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Yolanda Bogado, una onubense que lleva una década en tierras suizas

Tras marcharse a Suiza hace casi diez años por amor, esta onubense de 42 años nos cuenta cuál es su balance de la experiencia después trabajar allí y formar una familia. Todo ello en un momento en el que está a punto de volver a cambiar de vida. Y es que está decidida a regresar a Huelva, la tierra donde quiere vivir y criar a su pequeña.

Yolanda se encuentra desde 2010 en Suiza, hasta donde llegó por amor.

Mari Paz Díaz. La sección de ‘Onubenses por el mundo’ nos lleva esta semana hasta Suiza, donde reside Yolanda Bogado Romero (Huelva, 1976), una onubense que vive desde octubre de 2010 en Renens, una ciudad situada en el cantón de Vaud. Un destino al que llegó por amor. Sí, porque se marchó después de conocer a su pareja, de nacionalidad suiza, cuando él se encontraba de vacaciones en España. Así que, después de un tiempo de idas y venidas, le propuso marcharse a Suiza. Y aceptó.

Vive en la ciudad suiza de Renens. / Foto: wikipedia.

Una vez instalada, a los seis meses de encontrarse en tierras suizas, Yolanda comenzó a trabajar en Bershka, del grupo Inditex. Reconoce que “no hablaba casi nada de francés, pero me cogieron porque en España había trabajado para ellos unos 10 años. Recuerdo que la de Recursos Humanos me dijo: “Yolanda, no te preocupes por el francés. Ya lo aprenderás en la tienda”. Y efectivamente fue así. Tuve la suerte de que había una chica que hablaba español y me explicaba y traducía lo que yo no entendía. Yo trabajaba entre franceses, portugueses, albaneses, bosnios, africanos… Era increíble, al final todos hablaron español, antes que yo francés. A todos les gusta España”.

Esta onubense ha aprendido francés allí, prueba de la riqueza de culturas de este país.

De esta forma, nos recomienda que “si quieres aprender cualquier lengua del mundo, puedes venir aquí, porque aquí hay personas de todas partes: brasileños, chinos, mauricianos, croatas, indios…, aunque, sobre todo, lo que hay es una gran colonia de portugueses, italianos y españoles. Lo que menos hay son suizos y los pocos que hay, son muy suyos”. Yolanda, por su parte, aunque le costó bastante, aprendió el francés. Y eso que “menos mal que me tocó vivir en la parte donde se habla en francés, porque si me llega a tocar la parte alemana, ¡me muerooooo! Hay que tener en cuenta que Suiza es francófona y predominan 3 lenguas, la francesa, italiana y alemana”, nos dice.




Fue mamá tras cinco años en Suiza.

En su trabajo en la tienda se mantuvo durante cinco años, hasta que se quedó embarazada. Entonces decidió renunciar a su trabajo para cuidar a su hija debido a que no quería dejarla con una niñera. Según nos cuenta, “se me partía el corazón de dejar a mi hija sola con una maman de jour, que son señoras que cuidan a niños en sus casas, así que paré de trabajar y cuidé a mi hija durante un año y medio. Después la llevé a la guardería y empecé a trabajar en C&A, situada justo al lado de mi casa. Una empresa que, por cierto, como empresa me ha sorprendido para muy bien. Es increíble como cuidan a sus empleados. Le dan mucho al valor familiar”.

La vida del país está condicionada por la climatología.

En general, sobre Suiza, considera que es un país que, al principio, la enamoró bastante, puesto que, para ella, “era todo desconocido. Aunque, poco a poco, empiezas a notar la diferencia con tu país. Aquí la gente va más a lo suyo, no son muy amigables y son un poco fríos. Además, aquí los días son muy cortos en invierno. La jornada laboral comienza normalmente a las 7.30 o 8 de la mañana, con lo cual trabajas hasta las 17.00 horas, sales de noche y te vas a casa directamente, cenas algo y a dormir”. Estos horarios hacen que “no te apetezca hacer nada, porque, además, tienes que sumarle el frío que hace aquí. Lo único que, cuando hace buen tiempo o sale un rayito de sol, la gente se tira a la calle como locos, pero estamos muy limitados con el tiempo de la meteorología y las horas. No puedes permitirte irte a la cama a las 12 de la noche si al día siguiente te tienes que levantar a las 6 de la mañana”.



