecemos. Ellos son las cabezas visibles de una institución que agrupa a 350 socios, defensores de la cultura del aceite en un entorno de mercado complejo, con muchos oferentes y una gran concentración de la demanda. Como apunta Francisco, además, ‘las grandes superficies hacen daño utilizando el aceite como reclamo‘.




El aceite de oliva de Huelva es más temprano y afrutado.

De forma directa, Oleodiel solo se vende a grandes superficies para los establecimientos de Huelva, porque el volumen de producción limitado de la cooperativa tampoco permite ir más allá. Antonio nos dice al respecto que ‘entrar en ese mercado sería entrar a unos muy bajos precios‘. El mercado de la Cooperativa de Gibraleón es el pequeño comercio, el cliente de granel y la venta directa tienda gourmet y on line.

Aún las cifras de venta a granel superan a las del envasado, pero cada vez se aproximan más. La producción total de la campaña 2018-2019 fue record, pero la cooperativa está procesando por lo general en torno a 10 millones de kilos de aceitunas, obteniendo 1,8-2,0 millones de kilos de aceite. La mayor parte del granel se vende a Italia y en el resultado final de cada temporada influyen una conjunción de variables, muchas de las cuales no están bajo control de los agricultores y la cooperativa. La producción en cuanto a volumen de aceituna, la climatología, el rendimiento, los precios, son interdependientes y conforman un sudoku cuyo desenlace final determina si la campaña ha sido buena o no.

El gerente de la Cooperativa nos apunta la complejidad del mercado del aceite de oliva.

Nos comentan Antonio y Francisco la preocupación por el efecto que está suponiendo en el mercado -a ellos más en el granel, que de forma indirecta puede ir a EEUU- los aranceles Trump, que gravan el aceite español situándolo en desventaja con el portugués, italiano o griego.

Llevando esta señera entidad sesenta años de existencia, el punto de inflexión a la modernidad tuvo lugar en 1997, con las nuevas instalaciones -las actuales-. Entonces se produjo un notable aumento de hectáreas cultivadas de olivar, y a partir de allí ha ido creciendo pero muy moderadamente.

Durante el mes de diciembre se empezará a pagar el segundo plazo de las ayudas a jóvenes.
Esta última campaña no ha sido buena, ni en producción ni en precios.

Ahora mismo hay en torno a un 30% de cultivo en regadío. La variedad de aceituna autóctona, la Verdial, ha ido cayendo en su uso de forma gradual hasta quedar en estos momentos como testimonial. Picual y Arbequina reinan la producción y ahora -desde hace 3 campañas- se está introduciendo una nueva variedad, la Arbosana. Esta ha sido también la cuarta campaña en la que han trabajado con aceite ecológico. Preguntados por como va dicha línea, Antonio nos dice que ‘llevan cuatro años pero para los que han adoptado este modelo han sido siete, dado que hay un periodo de tres años de adaptación de la explotación, que no cuentan como ecológico. Por lo tanto la cooperativa lleva siete años en esa línea’. Esta modalidad de cultivo -indica Francisco- ‘es más complicada que la convencional y hay que valorar en cada caso la viabilidad de su explotación. El mercado es el que determinará al final su desarrollo’. El volumen que está trabajando en aceite ecológico la cooperativa se mantiene estable en las distintas campañas.

Los procesos de elaboración de Oleodiel están muy optimizados.

Llegados al punto de calidad sobresaliente asociado a la imagen de Oleodiel, avalado por multitud de premios, preguntamos a Antonio y Francisco a que aspiran. Nos dicen que hay que mantener e incrementar, si cabe, esa calidad. Entienden que su proceso está muy optimizado por lo que el margen de mejora básicamente puede encontrarse en el control en el campo. Cabe, por tanto, avanzar en el control a pie de explotación. La mejora continua en la gestión, además de este, tiene como polo el desarrollo en la comercialización, en el envasado fundamentalmente. En el granel se puede avanzar siendo exhaustivos en calidad, como se está haciendo, ‘diferenciándote por la calidad’, pero en el envasado es donde se puede crecer más.

Todos los años Oleodiel se destaca como una referencia esencial entre los ya excelentes aceites de Huelva.

Afirman nuestros interlocutores que el aceite de Huelva, por su calidad, está muy diferenciado en el mercado de granel. Tenemos una producción más reducida que otras provincias, pero la climatología hace a nuestro aceite de una calidad superior. Estar en la costa, el clima más suave favorece a una mayor calidad. ‘Siendo una misma variedad, cultivada aquí el sabor es distinto al de dicha variedad en Sevilla, Córdoba o Jaén’ -asegura Antonio-. Nuestro aceite es más suave, más afrutado, más comercial. ‘Además, recogemos más temprano y nuestra relativa reciente incorporación al mercado nacional e internacional hace que la cultura de nuestro aceite sea más afinada que en otros lugares de mayor tradición. Nosotros, que llevamos veinte o treinta años en el sector hemos entrado directamente en calidad, calidad, calidad’. En otros lugares ha imperado el volumen, aunque ‘ya se están poniendo las pilas‘ -advierte Francisco-.

