Los burros bomberos de Doñana se enfrentan al peligro de incendios ante la ola de calor

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De esta forma, programada y natural, los asnos se comen el pasto antes de que se convierta en la “gasolina” que acelera los siniestros en zonas naturales.
La localidad onubense de Hinojos cuenta con este curioso destacamento que se ha convertido en referencia mediática a nivel nacional.

HBN. La prematura llegada del calor sofocante hace peligrar a la enorme masa de pasto producida por las lluvias de abril que recientemente han azotado algunas zonas del entorno natural de nuestra provincia, lo que ha convertido al suelo en una verdadera “bomba de relojería” debido a la alta posibilidad de que se originen incendios.

Según los coordinadores de la Asociación ‘El Burrito Feliz’, en la localidad de Hinojos, el destacamento de asnos-desbrozadores ha tenido que adelantar su trabajo un mes antes debido a las altas temperaturas; casi veinte burros son los que ya han comenzado su programación como cortafuegos en zonas abruptas y de difícil acceso. Su implicación “laboral” no finalizará hasta comienzos del mes de octubre.

De esta forma, programada y natural, los asnos se comen el pasto antes de que se convierta en la “gasolina” que acelera los siniestros en zonas naturales.

El “horario laboral” de estos animales comienza a primeras horas de la mañana y concluye al medio día. En ese momento son recogidos y retirados para descansar a las instalaciones del destacamento donde permanecen hasta la jornada siguiente.



Según Cristina Mariño, coordinadora del proyecto ideado por la Asociación ‘El Burrito Feliz’ (organización de voluntarios que trabaja para devolver el asno a las labores de campo y pastoreo), esta actividad “dignifica y hace visibles a estos animales, cuya actuación acaba convirtiéndose en necesaria y además es reconocida por la sociedad”.

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