Nos cuenta las ventajas e inconvenientes de vivir en Suiza. / Foto: pixabay.

Otra característica de Suiza es que el poder adquisitivo es alto. Eso sí, tal y como nos describe Yolanda, “también pagas mucho y por todo. Aquí los alquileres están por las nubes, la gente no puede comprarse casas o pisos, porque sus precios son intocables, así que todos van de alquiler y, para que te hagas una idea, un estudio te puede costar al cambio unos 1.000 euros y dependiendo de la zona… Además, aquí no existe la sanidad pública, todo es privado y cada vez que vas a tu médico de cabecera tienes que pagar la factura, que ronda unos 100 euros. Es decir, cada mes pagas 300 euros de la mensualidad de tu seguro médico, pero todas las visitas que hagas las pagas aparte, -dependiendo de tu franquicia. En mi caso, cuando tenga un consumo de 1500 chf, a partir de esa cifra, solo pagaré un 10% de mis facturas. ¡Da miedo ir al médico! Con todo ello, es verdad que ganas mucho, pero también pagas mucho. Aquí se paga hasta por respirar casi y tampoco es que tengas muchas cosas donde disfrutar, la verdad”.

La forma de vida es totalmente diferente a España.

Por todo ello, cuando le preguntamos por su balance en Suiza considera que “tengo más cosas negativas de este país que positivas. Llevo aquí cerca de 10 años y me he dado cuenta que lo único que he hecho ha sido trabajar, así que, cuando iba a España, me volvía como las locas, ¡todo me parecía tan barato! En 15 días de vacaciones quería hacerlo todo, tenía necesidad de disfrutar, de hacer todo lo que en Suiza no podía hacer o comer o comprar”. Eso sí, a favor del país suizo, esta onubense destaca varios aspectos, como sucede con el paro, que afirma que “es mucho mejor que en España, aunque son muy pesados, pero está mucho más controlado. Por ejemplo, si dimites, tienes  una sanción de dos meses sin cobrar el paro y, en relación al porcentaje de trabajo que busques, así estarás pagada. Tienes citas todos los meses con tu consejera, a la cual le tienes que presentar todos los meses tus búsquedas de trabajo que ella te ha dicho, con sellos de empresas o emails. Si uno no lo presenta, no cobras ese mes. Y, a las cuatro sanciones, te retiran el paro por completo. Aparte de eso, ella te busca trabajo y estás obligada a presentarte a las entrevistas. Si no lo haces, estarás sancionada. En fin, mucho control”.

Se pretende que Huelva avance en el reciclaje de los envases ligeros y aparatos eléctricos en Huelva.
Tienen una gran cultura del reciclaje.

Otro punto a favor de Suiza, tal y como nos explica, “es la cultura al reciclaje. No lo tienen tan fácil como nosotros, que tenemos contenedores en cada calle. Aquí la gente tenemos que guardar el plástico en nuestras casas, porque solo los podemos llevar a los supermercados para reciclarlos. El papel lo guardamos en casa y los miércoles lo bajamos a la calle, a la puerta de la casa, para que se lo lleven. Para vidrio sí hay un contenedor en cada edificio. Y todo esto es porque están muy implicados con el medio ambiente. Incluso, pagamos a 20 euros el rollo de bolsas de basura. No puedes tirar la basura en cualquier bolsa porque no la cogen. Es más, la pueden hasta abrir y ver a quién pertenece y multarles. Así que estás obligado a reciclar la basura, para que tus bolsas duren lo máximo posible. Incluso, hay casas que tienen contenedores de jardín con restos de hiervas y de césped, donde puedes tirar restos de comidas…. Todo el tema de reciclaje lo veo genial”.

