Santa Bárbara de Casa podría contar en breve con una oficina internacional para la lucha contra el cambio climático y la procrastinación

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Santa Bárbara de Casa.
Santa Bárbara de Casa.

José Manuel Alfaro / ‘El Cuaderno de Muleman’. El pasado viernes se conocía la noticia de que uno de los organismos internacionales más vinculados a la lucha contra el cambio climático habría elegido a localidad de Santa Bárbara de Casa (Huelva) para instalar una oficina para la lucha contra el cambio climático y la procrastinación. Aunque en la nota de prensa no se concretaban detalles sobre sus dimensiones y localización exacta, lo interesante de esta propuesta reside, en el importante impacto, que tendría para una localidad que ha visto mermada su población en los últimos 70 años debido a la migración sistemática de sus vecinos y vecinas a grandes ciudades, recuperándose así de una despoblación que parece no tener fin, en una comarca ya de por sí castigada por esa enfermedad denominada “el Andévalo vaciado”.

Santa Bárbara.

Una oficina permanente que albergaría a algunos de los científicos más prestigiosos en este campo de la ciencia y desde la que se llevarían a cabo numerosos estudios sobre este fenómeno, a pesar del negacionismo en el que la ultraderecha vive esta realidad casi irreversible. Aunque aún no hay una decisión firme al respecto, lo cierto es que esta localidad andevaleña es una de las que se encuentran mejor posicionadas para albergar este centro de estudio y divulgación de los efectos del cambio climático y la procrastinación. Aunque existen numerosas oficinas de este tipo repartidas por todo el mundo está se centraría por una parte en el estudio y medición de los rayos que impactan en la corteza terrestre y por otra parte se convertiría también en una oficia de estudio de la procrastinación, gracias a la conocida y famosa expresión de “solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena” y que forma parte, tanto del ideario de los meteorólogos, como de los procrastinadores más importantes de todo el mundo.



Este medio se ha puesto en contacto con uno de las ordenanzas de esta agencia, que ha contestado a algunas de nuestras preguntas, con el objeto de conocer más detalles sobre este anuncio

Ermita de San Sebastián.

-¿Por qué cree que Santa Bárbara podría ser una buena candidata a albergar esta oficina?
-Yo creo que Santa Bárbara podría ser, no una sede ideal para este centro, sino la mejor. Todo el mundo conoce la leyenda de Santa Bárbara, que fue una virgen mártir que vivió en el siglo III de nuestra era, y que por convertirse al cristianismo fue encerrada en una torre por su padre, para que cambiase de idea. Como no lo consiguió, la martirizó con saña y sin ninguna compasión, llegando a cortarle la cabeza en la cima de una montaña, fue en ese momento cuando un terrible rayo fulminó al padre, convirtiendo a Santa Bárbara en la protectora contra rayos y tormentas. Que mejor lugar para que los científicos de clima gocen de esta especial protección que, poner un centro de estudio en la mismísima localidad de Santa Bárbara.



El ciclo de la procrastinación.

-¿Qué funciones tendría esta oficina?
-Tendría dos funciones bien definidas, por lo que yo he oído a mis jefes, por una parte, el estudio de los rayos que azotan cualquier parte del planeta. Aquí se estudiarían por ejemplo los rayos que caen en Lago de Maracaibo, Venezuela, el lugar de mundo donde están registrados el mayor número de rayos. Y la otra función sería la de estudiar y tratar a los procrastinadores más importantes del mundo. Todo el mundo que ha tratado con este tipo de individuos sabe la dificultad de sociabilizar con ellos, máxime cuando tiene por dogma esa expresión de “solo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena”. Un centro que aspira a tener un equipo clínico formado por los psicólogos más importantes del planeta, que se encargarían no solo de estudiar este fenómeno, sino de tratar los casos más importantes.

Ruta de los Molinos de Santa Bárbara.

-¿De cuántos puestos de trabajo estamos hablando?
-No sabría decirle con exactitud, a mí de momento me han propuesto un puesto de ordenanza jefe. Me han comentado que cuenta conmigo para la formación de un equipo de ordenanzas que pueda cubrir las necesidades de la sede durante las 24 horas. Teniendo en cuenta que, si necesitamos cubrir todos los días del año en tres turnos, vacaciones incluidas, días de asuntos propios, bajas médicas que, además, debe haber dos ordenanzas en cada turno para evitar que el edificio se quede sin servicio, mientras uno de los dos ordenanzas va al baño o se eche un rato en el sofá del hall en el turno de noche, estaríamos hablando de unos 12 ordenanzas. Imagínese, si a estos, añadimos personal de mantenimiento, cafetería, científicos, becarios, jefes de servicio, directores de área, gestor de cuentas y personal de administración, la cifra no se la podría dar con exactitud, pero estamos hablando de muchas personas. Ese sería el personal directo, pero luego estarían los puestos de trabajo indirectos, que tendría que cubrir todos los servicios de transporte, alojamiento, ocio en la localidad, estamos hablando que incluso se podría plantear la posibilidad de construir un centro comercial en Santa Bárbara o incluso trasladar uno infrautilizado de la capital hasta allí, piedra a piedra.



Cambio climático.

-¿Cuándo se podría hacer público la decisión?
-Las negociaciones están muy avanzadas, en unos meses se sabrá la terna de ciudades mejor posicionadas en la carrera oficial hacía la sede, en la que por lo que yo he oído, estará Santa Bárbara, por sus singularidades y porque se lo merece. Creo además que el centro se integraría perfectamente con los Santabarberos y Santabarberas y seguro que participarían en todas su fiestas y tradiciones, como la Cabalgata de Reyes del 5 de enero, San Sebastián el patrón del pueblo el 20 de enero, la Romería de San Sebastián, el Pino o Pirulito de San Juan el 23 de junio, la feria, la romería chica o la celebración más importante del pueblo, la de la patrona Santa Bárbara el 4 de diciembre.

Rayos tipo en estudio.

-¿Tiene ganas de mudarse a Santa Bárbara?
-Pues la verdad es que sí, para alguien que lleva toda la vida en la ciudad, bebiendo y comiéndose la polución que escupen los coches y las fábricas por sus chimeneas, venirse a vivir al corazón del Andévalo, abrir la ventana de tu casa todos los días y disfrutar de una naturaleza casi salvaje, es la mejor de las jubilaciones que nunca hubiera soñado.