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De Huelva eran la mayoría de los marinos que participaron en la expedición de la primera vuelta al mundo

España celebra en 2019 el quinientos aniversario de aquella increíble aventura que duro tres años, culminada por solo 18 hombres de los 239 que zarparon en este acontecimiento histórico mundial.

Imagen de la Nao Victoria.
Imagen de la réplica de la Nao Victoria.

RFB. En esta provincia tenemos interiorizado un hito histórico transcendental, el descubrimiento de América por la expedición comandada por Colón y compuesta por una abrumadora mayoría de marinos de nuestra costa. Un hecho de trascendencia global y al mismo tiempo conectado con nuestra identidad. El relieve de semejante gesta, un salto a lo desconocido que supuso un punto de inflexión en la historia de la Humanidad, relega a un segundo plano otras fascinantes aventuras protagonizadas por marinos onubenses, de Palos, Moguer, Huelva, Lepe, Ayamonte, La Redondela, Gibraleón o San Juan del Puerto.

Llegar a las Islas Molucas en dirección oeste era el objetivo.

Y entre estas la más importante sin duda, y dado que se conmemora el quinientos aniversario de la hazaña de Magallanes-Elcano, la primera circunvalación del globo terraqueo, es una oportunidad para dar a conocer y resaltar la relevancia que los hombres de mar nativos del espacio entre los ríos Tinto-Odiel y Guadiana, y su importancia especifica en dicha aventura. Hay publicaciones y expertos en la materia para profundizar en el tema, con lo que nuestro propósito se limita a contribuir a conmemorar de forma divulgativa la gesta culminada por Elcano, pero desde la perspectiva onubense, verdaderamente protagonista en este hito histórico mundial.

El paso por el que luego se llamaría Estrecho de Magallanes era lo que buscaban los marinos españoles.

En estas fechas también se conmemora el cincuentenario de la llegada del hombre a la luna. Si lo pensamos trasladándonos en el tiempo hay que concluir que las incertidumbres, el riesgo y el valor que estas expediciones pioneras (Descubrimiento de Ámerica, Primera Circunvalación Terraquea) ni mucho menos quedarían por debajo de los logros del popular Apolo XI. El objetivo que guiaba la fabulosa -para su tiempo- expedición de Magallanes-Elcano no era otro que alcanzar las lejanas tierras de las especias, Las Molucas, buscando un paso que uniese las aguas del Atlántico con las del Pacífico y de esta forma llegar a aquel mítico oriente.




A principios de ese siglo XVI, en el que España era la primera potencia mundial, una flota de 5 embarcaciones partió definitivamente de Sanlucar de Barrameda el 20 de Septiembre de 1519. Llevaba allí mes y medio terminando de pertrechar tras iniciar su periplo en Sevilla, el 10 de agosto anterior. Su comandante, Fernando de Magallanes, era un marino portugués al servicio de la corona española (emperador Carlos I), y el resto de la tripulación, en la que había diversas nacionalidades, se componía de 238 hombres, entre los que destacaba la presencia de marinos onubenses, nada menos que 37. De ellos 12 eran de Huelva, 9 de Palos de la Frontera, 3 de Moguer, 2 de Aroche, 2 de Trigueros, y 1 de Aracena, Almonaster, Beas, Bollullos y Lepe.

Tan solo finalizaron el viaje 18 marinos.

La Nao capitana, Trinidad, encabezaba la flota compuesta también por la San Antonio, la Concepción, la Victoria, y la Santiago. Tres años de vicisitudes conformaron una aventura en la que la San Antonio y la Santiago no llegan a cruzar el Estrecho de Magallanes (extremo sur del continente americano), la Concepción es quemada en Filipinas, y la Trinidad apresada por los portugueses en Las Molucas, de modo que solo la nao Victoria consigue regresar a España, siendo la única nave que consigue completar la expedición, llegando a nuestro país con solo 18 supervivientes, tripulantes exhaustos que alcanzan la gloria en la historia mundial de la navegación. Y de estos dos eran de Huelva, Juan Rodríguez de Huelva y Antonio Hernández Colmenero. Como es sabido, Magallanes es uno de los muchos que fallecen en el camino, concretamente en la playa de Mactán, en Filipinas, el 27 de abril de 1521. Asume el mando de la expedición Juan Sebastián Elcano, que había iniciado la misma como maestre de la nao Concepción y era el superviviente con más rango.




El bollullero Ocacio Alonso fue premiado por la Corona.

A estos 18 héroes hay que sumar otros supervivientes que no completaron la expedición en su momento pero que volvieron a España más tarde. Doce hombres de la nao Victoria habían sido retenidos en Cabo Verde por los portugueses, y llegaron unas semanas después de los 18 aclamados marinos. Y entre ellos también había dos onubenses, Gómez Hernández, de Huelva, y Ocacio Alonso -o Bocacio Alonso, como también se le referencia-, vecino de Bollullos. El primero había embarcado inicialmente junto al citado Juan Rodríguez en la Concepción, pasando a la Victoria cuando fue quemada aquella. Los prisioneros de Cabo Verde lo fueron porque habían desembarcado para avituallarse de víveres, siendo retenidos por los portugueses y mas tarde liberados y trasladados a España vía Lisboa. El bollullero Ocacio Alonso inició la aventura como marinero de la Santiago, pasando a la Victoria el 22 de mayo de 1920, cuando se pierde su barco en aguas del río Santa Cruz, en Argentina.

Ocacio Alonso, junto al emeritense Hernando de Bustamante, ha pasado a la historia de los descubrimientos por ser el primero en ver las aguas del Océano Pacífico desde el Estrecho de Magallanes. Se había embarcado junto a un pequeño grupo de marineros en un bote para investigar los canales del estrecho en la búsqueda de la salida, desembarcando en una labor titánica de exploración. Superó la dureza de cumbres nevadas y fue, junto a su compañero citado, el que más fuerza y valor tuvo hasta que consiguió avistar, después de muchas penalidades, un cabo que señalaba el fin del estrecho. Ocacio Alonso, al regresar a España, fue premiado por la corona por su logro.

En el Estuario de los ríos Tinto y Odiel, además del Piedras y Guadiana, se forjaron los mejores marinos de la época.

Por último, cinco marinos más llegaron a España culminando la circunvalación, pero regresando a España tres años mas tarde. Habían sido tripulantes de la Trinidad, y entre ellos estaba Ginés de Mafra, que era jerezano pero vecino de Palos de la Frontera y casado con una palerma.

El que la mayoría de las tripulaciones que iniciaron la circunnavegación global, y de la exigua que la culminó, fuesen de marinos de Huelva no tiene otra explicación que resultasen ser los más expertos, avezados y valientes marinos, destacados en su época de los nativos de otros territorios y protagonistas de singladuras extremas. Estos atributos les hacían valiosos y deseados por los armadores y capitanes en expediciones tan inciertas como la fabulosa aventura de dar por primera vez la vuelta al mundo.

 








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