Echa mucho de menos Huelva, su tierra.

Esta onubense también llama la atención sobre las guarderías suizas, que considera maravillosas, porque “salen con los niños a dar paseos, al bosque, a los parques, a ver los mercados, al gimnasio, al zoo…, comen en la guardería, tienen camitas para dormir la siesta, meriendan…, no siempre están encerrados, sino que cogen el bus, el metro… Yo estoy encantada con la guardería de mi hija”. Del mismo modo, también nos habla de cómo funciona la estructura política, donde “el pueblo es quién vota las leyes. Ellos las proponen y la gente es la que deciden, no los políticos. Además, cuando naces aquí adoptas la nacionalidad de tus padres. Es decir, en mi caso, mi hija es española, porque, tanto yo como su padre, somos españoles. Mi pareja nació aquí, pero como sus padres eran españoles, pues heredó su nacionalidad. Eso sí, al nacer aquí, tienes el derecho a tener doble nacionalidad. Puedes hacerte suizo pagando unos 3000 euros”.

Otra imagen de la ciudad en la que reside esta onubense. / Foto: tripadvisor.

Con respecto a los horarios comerciales en este país, esta onubense nos cuenta que es “de 9 a 19 h. de lunes a viernes y sábados de 8 a 17 h. Los festivos nunca se trabaja y el día anterior al festivo se cierra una hora antes. Los domingos no se puede hacer ruido, es decir, ni obras, ni cortar el césped, ni pasar la aspiradora…, puede hasta venir la policía y denunciarte y, por regla general, a partir de la 22:30 h. no se puede hacer ruido en tu casa. Aquí la gente es muy respetuosa. Nunca te faltan al respeto. Es un país bastante seguro. Los miércoles no hay colegio. Todas las madres por ley tenemos derecho a pedir ese día como libre. También tenemos prioridad a la hora de elegir vacaciones. Por contra, no podemos elegir ni reducción de jornada ni horarios como ocurre en España. Tampoco existen las excedencias, ni finiquitos, ni indemnizaciones… En fin, que son tan distintos los dos países…”.

Yolanda ha decidido volver a Huelva el próximo mes de agosto a iniciar una nueva etapa.

Muchas diferencias que han provocado que Yolanda Bogado no se haya adaptado a vivir ahí, a pesar de haberlo intentado, por lo que, “como se me pasan los años y no disfruto, sino solo trabajar y pensar en mi hija, he decidido liarme la manta a la cabeza y volverme a Huelva. Lo bueno es que he aprendido una lengua como el francés y mi hija de 3 años y medio lo habla súper bien, así que con su padre hablará francés para que no lo pierda y yo encantada”. Y es que, como onubense considera que “vengo de un paraíso y no soporto seguir viviendo aquí, que no se parece ni en el color del cielo. Cuando vine lo dejé todo y ahora, después de cerca de 10 años, lo dejo todo de nuevo. Me voy sin trabajo. Eso me da mucho miedo, porque tengo 42 años y sé que lo voy a tener muy difícil para encontrar un empleo, pero no quiero que mi hija crezca limitada en este país. Yo sé lo que es vivir en una ciudad maravillosa, rodeada de parques, el tiempo, la gente, el humor de la gente, la playa, la sierra, nuestras fiestas… ¡Todo! Y no quiero que mi hija se pierda todo eso y yo tampoco. Así que, este mes de agosto, nos volvemos todos y empezaremos una nueva vida allí los tres y ya sabéis que busco trabajo de dependienta (risas)”.

Con esta noticia, su familia está encantada, aunque un poco preocupados por el tema del trabajo. Siendo así, para terminar, esta ‘Onubense por el mundo’ considera que “no puedo hablar maravillas de este país. Nunca en mi vida me he sentido tan sola rodeada de tanta gente. España es un país maravilloso y mi Huelva es para quitarse el sombrero. No hay mejor cuidad que la nuestra”.








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