Mercedes

Irene Ortiz Molina, ingeniera onubense en el corazón inglés de la mítica Jaguar

Ocupa un puesto de responsabilidad en el Área de Estrategia de la sede central de la empresa automovilística británica, lo que compagina con venir a España con mucha frecuencia.

Irene se ha adaptado perfectamente a otra cultura y espacio geográfico.

J.A. de Mora. En 2018 se matricularon en España 4.394 vehículos de la acreditada marca británica Jaguar, de un total de 1.320.734 automóviles. Un indicador que podría inspirar poca pujanza comercial, que no es el caso dado los innumerables concesionarios que hay en nuestro país, o lo más evidente, el carácter exclusivo de este símbolo de la automoción.  Esos poco más de cuatro mil españoles que los adquirieron llevan al volante uno de los emblemas ingleses 100%, aunque la propiedad hoy en día sea india, de Tata Motors.

Como ingeniera de Jaguar, Irene está creciendo en su carrera profesional.

Entre las cabezas pensantes que están en el origen de estos productos y en su desarrollo futuro hay pensamiento en español. Para Jaguar trabaja Irene Ortiz Molina, nacida en Huelva capital y que ha conseguido antes de los treinta la ilusión de alcanzar un puesto de responsabilidad, que ‘de verdad me gusta y me ayuda a crecer‘ según sus propias palabras.

Nuestra protagonista vive con su marido en Leamington Spa.

Paradojas de la vida, podemos encontrarnos con Irene lo mismo en Coventry que en la feria Tosantos de Niebla -de donde son sus abuelos maternos-. Domiciliada en la pequeña localidad de Leamington Spa, en la comarca donde se encuentra la sede de Jaguar Land Rover, sus principales centros de decisión y fábricas, vive con su marido, con el que se casó en Sevilla hace escasamente un año. Y también podemos vernos por Mazagón con esta brillante ingeniera, o por El Porvenir en Sevilla, donde ahora tiene el domicilio de sus padres y hermanos, porque ella viene con frecuencia.




El trabajo y la responsabilidad de Irene se encuentran al máximo nivel en la compañía inglesa.

Salió al mundo exterior muy jovencita, con unos 12 años, a aprender inglés en Irlanda. Debió aplicarse mucho porque ahora en esa lengua desarrolla un fascinante trabajo, nada menos que en el mismo corazón de Jaguar. Desempeña su labor en el Área de Estrategia de la corporación, de modo que la resultante de la misma incide en el futuro de los vehículos y desarrollos que la compañía puede plantearse a años, lustros o décadas vista. Y es de Huelva.

Irene junto a un grupo de compañeros de trabajo.

Cursó Ingeniería Industrial en la Universidad de Sevilla, como respuesta a la inquietud que tenía por estudiar algo relacionado con solucionar problemas. Las salidas previas al extranjero para aprender inglés fueron buenas experiencias para ella y una especie de vía que tendría luego transcendencia en su carrera profesional, ayudándole a conocer gente nueva y que le gustase mucho viajar. Aún así, según nos comenta, salir fuera no cambió su perspectiva sobre Huelva, aunque si le hizo apreciar el tesoro de su cultura y le ayudó a saber transmitir esa riqueza.

Irene participa en la estrategia de Jaguar con horizonte a varios niveles.

Cuando culminó su formación universitaria entró a trabajar en Cepsa como ingeniera de instrumentación, pasando posteriormente ya a Jaguar Land Rover como ingeniera de motores. Avanzando ha pasado al departamento de Estrategia, donde influye en la prospectiva de actividad de esta notoria firma británica. Según señala está inmersa en la dinámica laboral y social inglesa. Entre trabajo y gimnasio con alguna cerveza post-jornada, transcurre la semana, hasta que llega el week end que aprovecha para viajar mucho y conocer este interesante país.

Irene, junto a su marido y amigos de Inglaterra.

Le preguntamos por cuales son sus ilusiones por cumplir. Nos dice que ‘me gustaría crear algo por mi cuenta pero ahora mismo estoy más concentrada en aprender y sacar el máximo de lo que estoy haciendo‘. Se nutre de la interesante mezcla de culturas que hay donde vive, creyendo que las diferencias culturares crean mucha riqueza. En esa línea apunta que tiene pendiente viajar más a sudamérica, en especial le gustaría ir a Perú y a Chile. Irene se siente cómoda donde vive y trabaja y comenta que, ‘en general, creo que a los españoles se nos ve muy abiertos y como muy buenos profesionales‘.

Parece optimista con el asunto del Brexit, aunque cansada: ‘la verdad es que al principio estábamos más preocupados ahora más bien estamos cansados queremos que se resuelva , todos los días sale algo nuevo no tenemos ni idea de cómo va a ser el resultado finalmente‘. Respecto al conocimiento de Huelva en el exterior nos dice que ‘hay pocos extranjeros con los que me he cruzado que la conozcan, casi todos los británicos solo conocen Málaga del sur de España‘.

Irene y su marido aprovechan los fines de semana para viajar.

De nuestra tierra echa de menos el sol, la comida, estar cerca del mar y sobre todo tener próxima la familia. Cree que deberíamos vender mejor lo que tenemos que es mucho y muy bueno. Le hacemos la clásica pregunta de si piensa a volver a vivir en España, a lo que nos responde que le gustaría mucho volver quizás no en unos años pero si a largo plazo.

Marcada por ese incomparable mar de Mazagón, o por la brisa de Punta del Moral aún sin urbanizar, cuando iba de pequeña con sus padres a tomar arroz de marisco, por ejemplo; por el sabor añejo de la calle Rico y la plaza de las Monjas, donde vivió en su última etapa en nuestra capital, o por sus primeros pasos en el colegio Santo Ángel de Huelva; sabiéndose heredera del testigo de sus abuelos onubenses, buenas gentes y muy de aquí, es natural que sea cotizada profesionalmente, porque en la vida uno es un todo, amalgama de experiencias, aprendizajes, orientaciones y ambiciones. Enhorabuena, Irene.





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