El Cid, a hombros en la primera de Colombinas ante Los Cuadris

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Carlos Arroyo. Plaza de Toros de la Merced, primera de abono de las Fiestas Colombinas, con tres cuartos de entrada en los tendidos, se lidiaron seis toros de Cuadri, bien presentados, de juego variado y desigual, sobresale el cuarto de la tarde premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre, para los diestros,

El Cid, de azul marino y oro, estocada y descabello, ovación con saludos; estocada, dos orejas



Manuel Escribano, de nazareno y oro, pinchazo, estocada corta y dos descabellos, silencio; estocada, ovación con saludos.

Rafael Serna, de turquesa y oro, estocada baja, estocada y descabello, ovación con saludos; cinco pinchazos, estocada corta y dos descabellos, silencio



El Cid se llevó el mejor lote de la tarde en la vuelta tras dieciséis años de ausencia del mítico hierro de Cuadri a la Plaza de Toros de la Merced. Fue un encierro con la seriedad en todos los tercios que caracteriza a la ganadería que pasta en la finca Comeuñas, con el cénit en la tarde de un magnífico toro, lidiado en cuarto lugar, premiado con una merecida vuelta al ruedo en el arrastre. El resto de los toros, mostraron complicaciones manteniendo el interés al público que se dio cita en el coso mercedario en la primera de las fiestas Colombinas.

El que abrió plaza fue un toro castaño, poco habitual en Cuadri, bajo y con la cara colocada. Fue noble, pero le faltó chispa y emoción en las embestidas. Lo entendió bien El Cid, que jugó las manos por ambos pitones aprovechando la largura en las embestidas del astado. Abrir plaza y feria no es fácil, y el público, frío, no entró en la faena. Acabó con él tras estocada y descabello, saludando una ovación. El toro de la despedida del torero de Salteras de la afición onubense, de nombre Rebaja, fue el mejor del encierro, y el que da argumentos para que Cuadri siga viniendo a la plaza de la Merced en las próximas ferias. Bravo en el caballo, se arrancó de largo con franqueza, al igual que en la muleta de El Cid, que realizó una gran faena fundamentada en el pitón izquierdo, la mano que más alegrías ha dado al torero en su importante carrera. Tímida solicitud de indulto, se queda el premio al toro en una merecida vuelta al ruedo, y dos orejas en las manos de El Cid, que sale a hombros.



Sin opciones el lote de Manuel Escribano. El primero de su lote, segundo de la tarde, tuvo complicaciones soltando la cara de feas maneras. Lo intentó Escribano, justificando su tarde, aunque sin lucimiento. El quinto, se paró pronto y no permitió al de Gerena una faena lucida. En ambos toros completó sendos tercios de banderillas discretos, sin llegar a las cotas que este torero nos tiene acostumbrados.

Rafael Serna se enfrentó a un tercer toro que se quedaba corto y hacía hilo. Fue una faena ésta llena de exposición, arrancando muletazos de buen trazo ante un toro que no humillaba. La espada le quitó una oreja que se había ganado en el trasteo. El sexto no tuvo opciones. Parado, se quedaba corto, y embestía con mucha sosería. Lo intentó Serna a sabiendas que la tarde estaba finalizada, sin mucho ánimo. La desidia de su actuación la trasladó a la suerte suprema, que volvió a no estar certero, aquí sin premio en juego, terminando de forma discreta.