Damas

Una mujer de 53 años dará a luz dentro de 9 meses al heredero de la gran fortuna de un escritor

Un encuentro amoroso que ocurrió tras una noche de fiesta en la que se juraron amor eterno y se bebieron dos botellas de un Brut Nature de una conocida bodega de Huelva, en un bar de moda de los alrededores de la Avenida Pablo Rada.

Copas con Brut Nature.

José Manuel Alfaro / Sección Especial ‘El Cuaderno de Muleman’. El pasado viernes una mujer de 53 años, que vestía un elegante traje de noche de color rojo, se desplazó hasta el Cabezo de la Joya, para comunicar que estaba embarazada, al que será el padre de su hijo dentro de nueve meses. Después de que horas antes hubiera mantenido una ardiente relación sexual con un rico y conocido escritor de Huelva. Un encuentro amoroso que ocurrió tras una noche de fiesta en la que se juraron amor eterno y se bebieron dos botellas de un Brut Nature de una conocida bodega de Huelva, en un bar de moda de los alrededores de la Avenida Pablo Rada.

Baño de un bar en los alrededores de Pablo Rada.

-¿Dónde sucedió todo?
-Pues donde suceden las mejores cosas que te pasan la vida, aquellas que no se olvidan, esas a la que volverías una y otra vez si tuvieras una máquina del tiempo, porque el amor tiene ese veneno, que cuando te lo inoculan te vueles casi indestructible. Sé que suena mal decirlo, pero cuando lo vi desde la barra del bar donde me encontraba, sentado en aquella mesa con quien debería ser su mejor amigo, compartiendo la copa que habían dejado una pareja de cruceristas, parecía un patético escritor después de haber dado un recital, con no más tres personas de público. Pero el destino es a veces cruel y otras, como en este caso, fue dulce y caprichoso e hizo que nuestras miradas se cruzaran en el mismo momento en el que se alinearon todas las chimeneas humeantes de las industrias que abrazaban la ciudad. En ese momento la química diabólica del amor se puso a nuestro servicio, y no pudimos dejar de mirarnos mientras los dos hacíamos pompas en nuestros refrescos, al mismo tiempo que el dióxido de carbono se evaporaba y nos imbuía en el sueño narcótico del amor. Nuestros cuerpos deseaban aproximarse y el destino quiso que así fuera, nuestros corazones estaban a punto de salirse de nuestros pechos, nuestros ojos estaban dilatados y nuestras vejigas estaban a punto de estallar. Cuando los dos llegamos a los baños, ya sabíamos que aquello no tendría fin. Y así fue como sucedió todo buscando el equilibrio entre el váter y el lavabo, golpeando las paredes mientras recitaba los mensajes de amor de los azulejos del baño de hombres del bar de copas más popular, al mismo tiempo que nos eructábamos en la boca el gas carbónico, de las dos botellas de espumosos que nos bebíamos, mientras lo hacíamos sin parar.

El momento que lo cambió todo.

-¿Cómo supo que estaba embarazada?
-Nada más salir del baño supe que aquello había alterado mi biología. Puede que alguien que no haya sido madre no entienda lo que estoy diciendo. Pero con cincuenta y tres años, cinco abortos con treinta y nueve y dos hijos nacidos por cesárea, te dan la suficiente experiencia como para saber que tu cuerpo estaba preparado para recibir la semilla del amor. A esta edad y con la última menstruación circunscribiendo tu útero, tienes la capacidad para recrear en ese momento el recorrido vital de un espermatozoide hasta la trompa de Falopio donde espera impaciente el último de tus óvulos. Es ese momento en el que se unen esos dos materiales genéticos únicos, en el que se produce un Big Bang hormonal, que da como resultado la mórula, el principio del todo que emprenderá un viaje hacía la cuna uterina de la vida, donde será acogido y crecerá hasta hacerse vida fuera de ti, dejándote un prolapso vaginal para ti sola y para toda la vida.

Primer vómito del embarazo.

