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Reconocen a la onubense Blanca Vera, primera mujer piloto oficial de drones de España, por el uso de estos dispositivos con fines solidarios

Después de dejar Madrid y pedir una excedencia en el Ejército para regresar a Huelva, la escuela de esta villablanquera, cartayera de adopción, se está convirtiendo en un referente del sector, con solicitudes de todo el mundo. Una mujer que apuesta por el uso de los drones con un carácter social y humanitario, por ejemplo, para el rescate de personas o situaciones de emergencia.

Blanca Vera Núñez es la primera mujer piloto de drones de España con título oficial.

Mari Paz Díaz. La tecnología al servicio de las personas. Ésta es la filosofía de Blanca Vera Núñez, una onubense de 35 años, nacida en Villablanca, aunque residente en Cartaya desde niña. Una mujer que no sólo ha logrado convertirse en la primera mujer de España en ser piloto de drones con titulación oficial, sino que, por su afán de ayudar a los demás, ha conseguido la admiración y el respeto de todos, dado que siempre ha tenido claro que estos dispositivos pueden ayudar mucho con fines sociales y solidarios. Y todo ello lo ha conseguido por sí misma, con su esfuerzo, dedicación y personalidad.

Su historia comienza tras sufrir acoso escolar en el colegio.

Su historia, curiosamente, comienza a raíz de un fracaso escolar, debido a que sufrió acoso escolar en el colegio por el simple de hecho de que “me gustaba el fútbol, montar en moto y otras cosas que se presupone de niños, así que lo pasé regular hasta que, a los 16 años, dejé el instituto y entré en Escuela Taller de Cultivos Bivalvos”, nos cuenta la propia Blanca. Esta formación, además, le sirvió para poner en marcha su primera iniciativa emprendedora: una parcela de cultivos marinos. Una prueba de que era una mujer inquieta. 

Ha estado en la Academia del Ejército del Aire durante 13 años como experta de explosivos.

Sin embargo, el sueño de Blanca siempre había sido el ser militar. Una vocación que sus padres no entendían mucho, por lo que decidió aparcarla. Sin embargo, cuando su madre falleció, apostó a sus 21 años por dar el salto y apuntarse en la Academia del Ejército del Aire, donde ha permanecido durante 13 años como experta de armamento y explosivos. Una experiencia que, según nos cuenta, “en los últimos años los compatibilicé con diferentes cursos y, un día, por casualidad, me apunté a un curso de piloto de drones, porque me llamó la atención. Fue así cómo me metí en este mundillo. Es más, a la semana de finalizar la formación me llamaron porque buscaban a una mujer piloto de drones”. 




Hace un año pidió una excedencia y se vino desde Madrid a Huelva con su escuela de pilotos.

Corría entonces el mes de noviembre de 2014 y, desde entonces, estuvo compatibilizando su carrera militar con esta actividad. Al menos fue así hasta hace un año, cuando decidió venirse de Madrid, a pesar de que allí lo tenía todo, pero quería regresar a Huelva, porque echaba mucho de menos esta tierra, así como a su familia y su pareja. “Regresé a Huelva en 2018 con una excedencia y, por ello, trasladé desde Madrid a mi provincia la empresa ‘Alire Pilotos’, que es mi escuela de pilotos“, nos explica. Se trata de una escuela dedicada a la formación de pilotos de drones, que otorga el título homologado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, dependiente del Ministerio de Fomento, y referente en la academia de CNP de Ávila para los congresos de drones en la Policía, habiéndole llegado solicitudes, no sólo de todo el territorio nacional, sino también de Chile, Ecuador o Portugal.

Además de su escuela, fomenta el uso de drones con fines solidarios.

Una actividad que, más allá de lo puramente formativo, esta villablanquera, cartayera de adopción, ha decidido ampliar para realizar tareas solidarias, en las que los drones pueden ser de gran ayuda, participando en tareas de salvamento o búsqueda de personas, entre otras. Porque, además de realizar servicios en sus delegaciones a nivel nacional, dispone de un departamento sin ánimo de lucro para colaborar con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el 112 para la búsqueda y salvamento de las personas desaparecidas. Del mismo modo, Vera ha participado en catástrofes, como cuando un tornado destruyó parte de los campos de fresas y con sus drones pudo hacer la valoración de los daños para el seguro. Porque tiene claro que “los drones pueden ser muy útiles y queremos ser solidarios”.




Ha tenido varios reconocimientos.

