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Cristina Ramos Ollero, la notaria de Huelva que da fe de que una sonrisa vale mucho y cuesta muy poco

Ocupa desde hace poco más de un año una de las ocho plazas de la capital onubense, formando parte del equipo de notarios de la Agrupación Méndez Nuñez.

Cristina lleva algo más de un año como Notaria en Huelva. / Foto: CFC.

J.A.de Mora. Llegó profesionalmente a Huelva hace poco más de un año y ya forma parte del paisaje, con marcada personalidad propia, de la Agrupación Notarial Méndez Núñez. Si sus tres compañeros, Tomás Giménez, Emilio González y José Angel Sainz se caracterizan por su complementariedad profesional y personal, el fichaje de Cristina Ramos Ollero la culmina, determinando un hito evidente para esta corporación que lleva muchas décadas interviniendo de forma directa en la economía onubense.

Nos atiende con una amabilidad que se muestra innata y mantenemos una conversación de cafe de esas que se pueden alargar indefinidamente. Su acento de aquí -nació en Sevilla y ha veraneado en Punta Umbría desde pequeña- endulza la charla, rematandola una sonrisa abierta, sincera, que a veces se intensifica pero nunca se apaga. Su franqueza, sin aspavientos, se agradece, generando un clima de confianza al poco tiempo de empezar a hablar.

La mitad de los notarios que firman en Huelva capital forman parte de su Agrupación. / Foto: CFC.

Optimista, muy simpática. No es de las personas que te resta energía, sino todo lo contrario. Si la ley de atracción existe, que existe, Cristina en Huelva -ya lo hace- recibirá mucha amabilidad, alegría y buenas vibraciones. Parece que con los esterotipos imperantes -los notarios tienen el sambenito de gente distante, con poca cintura, serias y a las que la rigurosidad inevitable matiza cualquier atisbo mundano-, a esta joven fedataria por sus gestos no le pega mucho la profesión. Y nada más lejos de la realidad, como nos transmite al hacer precisamente un canto de su labor, sintiéndose extremadamente satisfecha por ese trabajo y, sobre todo, por su vertiente de relaciones personales.




Cristina con dos de sus compañeros, Emilio González Espinal y Jose Ángel Sainz Rubio./ Foto: CFC.

Aspira a ser buena persona y, según expresa con humildad, ‘tiene mucho que mejorar’; aspira a no tener miedo, y que las personas que tiene a su alrededor no lo tengan tampoco. Esa combinación de respeto a si misma y generosidad hacia los demás siempre revolotea en las respuestas a las preguntas de la entrevista. Cristina nos dice que el miedo crea ansiedad, crea  angustia. ‘Si no tuviésemos miedo ante los problemas aceptaríamos las dificultades pero sería más cómodo afrontarlas‘. ‘Si no tuviese miedo en un ‘duelo’ pensaría ‘esto pasa rápido‘.

-¿Existen diferencias entre lo que piensan la gente de los notarios y lo que son en realidad?




-No se lo que piensa la gente de los notarios -se ríe-, no se,  me lo tendrían que contar.

Cristina Ramos en su mesa de despacho.

-Una cosa que nos dijeron cuando aprobamos las oposiciones, que creo que es real, es que hay algo que una de las pocas profesiones que lo tiene es la de notario, que nosotros desde el día que aprobamos somos iguales que el resto de nuestros compañeros… un cirujano tiene que hacer no se cuantas operaciones maravillosas para situarse como cirujano reconocido, nosotros no. Un día te dicen lo tienes, y te precede todo lo que han hecho tus compañeros, la honra de los notarios anteriores, que ha hecho que sea una profesión tan respetada. Y tu, desde el día que apruebas te dan eso, gratis, sin que hayas tenido que hacer todavía méritos. Es algo que los anteriores lo han hecho y que tu tienes que intentar seguir haciéndolo para los que vienen después. Es algo que no pasa en otras profesiones, un reconocimiento que permite que se confíe en ti aunque realmente tu no te lo hayas ganado aún. Eso nos lo dijo el que dio el discurso, el presidente del Tribunal y la verdad es que no nos lo habíamos parado a pensar hasta entonces. También nos habló de la importante responsabilidad que recaía en nosotros.

-¿Cómo se aprueban unas oposiciones tan dificiles como las de notaría?

Cristina Ramos con su compañero Tomás Giménez.

-Las oposiciones son un camino duro, pero se pueden superar. Yo, por ejemplo, soy una persona nerviosa, que le gusta mucho salir, estar con los amigos. No soy ese tipo de persona casera, relajada, ordenada, no, más bien lo contrario. Tampoco soy la más lista del mundo. No respondo al estereotipo clásico del opositor. Si lo he podido hacer yo se puede hacer. Es verdad que he echado muchas horas de estudio, que me he esforzado, y creo que hace falta más capacidad de sacrificio que cualidades intelectuales. Yo personalmente pasé por momentos muy duros por el fallecimiento de mi madre y a pesar de ello fui capaz. En esas peores situaciones te sale una fuerza que tu no sabes que tienes,  ‘Dios aprieta pero no ahoga’, eso es verdad.

