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La cartayera Paloma Neto lucha por trabajar con personas con diversidad funcional a través de la creatividad y la cultura

Su afán de ayudar a los demás le llevó a estudiar el Grado de Educación Social en la Universidad de Huelva, una carrera que ha compaginado con su labor de voluntariado en diversas iniciativas. Esta actitud, además de reportarle grandes satisfacciones, también ha sido vital para ser reconocida como Alumna 10C.

Paloma Neto es una joven de 22 años natural de Cartaya.

M. P. D. La vida de Paloma Neto González se ha desarrollado como la de cualquier otra joven de su edad en su Cartaya natal, pero siempre poniendo pasión en todo lo que hacía y siendo una persona con muchas inquietudes. A sus 22 años, su trayectoria todavía es corta, pero con momentos que han sido claves en el camino. Después de estudiar ESO y Bachillerato de Letras y Ciencias Sociales en el municipio cartayero, se mudó a Huelva capital para estudiar el Grado de Educación Social en la Onubense, una carrera tras la que asegura “tengo muchísimos planes futuros pendientes”. Y es que, de forma paralela a sus estudios, Paloma ha realizado otras actividades de diferente signo, como el formar parte del Coro de Voces a Capella de Cartaya y el participar como voluntaria en diferentes experiencias, sin olvidar su participación en jornadas y cursos de formación.

Una actitud ante la vida que el pasado curso académico 2018/2019 le permitió ser reconocida como Alumna 10C, una distinción que ha sido una motivación para continuar trabajando para lograr sus objetivos, fines que pasan por dedicarse profesionalmente a ayudar a los demás en cualquiera de las ramas de la Educación Social, especialmente si se trata de personas con diversidad funcional, integrándolos mediante la creatividad y la vida cultural, tal y como nos explica en esta entrevista.

Cuando conoció el Grado de Educación Social tuvo claro que era lo suyo.

-Paloma, ¿por qué elegiste estos estudios de Educación Social en la UHU?
-Creo que, desde siempre, he sido una persona propensa a ayudar a los demás, a involucrarme en diferentes causas, a moverme para lo que haga falta. Así que, cuando tenía que plantearme qué estudiar, pensé: ¿Y por qué no? Por qué no, ya que voy a estudiar, buscar dedicarme a ayudar a los demás, a hacerles creer, a apoyarlos, a ofrecer las herramientas para vivir. La educación social puede ser un mundo complicado, es verdad, al fin y al cabo, trabajamos con personas, todos diferentes, con nuestros más y nuestros menos. Pero, si no movemos a las personas, ¿cómo haremos que funcione el mundo? Realmente, no conocía la existencia de esta profesión, pero, tras mucho buscar qué hacer cuando finalizara Segundo de Bachillerato, me topé con ella y me parecieron unos estudios tan reales, tan humanos, tan necesarios…, que tuve claro que sería lo mío.




El reconocimiento le ha servido como impulso para seguir adelante.

-Durante la carrera has sido reconocida como Alumna 10C. ¿Qué ha supuesto para ti?
-Para mí, y creo que, para la mayoría de mis compañeros, ha supuesto una gran oportunidad de formarnos en aquellos aspectos que no se tienen en cuenta en la formación universitaria de grado, y aptitudes bastante necesarias para nuestra vida personal y profesional. Además, ser elegidos Alumnos y Alumnas 10C, podríamos decir que es un poco el reconocimiento a aquel esfuerzo y búsqueda fuera de la formación universitaria, ese trabajo extra que hemos realizado buscando un crecimiento personal y profesional. Aquel reconocimiento que se nos ha dado por ayudar a los demás, por las experiencias diferentes, la implicación personal, por el punto que suma a la formación académica, en definitiva.

