Continúan las muestras de cariño al minero recientemente fallecido en la provincia

Carta de despedida de Aníbal González, en nombre de todos los mineros de la Cuenca minera de Huelva.

HBN. Adiós, minero. Te quedas mudo, absorto. No sabes de qué manera volver a la normalidad, tal vez porque ya
no será normal. La mina vuelve a decir que sigue ahí, amenazante, avisando a todos que en la más mínima oportunidad te llevará de este mundo. No hay forma de reparar el dolor de una familia que pierde a su hermano, su esposo o su padre en la mina. Tampoco será fácil de reparar el sentimiento de tus compañeros que dejas aquí y que ni olvidan ni olvidarán tu presencia en el tajo.

Al minero, después de la tragedia, sólo le queda mirar para delante, tener más presente que nunca a su familia que le espera en casa cada día, rezando para que siempre llegues, a la vez orgullosa y amenazada por la profesión que nos ha dado el destino. En estos momentos toma más sentido que nunca aquello de “el minero sabe cuando entra al tajo, pero nunca cuando sale”. Da igual cuantos años pasen, la vida y la muerte siempre formarán parte de todos nosotros y serán fieles compañeros del minero desde que entra por la bocamina hasta que llega a su casa.

Amigo Gustavo, sin quererlo nos has dado una lección de vida y nos has demostrado que la prioridad no está en el tajo sino en tu casa. Nos has enseñado que no puedes dejar a tu esposa sin resolver esa pelea que tuviste ayer porque no sabes si volverás para reconciliarte, nos enseñaste a que no puedes ir a trabajar sin despedirte de tus hijos porque no sabes si podrás volver a hacerlo y sobre todo nos has enseñado a amar la vida de la misma forma que amamos ser mineros.




En nombre de todos y todas los y las mineros y mineras de la cuenca minera de Huelva te deseamos que la tierra te sea leve. Adiós Gustavo, adiós minero. D.E.P.








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