-Habiendo sido estudiosa, lo reconozco, entiendo que no es que se pueda compaginar el estudio con ‘la cerveza’, es que ‘se tiene’ que compaginar. El relacionarse con los amigos, con la gente, te ayuda también a ser un poco dicharachero, lo que te facilita también en los exámenes orales.

A Cristina le encanta la vertiente de relaciones personales que tiene su trabajo.

Cristina echa mucho de menos a su madre, cada vez más dice. Tardó siete años y medio de estudio para superar oposiciones, por debajo de la media. Pero le costó mucho trabajo, sobre todo por el duelo. Afirma que vivir eso encerrada es muy complicado. ‘Ha sido una gran satisfacción el logro, la verdad es que si, pero siempre te falta algo. El día que aprobé fue un día muy alegre pero también…. ay,  la que más habría disfrutado, mi madre, no estaba allí’. La echa de menos pero sabe que está ahí, iluminando su camino.

A mi todo el mundo me pregunta ¿tu lo recomiendas? y digo que me costó mucho esfuerzo, que lo pasé muy mal y, sobre todo, que hay compañeros que son verdaderos cracks, gente super inteligente, que se han quedado en el camino, algunos lo han dejado después de 12 años. Es el todo o el nada, muy duro. yo no querría ver a un hijo mío en esa tesitura‘.

Cristiana, creyente, se ha planteado, como todos ante acontecimientos duros, si cree porque si, o por que lo necesita. Ser adulto comporta dudas, aunque no lo duda en señalar.

Cristina es la notaria más jóven de la capital onubense.

Se metió en Derecho sin convencimiento vocacional, y luego fue comprobando que le gustaba mucho la rama de Civil. Sabía que iba a opositar, pero eso de ser jueza no le atraía, tomar decisiones que pueden afectar de una forma tan relevante en la vida de otras personas no era lo suyo, hay que poner mucha distancia y ser consciente que las leyes no siempre aseguran la justicia. ‘A mi mi trabajo me parece mucho más bonito‘.

En la agrupación notarial no tienen sectorizado el desempeño. Si pueden tener cada uno sus clientes, pero no una especialización concreta. Conoció mucho antes -paradojas de la vida- al recordado Miguel Ferre, por ser muy amiga de uno de sus hijos y, además, tuvo que padecer como este gran amigo, en escaso lapso de tiempo, la pérdida de uno de sus seres más queridos.

No existen las casualidades y por eso piensa que llega a Huelva profesionalmente señalada por el destino. La plaza no era solicitada desde hace 13 años. En la capital solo hay ocho plazas, pero hay mucha competencia. Había una libre y se dijo: allá voy. Aquí no quería venir nadie, porque era dificil abrirse hueco al llevar ya muchos años los siete compañeros previamente titulares. Los notarios tienen competencia, no es como los registradores que cada uno tiene su circunscripción. ‘Yo pensé que esta plaza estaba ahí esperandome a mi, al lado de mi Punta de toda la vida, de mi pandilla de amigos de la playa, a una hora de mi casa familiar’.

La joven notaria pretende desarrollar su carrera en Huelva./ Foto: CFC.

En principio el resto de los opositores que aprobaron no pensaban que ningun otro notario establecido se asociaría con el que ocupase esa vacante, ni ella tampoco. Se presentó a todos los compañeros en la idea de que afrontaría la dificultad adicional de prestar sus servicios sola pero, felizmente, los de la Agrupación Mendez Nuñez le ofrecieron la posibilidad de formar parte de la misma, a lo que accedió encantada. ‘Mis companeros notarios son geniales, son la bomba, y encajan tan bien porque tienen personalidades tan distintas. Cada uno me da una cosa para aprender, es como si tuviera tres padres. Laboralmente me viene muy bien intentar aprender de cada uno sus virtudes. Los tres se complementan fenomenal y esos perfiles tan distintos me enriquecen.’

Cristina se siente afortunada radicada en nuestra ciudad. ‘Huelva es muy buena para mi trabajo. La gente es como la de Sevilla, nuestra cultura es la misma. Me siento en casa, con un poquito más de humedad -bromea-. Y todo está al alcance de la mano. Para mi profesión es una plaza muy cómoda y muy agradecida’.

Rótulo de la Notaría en la que desarrolla su labor Cristina Ramos.

Le preguntamos por el sentido de su profesión, por el aporte a la sociedad. Y nos dice que los notarios, conceptualmente lo que ofrecen es seguridad jurídica a la sociedad, pero el valor añadido social se encuentra en la labor de asesoramiento, la imparcialidad, la tranquilidad que aportan en transacciones que pueden tener tanta importancia para las personas. ‘Su misión es también asegurarse de que todo funcione, controlar que el hecho jurídico esté pasando realmente’.

