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La onubense Rosana Gamarra Pérez imparte clases de ciencias en un instituto del sur de Londres

Cansada de trabajos inestables en España, decidió probar suerte en Inglaterra aunque el camino nunca fue fácil. Tras trabajar en diferentes puestos, conseguiría estabilidad laboral en el comercio, al igual que un buen nivel de inglés, hasta llegar a cumplir su sueño: trabajar en exclusiva dando clases en un instituto.

La onubense Rosana Gamarra Pérez imparte clases de ciencias en un instituto del sur de Londres.

Cristina Morales. El estado del mercado laboral actual ha obligado a numerosos jóvenes españoles a tener que emigrar, jóvenes muy preparados y educados en España que ahora deben viajar hacia otros países para buscar un sustento y poder ganarse la vida de lo que han estudiado, o a veces ni eso. La realidad es dura, pero también es cierto que en muchas ocasiones de crisis así, el ser humano saca lo bueno y  esto incluso le ayuda a prosperar, así todos estos nuevos emigrantes han tenido la oportunidad de conocer otros lugares, idiomas, estilos de vida y, por ende, modos de pensar.

Rosana Gamarra Pérez es, lo que en HBN llamamos, “una onubense por el mundo”. Este título se lo ha ganado tras casi tres años viviendo en Inglaterra, país al que se mudó buscando un trabajo más estable y más oportunidades de prosperar. Nacida y criada en Huelva, estudió Ciencias Ambientales en la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Huelva. Tras ello, decidió cursar un Máster de Profesorado para especializarse y encuadrar su futuro en la educación, con la especialidad de Biología y Geología.

Vive en el sur de Londres, en una zona tranquila.

En su aventura no todo ha sido fácil, ya que tuvo que trabajar en numerosos sectores hasta encontrar más estabilidad y conseguir un buen nivel de inglés, requisito indispensable para prosperar en tierras británicas. Poco a poco fue forjando su propio destino hasta conseguir impartir clases en un instituto del sur de Londres, justo su objetivo cuando decidió emigrar. Ahora ya vive feliz viendo cumplido su sueño y siendo consciente de todo lo alcanzado en poco tiempo. Aunque la cultura inglesa y la española son bastante dispares, al igual que clima, gastronomía, estilo de vida y múltiples factores más, lo cierto es que ha aprendido a valorar esta nueva rutina tanto que no tiene pensamiento de volver. Para conocer mejor la historia de Rosana Gamarra Pérez, hablamos con ella.




– ¿Por qué decidiste irte fuera?
Mi mayor motivación para venir a Inglaterra, aparte de aprender inglés, fue laboral. Estaba cansada de los trabajos mal pagados y/o temporales.

– ¿Cuánto tiempo llevas fuera de España?
En un principio me puse un año como tope, lo suficiente para aprender otra forma de trabajo y perfeccionar el idioma, pero ya voy casi por mi tercer año.

Ha encontrado un lugar en el realiza su profesión y está feliz.

– ¿Qué haces en este país?
La búsqueda de trabajo al principio fue muy dura. No hablas bien el idioma, apenas tienes experiencia por no decir que aquí en Inglaterra más bien nunca tienes experiencia, porque la que traes de fuera no importa. Aun así los primeros meses pude sobrevivir dando clases de Español, con algún babysitting y algún trabajo como profesora sustituta en institutos. Nada estable, por lo que a los pocos meses decidí trabajar en IKEA, ya que necesitaba algo fijo. No estaba muy contenta al principio, pero después de unos meses aprendí tanto inglés y veía lo bien que me trataban y valoraban en el trabajo que simplemente no podía dejarlo. Seguí creciendo dentro de la empresa, estudiando inglés y, como todo con esfuerzo en esta vida llega, ahora estoy trabajando como profesora en un instituto en Londres.

– ¿Es tu primera estancia en el extranjero?
Por trabajo sí es la primera vez, pero cuando estudiaba estuve de Erasmus en Lisboa, hace ya 8 años.

– ¿Cuál es tu lugar de residencia?
Ahora mismo estoy viviendo en el sur de Londres, una zona muy cómoda y tranquila, muy cerca del trabajo así que me permito ir caminando y solo pillo la locura del metro cuando quiero disfrutar de las muchas cosas que ofrece la ciudad. Antes vivía en Milton Keynes, que está al norte de Londres a unos 80 km.

A pesar de la diferencia de clima, gastronomía y estilo de vida, se ha adaptado.

– ¿Cuál es tu balance de la experiencia por ahora?
Hasta ahora solo puedo decir que la experiencia es muy buena, muy enriquecedora. No solo porque laboralmente te sientes más seguro y valorado, sino por lo que creces como persona día a día. Siempre hay algo nuevo por aprender y eso te motiva a seguir lejos de la familia. Es muy duro a veces porque los echo de menos, y me pierdo muchos momentos, pero al mismo tiempo los disfruto y valoro mucho más.

– ¿Te has marcado algún nuevo objetivo o reto?
De momento a corto plazo mi objetivo es seguir aprendiendo y, si es posible, crecer dentro del instituto donde trabajo. A largo plazo nunca se sabe, pero me gustaría seguir conociendo el mundo y probablemente busque en uno o dos años trabajo en otro sitio. Se vive bien aquí pero el mundo es muy grande para quedarse sólo con la experiencia de vivir en una isla lejos de casa.

– ¿Qué piensan tu familia y amigos de tu aventura?
Mi familia y algunos amigos me dicen que estoy loca, que cómo puedo vivir lejos del clima y de la comida de España y que vuelva pronto. Mi madre, que ni se me ocurra irme aún más lejos. Otros opinan que si estoy bien que siga adelante y aproveche bien la experiencia de estar fuera de casa.

Una experiencia que, sin duda, la ha enriquecido.

– ¿Piensas volver a España, a Huelva, en breve?
De momento bajo a mi ciudad por Navidad y aún no tengo en mente volver a vivir en España.

– ¿Qué es lo que más echas de menos de tu tierra?
Echo de menos mi tierra en general y sobre todo a mi familia, pero sigo adelante porque sé que la experiencia es positiva y los disfruto al máximo cuando bajo a verlos.

-Para terminar: un mensaje a tus paisanos.
Yo siempre he pensado que uno no es de donde nace sino de dónde come. Que no hay que tener miedo y que si no estás contento en un lugar, te puedes mover, no eres un arbusto. Así que a volar que el mundo está lleno de lugares estupendos y se aprende y crece mucho como persona.







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