Los motivos que te animarán a visitar Córdoba

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HBN. Córdoba es una de las ciudades con mayor peso histórico de Andalucía, y por extensión, también de España. En el siglo XI era la capital de Al-Andalus, y previamente habían pasado por ella otras civilizaciones como los tartesios, los cartagineses, los romanos, los visigodos, y más adelante los judíos y los cristianos.

Primero romanos, y después musulmanes, dejaron un legado histórico extenso que todavía hoy hace brillar a la ciudad califal. Porque sí, antes de ser musulmana, Córdoba fue romana, y es fácil descubrir las señales de aquella primera gran cultura a la que debemos tantas grandes cosas.

En el Museo Arqueológico, situado en la Plaza Jerónimo Paez, podemos contemplar las ruinas del segundo teatro romano más grande del mundo, solo siete metros más pequeño que el de Roma.



Otro vestigio romano de la ciudad es el Puente Romano, ese que da entrada al casco histórico cordobés y que une las dos orillas del río Guadalquivir. La torre de la Calahorra, en una de las orillas del puente, alberga el Museo de las Tres Culturas.

Este espacio resume de manera acertada cuál fue la importancia de la ciudad en la época medieval y la convivencia que desarrollaron las culturas musulmana, cristiana y judía. Desde la azotea de la torre se observan magníficas vistas del Guadalquivir y de Córdoba.

Como alegoría de Andalucía, por ser un espacio integrador que ha sabido integrar a todas las civilizaciones que han pasado por su territorio, Córdoba es una ciudad que enamora, que invita a pasear por sus calles y a dejarse visitar, y por supuesto, a disfrutar de su gastronomía.

La Mezquita, su monumento más emblemáticos

La Mezquita Catedral de Córdoba es el símbolo más explícito del arte hispanomusulmán. Es la muestra clara de la relevancia que tuvo Córdoba como capital de Al Andalus. Todo un encuentro de culturas que, tras la toma de la ciudad por los cristianos, se transformó para alojar también la catedral, construida en el siglo XVI y que, en cualquier otro lugar, sería deslumbrante, pero aquí, queda relegada a un muy discreto segundo plano.

La Puerta del Perdón da acceso al Patio de los Naranjos y desde la Puerta de las Palmas llegamos al magnífico patio de columnas con dobles arcadas y dovelas blancas y rojas que simboliza este lugar.

En Andalucía solo hay un monumento que puede competir con la Mezquita en cuanto a número de visitantes, la Alhambra de Granada. Ambos espacios están siempre entre los más visitados de España.

Córdoba más allá de la Mezquita

Córdoba es mucho más que la Mezquita. Un buen modo para acercarse a la ciudad es de la mano de un tour guiado, como el que ofrecen en freetourcordoba.org, tanto en versión diaria como nocturna. Esta plataforma ofrece la posibilidad de conocer la historia de una ciudad milenaria, visitando sus principales lugares de interés y sus rincones con mayor encanto.

Uno de los espacios que muestran estas visitas guiadas por la ciudad es el entorno de la Ajerquía, un conjunto de barrios que crecieron extramuros como arrabales tras la conquista cristiana en 1236.

En la Ajerquía se levantan iglesias fernandinas de impresionante belleza: la de San Lorenzo, la de Santa Marina y la de la Magdalena. Esta última es hoy en día un gran escenario cultural en el que se programan actos de todo tipo, principalmente conciertos.

Por supuesto, la visita a Córdoba no puede finalizar sin conocer palacios como el de Viana, plazas como la de las Tendillas, el inmenso legado de la cultura judía sefardí (sinagogas y museos, la Casa de Sefarad) o el Alcázar de los Reyes Cristianos, así como sus muchos museos.

Medina Azahara, la ciudad palatina de Córdoba

A ocho kilómetros de la capital cordobesa se hallan los restos de Medina Azahara. Diseñada como una ciudad palatina y construida en el año 940, duró en pie menos de medio siglo, pues en el año 1031 fue derribada debido a la guerra civil iniciada por los bereberes.

En esas décadas, incluso Córdoba cedió protagonismo a Medina Azahara, una ciudad palatina mandada construir por Abd al-Rahman III, el autoproclamado califa de Al Andalus que la mandó construir para perpetuar la memoria de su poder y eclipsar a todos cuantos la visitaban.

En la actualidad únicamente solo está desenterrado un diez por ciento del conjunto arqueológico, pero entre sus zonas visitables destaba el Salón Rico, donde se hallaba el solio del califa.

Los Patios cordobeses

Considerados Patrimonio de la Humanidad, el Festival de los Patios cordobeses, que se celebra cada año durante la segunda y tercera semana de mayo, es otra muestra más de la herencia romana y musulmana, pues los patios no son más que el espacio fresco y húmedo que permitía desarrollar la vida en las viviendas y hacer frente al calor.

Los patios siempre tienen como elemento central un pozo o una fuente, imprescindibles para regar las abundantes flores y macetas que aumentan la sensación de frescor. Visitar los patios es un espectáculo para los sentidos: vista, oído, olfato…

En mayo, el festival de los patios hace que se abran sus puestas para que los visitantes admiren el esplendor de las flores. Y desde hace unos años, la ciudad permite que muchos patios también sean visitables en otras épocas como Navidad.

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