Y aunque opina que el marco jurídico es mejorable considera relevante su rol de asesoramiento, entre otras razones porque hay gente que está muy perdida, a las que determinadas situaciones les parecen un mundo. Cree que su profesión a la gente le da calma. Lo más bonito que le parece de ella es la relación con las personas. ‘…y en las situaciones traumáticas nuestro trabajo es muy especial, estamos ahí para ayudar‘. Gente que se encuentra desorientada ante un acontecimiento transcendental en sus vidas saben que pueden contar con personas, profesionales imparciales, que están ahí. Cree que aportan tranquilidad y apoyo en situaciones a veces muy duras. En ese sentido, Cristina nos indica que es gratificante apreciar el agradecimiento que le muestra, por ejemplo, un señor mayor que no se puede mover cuando se desplaza a su casa para que firme un poder. Eso que parece insignificante para esa persona puede resultar determinante.

Un grupo en el centro Regina Mundi de Sevilla, en el que ha colaborado Cristina Ramos./ Foto:jbsagradocorazon.org

Preguntada sobre desigualdad de género en la profesión nos dice que ‘en mi promoción somos muchas más mujeres, en el registro son muchas más mujeres, en la judicatura las nuevas incorporaciones son en mayor medida femeninas. La verdad es que somos un sector en el que no se puede hablar de desigualdad. En todo caso la desigualdad se está produciendo al revés, las pruebas las están pasando más mujeres que hombres. yo creo que las mujeres somos más pesadas -se rie de nuevo-, más constantes, somos más cabezonas para todo, para lo bueno y para lo malo’.

Anécdotas y situaciones especiales en este año y pico ha vivido muchas. Le preguntamos una que emocionalmente le haya llegado y nos cuenta un caso de dos chicos que perdieron sucesivamente a ambos progenitores en circunstancias muy traumáticas, quedando sin medios económicos y con deudas que desconocían. ‘Me involucré y ahora cuando los veo son super lindos conmigo y, como dice la Madre Teresa de Calcuta, lo mas maravilloso del mundo es sentirte util a los demás. Este trabajo nuestro de deja mucho hacer eso. Te da la oportunidad, también, de simplemente escuchar a la gente, algo que muchos necesitan. El otro día firmando una póliza con una señora vi que le temblaba la mano, le pregunté y le dije tranquila que no pasa nada y entonces se puso a llorar y me contó la situación familiar tan dura que estaba viviendo. Noté que la mujer se desahogaba. Se fue muy agradecida, super cariñosa, me regaló una estampita, te sientes util. A veces solo es escuchar y esta profesión te da la oportunidad, te sientes bien. Eso me pasa a mi también, a veces necesitas que alguien te escuche’.

Uno de los pabellones del Hospital Virgen del Rocío, donde acompaña a enfermos Cristina Ramos./Foto: hospitaluvrocio.es

‘La gente no viene aquí a una guerra, viene con un problema, y tu puedes dejárselo igual o arreglárselo’.

Le gusta hacer deporte, baila bulerías. Le gusta mucho estar con  su familia y sus amigos. Es, según afirma, mucho de estar en la calle, y los años de encierro como que los tiene que recuperar. Viajar. También estar tranquila en su casa, leer sin la presión del tiempo.

Le gustaría que pusiesen un tren lanzadera de Sevilla a Huelva. Considera, como la mayoría, que estamos muy mal conectados, ‘eso también hace que estas maravillosas playas las tengamos para nosotros, pero no es lo suyo. Es un gustazo estar en esta provincia, pero es verdad que requiere un impulso comercial. Huelva tiene de todo, lo que falta es que se pueda llegar a ella para desarrollar su economía’.

Los principales valores de Cristina Ramos son el amor, la familia, tender una manosi la gente supiera las satisfacciones que eso produce probablemente se daría más-. Por eso le gustan los voluntariados. Estuvo varios años colaborando en Regina Mundi, un centro de discapacitados físicos y psiquicos. ‘Es un sitio maravilloso donde está Dios en todas partes y la verdad es que me encantó‘.

Su relación con esta institución partió del colegio, el de los Padres Blancos, Sagrados Corazones, desde el que la impulsaban mucho. También estuvo en Bosnia, con la ONG de Madre Teresa de Calcuta, a través de una amiga que es misionera de la Caridad. Lo ultimo que ha hecho, ahora menos aunque sigue apuntada, es ir a acompañar a enfermos que están solos, en el Hospital Virgen del Rocío. ‘Este acompañamiento te hace aprender mucho’, asegura. ‘El voluntariado me salvó en el peor momento de la vida, por eso te digo que muchas veces uno piensa si se hace por los demás o por ti‘.

‘Cuando salía del hospital me preguntaba si realmente esta gente -los enfermos a los que acompañaba- me estaban salvando la vida, porque me estaban haciendo sentir util. La gente en general es buena, pero no es consciente de como se puede canalizar esta bondad y el retorno maravilloso que permite el ayudar a los demás‘.

Cristina considera que tiene mucha suerte, que está rodeada de muy buenas personas, de mucha gente que le quiere y le cuida. Afirma que su trabajo la hace feliz, y estar en Huelva le permite estar comoda, y para ella que la playa este al lado no tiene precio. Es optimista y confía en el futuro. A corto plazo le gustaría estudiar psicología, probablemente lo haga. y dentro de veinte años se ve aquí en Huelva, casada, con niños, ¡que quiero muchos niños!, y poder mirar atrás y decir que lo ha hecho bien.

Enhorabuena Cristina.

 

 








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