Gibraleón se siente orgulloso de su cooperativa y los aceites que produce.

Tienen buenas relaciones con el resto de cooperativas de la provincia y de otros lugares. Afirman que hay buena voluntad, reuniones e intercambios de puntos de vista entre distintos productores, pero en términos prácticos no existe esa cooperación entre ellos que permitiese afrontar de forma conjunta las problemáticas del sector. No es fácil, admiten. Antonio nos dice que después de esas más de dos décadas en una posición ‘top’ la ilusión permanece intacta, el deseo de ‘no bajar la guardia, de seguir apostando por la calidad, de avanzar en el trabajo de campo’. Cree que hay que empezar a plantearse el renovar plantaciones, porque está demostrado que los árboles nuevos son los que dan más calidad de aceite.

Aumentar las hectáreas de regadío es uno de los retos de los cooperativistas.

Y también ampliar el riego. Hay que valorar el precio del aceite no de un año para otro, sino en una tendencia, asociada a la propia amortización de la explotación. Trabajar siempre para abaratar los costes aumentando la eficiencia. Cree que el precio del aceite, ahora más bajo, tiene que volver a su sitio. Aspiran, el y Francisco, a que la gente del campo no se desanime, pensando que el olivar es un cultivo que se ha mantenido en el tiempo, que no fluctúa demasiado, sin grandes altibajos como otros cultivos. Según el presidente de la cooperativa, ‘años de bajos precios, de pocas cosechas, de sequía, pues años ideales para empezar a transformar el olivar, a renovar los árboles que ya tienen la madera agotada‘.

Según los directivos de Oleodiel, aumentar los controles en el campo es un factor inevitable para avanzar.

Como testimonio patrimonial y etnográfico nos dicen que aún quedan en Gibraleón algunas fincas con árboles viejos de verdial, con plantaciones tradicionales de 70 árboles por hectárea frente a la de 300-500 que pueden llegar a tener las modernas. Estas plantaciones nos trasladan emotivamente en el tiempo, pero no entran en producciones tempranas, que son las que más rentabilidad posibilitan y diferencian a la marca. ‘La verdial del puente de la Inmaculada hacia delante, como se hace en Jaén. La fecha de empezar a comercializar esos aceites antiguamente era por San José –19 de marzo-. Ahora nosotros estamos vendiendo el 15 de noviembre. Nosotros cuando van a empezar a producir en Jaén estamos prácticamente terminando. Nos diferenciamos a parte de las cualidades del aceite por su carácter temprano.

Antonio y Francisco, como representantes de 350 socios, afrontan el futuro con ilusión.

Coinciden en que en Gibraleón la Cooperativa se considera como que forma parte de la identidad del pueblo, que la gente se siente orgullosa de la misma y de su aceite de oliva. Los premios conseguidos por la cooperativa han situado también el bonito enclave en el exterior, algo que se reconoce. La gente de Gibraleón presume de su aceite y de los premios que ha conseguido. Además, el peso de la cooperativa en la industria de Gibraleón es, sin duda, determinante. Como apunta Antonio, casi todo el mundo en el pueblo participa de la cooperativa, rara es la familia que no tiene una parcelita, aunque no sea su actividad principal.

Nosotros estamos muy contentos con el trabajo que se ha estado haciendo desde que empezaron estas instalaciones, y siempre hemos dicho, por que ha sido así, que hemos sido punta de lanza en el sector en Huelva, sin quitarle mérito a los demás, pero siempre hemos estado un poquito por delante, para lo bueno y para lo malo… si nos hemos equivocado hemos sido los primeros y si hemos acertado también. Fuimos los primeros que empezamos a hacer publicidad, a comunicar sobre nuestro producto; los primeros que empezamos a distribuir aceite a comercios, muchas dinámicas a las que luego se han ido sumando el resto. En todo caso, la relación con las demás cooperativas onubenses es excelente, y con multitud de otras instituciones de la provincia también.’ Creen que se puede avanzar en la cooperación de los productores de la provincia. Son optimistas y confían en sus agricultores y en el olivar. Y nosotros confiamos en que sigan enarbolando de la forma que lo hacen la bandera de un producto que es orgullo no solo de los olontenses, sino de toda la gente de Huelva. Enhorabuena.

 

 

 

 

 








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