Mercedes

Juanjo Guil, con un pie en Filipinas y otro en El Mosquito

Su vida, durante seis meses del año o más, gira entorno a una escuela de surf que ha montado con amigos en un pequeño resort de la exótica Duli Beach, al norte de la isla de Palawan.

El ‘onubense por el mundo’ con su perro.

J.A. de Mora. Nació en Huelva, vivió primero en La Orden y luego  su familia se mudó a Bellavista. Juan José Guil Álvarez nunca pensó en volar tan lejos, pero los vericuetos de la vida lo han situado gran parte del año en un lugar que está a más de 12.000 kilómetros, a casi 7.000 millas náuticas. Porque de eso se trata, no está en Huelva pero sigue en la orilla del mar, rodeado de mar. Nada menos que en Filipinas, donde ‘hiberna’ esperando la primavera onubense cada año para regresar.

Espectacular playa de Duli. / Foto: Lonely Planet.

Estudió en la Escuela de Arte y trabajó un tiempo en Madrid. Ese destino final tan exótico, inesperado para él, tiene su origen en el enrole de su amigo Augusto en el Galeón Andalucía, con destino a la Exposición Universal de Shangai en 2010. En un principio Juanjo pensaba viajar a Indonesia, pero Augusto, que volvió de China en avión, recibió muy buenas referencias de sus compañeros que si hicieron en regreso navegando, y eso les impulsó a ir juntos allí, a Filipinas.

Otra imagen de la costa filipina donde vive Juanjo Guil.

Juanjo lleva viviendo seis meses de cada año en aquel lejano territorio, por tanto desde hace 9 años. ‘Al principio vivía en un pueblecito de Palawan, y viajaba de vez en cuando a Indonesia y otras islas de Filipinas, surfeando y poco más’ -nos dice-.




Más tarde se estabilizó creando con unos amigos una escuela de surf y alquiler de tablas en un pequeño Resort de Duli Beach. Ahora, con este singular hábito ambivalente no tiene muy claro donde está su lugar de residencia, si en España o en Filipinas. Piensa que ‘ya casi que más Filipinas que Huelva’. Preguntado por el balance de la experiencia nos indica que ‘es positivo. Cada vez estoy más asentado aquí, los amigos son una pieza fundamental. Me encanta Asia pero también me encanta Huelva. Así que creo que 7 y 5 meses o 6 y 6 en cada sitio es perfecto‘.

Nuestro protagonista regenta una escuela de Surf.

El Duli Beach Resort es el primer y único establecimiento que ofrece alojamiento en la playa de Duli. Esta playa de 2 km de largo tiene unas características idílicas. Agua clara, amplia playa de arena blanca, muchas palmeras, selva respaldada y tiene partes rocosas en el lado. La playa tiene siete meses al año olas agradables y está prácticamente aislada. Duli Beach se encuentra en el oeste de Filipinas, en el norte de la isla de Palawan,a 25 km sobre la ciudad de El Nido en el Barangay Bucana.




Al norte de esta isla que está en oeste de Filipinas, vive el onubense.

Afirma que vivir allí es muy diferente en lo que a comodidad, bienestar e infraestructura de refiere. ‘En Huelva todo es más fácil, pero aquí tienes selva, playas paradisiacas, campos de arroz… no se, es como más salvaje‘. Algo que también le influye mucho es el clima, allí es tropical y el ‘odia’ el frío. El lugar en donde vive ha cambiado, no obstante, con los años. hace 9 años, cuando llegó, era un pueblecito muy pequeño sin edificios, todo eran cabañas y había pocos turistas. Ahora está más masificado y es uno de los destinos de la zona más frecuentes para los viajeros. ‘Pero sigue teniendo lugares donde escaparse y playas desiertas‘.

La Escuela de Surf que tiene allí se llama ‘El Nido’, y cuando viene a Huelva trabaja en El Mosquito de Punta Umbría, en verano. Como reto o ilusión a corto plazo tiene la de construir unas cabañas en un terreno que tiene el y sus socios en Filipinas, cerca de la playa.

Una cultura muy distinta, pero en la que se siente a gusto nuestro protagonista.

Juanjo echa de menos a su familia, que al principio no estaban muy de acuerdo con su iniciativa por tenerlo tan lejos. Ahora ya lo llevan mejor. A los amigos de aquí también los echa en falta allí, aunque cree que su ‘cabeza de puente’ asiática les da una excusa perfecta para viajar. Echa de menos la cerveza y al medio día el olor a marisma, los atardeceres, el jamón, el queso y un buen puchero.

A la gente de Huelva les manda este mensaje: ‘venid a verme y no olvidéis el jamón o si no no vengáis. Abrazos pa todos‘.








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