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Nerva recupera su memoria

La localidad onubense celebra cada 26 de agosto en el cementerio municipal un homenaje a las víctimas de la represión franquista que dio lugar a una de las mayores fosas comunes de España en zona rural y que continúa siendo objeto de estudio.

Cada 26 de agosto Nerva homenajea a las víctimas de la represión franquista. /Foto: C. LeBraz.

Juan Carlos León Brázquez. Cada 26 de agosto la emoción impregna el cementerio municipal de Nerva, en el homenaje a las víctimas de la represión franquista que dio lugar a una de las mayores fosas comunes de España en zona rural. En el 83 aniversario de la entrada de las tropas fascistas en la localidad minera, el grupo de trabajo en dichas fosas ha presentado los resultados de los primeros 23 cadáveres exhumados, que empiezan a contar su propia historia sobre lo ocurrido en la localidad minera en el golpe militar de 1936. Al menos, en los primeros 3 – 4 días fueron fusiladas 80 personas. Jóvenes en su mayoría, entre 20 y 30 años.

Cartel del acto. /Foto: C. LeBraz.

El acto de homenaje y recuerdo a las víctimas de la represión se inició en el cementerio de la localidad, con gran afluencia de familiares y amigos, quienes depositaron en las dos fosas claveles con los colores de la bandera de la II República. El alcalde de Nerva, José Antonio Ayala, confirmó el compromiso de la localidad para continuar con el estudio y exhumación de todos los restos y agradeció al equipo del arqueólogo malagueño, Andrés Fernández Martín, el buen trabajo realizado desde que en 2017 se hicieron las primeras catas y lo calificó como un gran logro tras años de espera.

Estado de una de las fosas tras recuperar los primeros cuerpos./Foto: C. LeBraz.

Posteriormente, el coordinador de la Asociación de la Memoria Histórica de la Cuenca Minera, Juan Barba Robles, leyó las conclusiones de la Asamblea por la Memoria Histórica y Democrática, celebrada en La Buhaira, Sevilla, el pasado 30 de marzo, reivindicando el papel de los colectivos andaluces de Memoria Histórica y exigiendo la continuación de los trabajos y planes previstos, que amenazan con no ejecutarse ante las líneas marcadas por el nuevo Gobierno andaluz. Se trata, continuó, de buscar la verdad, la justicia, la garantía de que no se repetirá y la construcción de un futuro en paz y en convivencia. “Tenemos la obligación -dice el comunicado- de poner nuestro conocimiento y voluntad al servicio de lo más esencial: la víctima y su familia”. Explícitamente se pide el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica de 2017 y la ejecución de los planes aprobados por el Gobierno andaluz, en 2018, en defensa de las víctimas de la represión franquista, exigiendo “su reparación y la dignificación de su memoria”.




Homenaje floral a las víctimas de la represión en Nerva./Foto: C. LeBraz.

Posteriormente ya en el Salón de Actos del Museo Vázquez Díaz, el director responsable de los trabajos efectuados desde 2017 en el cementerio de Nerva, el arqueólogo Andrés Fernández Martín, confirmó que estamos “ante la fosa común en zona rural más grande de Andalucía y probablemente de España”. En su opinión, la represión “fue un acto premeditado”, por eso la obligación y el objetivo de su trabajo es mantener viva la memoria para conocer la verdad, por lo que exigió a las administraciones mayor implicación para abordar nuevas fases de estudio y exhumaciones, ya que -en declaraciones a Huelva Buenas Noticias- aseguró que en las fosas de Nerva hay, al menos, 221 personas enterradas con nombres y apellidos.

El arqueólogo Andrés Fernández exponiendo los resultados de las exhumaciones./Foto: C. LeBraz.