-¿Qué han valorado de tu trayectoria para darte el galardón?
-Creo que, más allá del expediente académico, se me ha valorado un poco el “estar en todos los fregaos”, como dirían en mi casa. Aquello que he hecho durante mi estancia en la Universidad, pero también fuera de ella. En mi caso, he realizado varios cursos de formación relacionados con mi futuro profesional de Educación Social, en materias como la inmersión lingüística; mi participación estudiantil como delegada de titulación de mi grado; o en el ámbito del voluntariado, por ejemplo, recogiendo comida para el Banco de Alimentos o en talleres de autonomía y salidas de ocio y tiempo libre con personas con diversidad funcional. Además, también han tenido en cuenta el conocimiento en idiomas.




-¿Cómo te sentiste en el acto de entrega?
-Me sentí muy agradecida, pues no todos los días dan a una persona un reconocimiento de este tipo. También satisfecha por el premio al esfuerzo dedicado. Además, todos los compañeros y compañeras que hemos formado parte del Programa Alumno 10C hemos congeniado muy bien y nos sentimos muy cómodos y muy en familia durante el acto.

Trabaja para diseñar su futuro.

-¿Qué estás haciendo ahora?
-Además de ultimar el Trabajo de Fin de Grado, buscando ya opciones para mi futuro, puesto que, al terminar el grado, nos encontramos en un abismo del “¿y ahora qué?”, que nos mantiene todo el último año entre planteamientos y búsquedas del qué encontraremos después de la carrera.

-A partir de ahora, ¿cómo te planteas el futuro?
-Ante todo, sea como sea mi futuro, el planteamiento seguro que tengo es que he de seguir formándome y adquiriendo experiencias que me hagan crecer personalmente. A primera vista, me gustaría hacer un máster, que todavía ando barajando posibilidades, y en mi futuro más próximo, me queda como asunto pendiente aprender Lengua de Signos, sacarme al menos el B1 de francés y continuar aprendiendo inglés. Considero que la comunicación es algo imprescindible, tanto para la vida diaria como para la vida profesional. En el caso de la Lengua de Signos, es algo que me ha llamado siempre la atención y que considero muy necesario a día de hoy, pues ¿cómo nos sentiríamos si no pudiéramos comunicarnos con la mayoría de las personas con las que nos encontramos en nuestro día a día? Pensemos en lo que debe suponer para las personas no oyentes esta situación.

Anima a los jóvenes universitarios a hacer voluntariado.

-¿A qué te gustaría dedicarte?
-Me encantaría dedicarme a trabajar en mi día a día con personas con diversidad funcional, buscar algún modo de integrar la creatividad y la vida cultural, a la vez que trabajamos la autonomía para la vida diaria. Considero la creatividad como un pilar básico de nuestras vidas, que encontramos en cada uno de los rincones del mundo, y que es fundamental para desarrollarnos. Aun así, no me importaría trabajar en cualquiera de los ámbitos que acapara la Educación Social, pues no he tenido aun la suerte de trabajar con todos ellos, ya que el campo de esta materia es muy amplio y estoy segura que cualquiera de ellos debe ser maravilloso. En lo que confío plenamente es en que, sea donde sea que desempeñe mi futuro laboral, me hará crecer como persona, tanto como lo he hecho durante el aprendizaje de mi formación.

-¿Algún mensaje a los jóvenes universitarios onubenses?
-Que aprovechen al máximo la etapa universitaria, no hablando solo de la maravillosa vida del estudiante, sino de exprimir las oportunidades que la propia universidad ofrece, que, aunque hay que informarse de ello, aseguro que hay mucho que descubrir. Por otra parte, recomiendo en lo más alto de la escala que hagan voluntariado, que, de verdad, es una experiencia súper gratificante, que humaniza, hace crecer, aprender, y en la que puedes conocer a gente maravillosa. Finalmente, a mis compañeros y compañeras de Educación Social, tanto actuales como los que ya están empezando la andadura por la carrera, ¡luchad! Luchemos por el futuro de nuestra profesión y por las personas a las que algún día ofreceremos nuestro apoyo. Al fin y al cabo, podríamos decir que ser educadores y educadoras sociales y no luchar, es una especie de contradicción pedagógica.










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