Una filosofía que le ha valido diversos reconocimientos, como el Premio Coraje del Autónomo a la Mujer Autónoma y Emprendedora de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) de Andalucía por su colaboración en la búsqueda de una persona desaparecida en una zona de difícil acceso en El Rompido. Sobre este hecho, esta pionera nos comenta que “entonces los drones no habían llegado todavía a Huelva, así que me ofrecí como voluntaria para participar en las labores de búsqueda. Y, a pesar de que tuvo un desenlace trágico, me sentí muy bien personalmente. Los premios son bonitos, pero lo mejor es el agradecimiento de la familia de la persona desaparecida”. Además, esta mujer es la única onubense incluida en el proyecto WomANDigital de la Junta de Andalucía.

Ha sido ponente en diversos encuentros.

En esta línea, le propusieron ser ponente en un congreso de la FAMP para exponer a nivel europeo un proyecto que ha diseñado inspirándose en su abuela. De hecho, el proyecto se llama así ‘Mi abuela’, puesto que se ha basado en su propia experiencia: “Mi abuela materna emigró a Barcelona hace 50 años y ya es muy mayor, tiene Alzheimer y está en un centro de mayores. No nos conoce, pero llora cuando nos ve, porque le conectamos con su tierra, tanto que le encanta que le pongamos las Danzas de Villablanca. Pero está muy débil para viajar a Huelva, así que pensé cómo podía ayudarla. Fue así cómo creé un proyecto de realidad virtual para que pudiera viajar en un vuelo y ver su pueblo allí en Barcelona. La idea ha gustado mucho, tanto que me la han intentado patrocinar y comprar grandes marcas para trabajar en ciudades inteligentes, pero no he querido venderlo, porque era como quitarle el alma a la iniciativa. Así que, de momento, está en fase de desarrollo, porque necesita de mucha financiación. Lo que quiero es llevar sonrisas a su vida”, nos detalla.

Ha diseñado un proyecto para que su abuela pueda visitar Villablanca de forma virtual.

Pero, además, no es el único proyecto social en el que está embarcada, porque también nos adelanta que “estoy trabajando en otro programa que permitirá enseñar a volar a mujeres víctimas de violencia de género. Mujeres que están muy ilusionadas con esta propuesta, porque, como víctimas, permanecen encerradas, así que para ellas es ver el mundo desde otro punto de vista. Y realmente me está emocionando esta colaboración, porque estas mujeres han tenido que dejar la medicación para poder pasar el reconocimiento médico y, a pesar de eso, están tan ilusionadas que todas lo han pasado con total normalidad”. Una actividad que celebrará sus clases prácticas los días 9 y 10 de junio en la provincia de Granada gracias a que Blanca Vera cuenta con una escuela móvil que lleva donde sea necesario. 

Presentando su propuesta para emergencias en el Foro de La Rábida.

Otra actividad interesante se produjo a inicios de mayo, cuando presentó en el Foro Iberoamericano de La Rábida, ante la presencia de numerosos agentes nacionales e internacionales y con el apoyo de la Diputación Provincial de Huelva, otra iniciativa suya para poner en marcha un protocolo de acción dentro de los drones de emergencia a nivel nacional, porque hasta ahora no existía. 

Ha sido la primera mujer de España con titulación oficial de piloto de drones.

Y todo ello lo compagina con su actividad formativa, puesto que calcula que, en todo el país, su escuela habrá formado a unas 2.000 personas, entre las que también se encuentran otras mujeres, si bien, ella es la primera de Huelva e, incluso, la primera de España con titulación oficial.

Una práctica que compagina con su afán de servicio público para devolverle a la sociedad todo lo que aprendió en el Ejército. Por este motivo, Blanca continúa haciendo propuestas para el uso de drones, como el diseñar un plan de vigilancia y control en la Romería del Rocío o, bien, para las playas de Huelva en verano, una cuestión que no supone mucho coste económico y que puede ayudar a salvar muchas vidas ante problemas de ahogamiento, por ejemplo. 

Calcula que ha formado a unas 2.000 personas en toda España.

En definitiva, un ejemplo de emprendimiento, entusiasmo y siendo pionera en un campo que, en principio, se presupone masculino. Una realidad de la que Blanca Vera se siente satisfecha, al tiempo que recalca que anima a la gente a que “cuenten conmigo si lo necesitan. Creo que podemos aportar mucho a la sociedad si realmente queremos ayudar. Y, en este caso, tienen los drones a su servicio para cualquier emergencia o problema. Pueden contar conmigo”. 







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