De momento en esta primera fase, su equipo multidisciplinar, formado por 12 personas fijas y otros voluntarios, ha recuperado 23 cuerpos, subrayando que estamos ante una fosa muy complicada por la acidez del terreno que deteriora los huesos, a pesar de que se ha evidenciado pocos restos de cal, como aseguran los testigos presenciales de aquellas muertes. También las raíces que penetran en huesos y objetos han contribuido al deterioro de los cadáveres, “lo que nos hace perder información”. Hay cuerpos con heridas de bala o con la mandíbula y otros huesos rotos. La intención es continuar en una segunda fase durante el otoño y agradeció la implicación del pueblo de Nerva, tanto por el respeto como por el cariño mostrado.




Cristóbal Alcántara, arqueólogo del equipo, desgranó cómo se ha ido haciendo tan minucioso trabajo. Primero se delimitó el terreno, en profundidad y ancho, iniciándose un rebaje manual, concluyendo con la aparición de los primeros restos en cotas muy superficiales, desde los 25 a los 98 centímetros. Se cribó toda la tierra para evitar perder cualquier cosa durante los trabajos y se procedió al levantamiento y recuento de los huesos, desde los menos sensibles a los más sensibles, identificando la violencia que padecieron, mediante heridas de bala o con huesos rotos, lo que da idea del trato violento en su muerte.

Gráfico de la exposición de los cuerpos./Foto: C. LeBraz.

Otra cosa que llamó la atención fue el que en la fosa aparecieran en una parte cadáveres unos encima de otros, arrojados de forma aleatoria, mientras que también se han detectado cuerpos enterrados de forma individual e incluso dos cuerpos en ataúdes, consecuencia de que la represión no solo abarcó los primeros días del golpe militar, sino que se prolongó en el tiempo hasta 1938. Objetos como mecheros de yesca y gasolina, monedas o un lápiz conforman el testimonio de lo que aquellos desgraciados guardaban a la hora de su muerte.

Un estudio que continúa./Foto: C. LeBraz.

El estudio individualizado de cada cuerpo aportará ahora más datos, si bien ya se ha concluido que, de los 23 cuerpos recuperados, 3 eran mujeres y hay otros seis indeterminados al no poderse constatar su sexo ante el deterioro que presentan. Y lo que llama la atención es que la mayoría tenía entre 20 y 30 años. Ahora hay que seguir ahondando, una vez recuperados los que se encuentran a menos de un metro de profundidad. “Es importante -según Fernández Martín- para economizar y aprovechar lo ya realizado” y se comprometió a volver en otoño, siempre que la Diputación de Huelva libere las partidas económicas necesarias para proseguir con el trabajo.

La zona de la Cuenca Minera sufrió una gran represión franquista./Foto: C. LeBraz.

El último acto del día estuvo protagonizado por la emisión de un documental de 53 minutos sobre la Columna Minera de Ríotinto que se desplazó a Sevilla para hacer frente al golpe militar y que se encontró, el 19 de julio de 1936, con una emboscada en La Pañoleta (Camas), donde murieron varias personas al explosionar la dinamita que llevaban, mientras que los que quedaron prisioneros fueron sometidos a Consejo de Guerra y fusilados, con una sola excepción. El documental dirigido por Jorge Rodríguez Puche, no solo recuerda los hechos, sino que durante cinco años sigue la minuciosidad de los trabajos que hizo el equipo de Fernández Martín para recuperar aquellos cuerpos que quedaron desmembrados en La Pañoleta. Dura labor, porque en el viejo cementerio se había construido un parque de Educación Vial y porque las dos primeras actuaciones fracasaron. Pero con datos conseguidos, como que fueron enterrados en ataúdes, hizo que se reanudaran los trabajos y se localizaran 9 cuerpos de esa columna, donde no solo iban mineros de Ríotinto o Nerva, sino artesanos de Valverde del Camino o agricultores de San Juan del Puerto. Cuerpos que mostraban “el sufrimiento en los restos”. Cuerpos que son la historia de lo que ocurrió en aquella incivil guerra.







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