-¿Ha notado alguna alteración en su cuerpo en las últimas horas?
-Cualquier otra persona después de este encuentro podría pensar que la sensibilidad en los pechos, su repentino crecimiento, se podía deber al roce, primero de nuestros cuerpos, luego debido a las caricias con sus manos, pero no, porque aquellos lametones no podían haber causado aquellas densas agujetas en los pezones. Aquellos dolores, el cansancio o la fatiga apuntaban a otra causa, que nada tenía que ver con el estado etílico en el que me encontraba, y que no fue la causa de que nada más que mi escritor se hubiera subido los pantalones le vomitará encima, llenándole todo el chaqué de una mezcla de mosto de vino dulce y tropezones de patatas fritas. Aquellos síntomas indicaban algo más, porque en apenas unos segundos ya podía oler las inapreciables naftas aromáticas ricas en benceno de la refinería del puerto con las que nos fumigan en las cálidas noches primaverales de abril. Me invadía un malestar general en el que un estómago revuelto segregaba unos jugos gástricos que me hacía echar fuego por la boca. El colofón lo puso el grano de acné que me salió en la frente, justo en el centro de la frente, como si se tratara de una adolescente colapsada de hormonas hasta los ojos. Hasta que no salí del bar y me metí en un bar cercano a tomarme un kebab doble, no se me quito esa sensación de vacío que me comía por dentro, eso y el último beso del que se había convertido en ese momento en el hombre de mi vida.

Primera imagen del bebé.

-¿Por qué se ha desplazado hasta aquí en un estado tan delicado?
-Después de aquel inolvidable beso, el sé marcho con su amigo y yo me fui a mi casa, me tendí en la cama y cuando descanse unas horas y recuperé el pulso y ya era mujer otra vez, me abroche el sujetador, me su subí el traje, puse en su sitio las tirantas rojas, cerré la cremallera como puede, metí los pies en los tacones y me colgué el bolso. Y me fui directo a la dirección que ponía en la tarjeta que me dio con su boca en el baño. Aquí estoy en este descampado en el que me ves, después de recibir un cabezazo de un imbécil que iba mirando el teléfono y me ha tirado al suelo y me ha dejado inconsciente unos minutos hasta que me han despertado los gritos de un hombre que corría por medio del solar con un perro entre sus piernas. Ha sido en ese momento cuando he visto el hombre de mi vida correr hacía mi y ya me he reincorporado para contarle la buena nueva, ha sido tal la emoción que ha sentido cuando he pronunciado las palabras va a ser padre de nuevo y me vengo a vivir aquí contigo, que ha terminado desmayándose.




Lugar donde nacerá el niño.

-¿Sabe el nombre que le pondrá al niño o la niña que nazca de su vientre?
-Aún no hemos decidido el nombre, tendré que esperar a que recupere el conocimiento. Aunque seguro que nos pondremos de acuerdo para elegirlo. Estoy en duda entre ponerle en nombre de la patrona de la ciudad, el santo del día o el mes en el que va a nacer, un nombre de moda o porque no el de un político corrupto. Aunque lo mismo podríamos ponerle el de un deportista de éxito, un actor que haya intentado suicidarse alguna vez, porque nombres hay como especies de pescados y aves paseriformes. Luego están los más arriesgados, los nombres de astros, luna, sol o planetas, estaría bien llamar a tu hijo o a tu hija Mercurio o Urano, bueno ese nombre no me gusta porque pueden terminar llamándolo Urinario y eso no me gusta. Se me ocurren mil nombres más, países pobrísimos del África subsahariana, monumentos, capitales de provincia, topónimos de la ciudad, nombres de árboles, arbustos, plantas rastreras o malas hierbas que también hay muchas. Aunque al final siempre terminas tirando de los clásicos, así que lo mismo le pongo si es niño Cabezo y si es niña Joya. Eso sí, lo tengo claro será un nombre compuesto, porque estoy segura que llevará el nombre de su padre, sea niño o niña.






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