Sale a subasta en Sevilla una Divina Pastora del onubense Ruiz Soriano

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Imagen del cuadro.
Imagen del cuadro.

Fermín Cabanillas. La galería sevillana Isbilya Subastas de Arte subastará el próximo 29 de octubre una Divina Pastora del onubense Juan Ruiz Soriano (1701-1763). Nacido en Higuera de la Sierra, Ruíz Soriano fue uno de los pintores más prolíficos en la Sevilla de la primera mitad del siglo XVIII, donde desarrolló su carrera. Continuador del estilo de Murillo, para su Divina Pastora, el pintor sigue el modelo creado por Alonso Miguel de Tovar a partir de los escritos de Fray Isidoro de Sevilla: “Píntase pues este prodigio de la gracia, esta Imagen milagrosa, con la mayor hermosura, que el pincel le puede dar, en un monte, o valle, entre árboles, y plantas, sitio propio de los Pastores, sentada en una peña, rodeada toda de Ovejitas, que a cada una tiene en la boca una Rosa hermosísima (…)”.

En su producción, muy abundante, se encuentran obras estrechamente vinculadas a lo murillesco, como la Sagrada Familia de la catedral de Sevilla, alguna vez asignada al propio Murillo,? junto a composiciones tomadas directamente de antiguas estampas flamencas, como sucede con la mayor parte de las historias de la vida de San Agustín pintadas para el convento de San Agustín de Sevilla (Casa de Ejercicios Espirituales de San Juan de Aznalfarache, en depósito del Museo de Bellas Artes), imitadas de los grabados de Schelte à Bolswert, que salieron editados en París en 1624.



Para su divisa. Firmado en el ángulo inferior izquierdo. Juan Ruíz Soriano fue uno de los pintores más prolíficos en la Sevilla de la primera mitad del S. XVIII, continuador del estilo de Murillo. Para su Divina Pastora, el pintor sigue el modelo creado por Alonso Miguel de Tovar a partir de los escritos de Fray Isidoro de Sevilla: “Píntase pues este prodigio de la gracia, esta Imagen milagrosa, con la mayor hermosura, que el pincel le puede dar, en un monte, o valle, entre árboles, y plantas, sitio propio de los Pastores, sentada en una peña, rodeada toda de Ovejitas, que a cada una tiene en la boca una Rosa hermosísima (…)”.