Carmen Pereles, una cartayera que decidió mudarse a Italia para salir de su zona de confort

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Carmen Pereles vive en Bérgamo (Italia).
Carmen Pereles vive en Bérgamo (Italia).

Cristina Morales. En la vida es esencial conocer nuestras potencialidades y nuestras limitaciones, saber hasta dónde podemos llegar o cómo podemos aspirar a más. Para un verdadero conocimiento de uno mismo, la mejor forma es un periodo de soledad, estar solos con nosotros mismos, lejos de apoyos y con la única ayuda de nuestra propia inteligencia. Salir de nuestra zona de confort y lidiar con factores ajenos e inhóspitos es parte del proceso que todo ser humano debe experimentar en su vida: madurar.

Estudia el último curso de su carrera.

El hecho de que en la actualidad sea mucho más sencillo viajar y conectar lugares entre los que hay una gran distancia, hace que muchos jóvenes hayan encontrado la oportunidad de iniciar este proceso viajando y viviendo en otros países. Esta enriquecedora experiencia comienza siendo dura, ya que supone la separación con la familia y las personas más cercanas en la vida hasta ese momento, supone tener que desenvolverse por uno mismo en un entorno muy distinto al hogar y, en muchas ocasiones, con una cultura, idioma, alimentación y estilo de vida muy dispares. Sin embargo, conforme van pasando las semanas y meses, este proceso se vuelve rutinario y se comienza a comprender todo lo que la experiencia puede aportarnos y que, al estar solo con nosotros mismos, logramos conocernos mucho más y, a la vez, crecer y madurar, siendo autosuficientes casi al completo.



Las becas Erasmus se han convertido en uno de los mecanismos más comunes de nuestros jóvenes para salir de su hogar y encaminarse hacia un país diferente, con el reto de no solo vivir en un entorno muy distinto, sino también continuar sus estudios en otra lengua. Carmen Pereles Fernández es una cartayera de 24 años que un día decidió emitir la solicitud de esta beca y poner rumbo a otro país para vivir una de las experiencias más emocionantes de su vida. Estudiante de Relaciones Laborales y Recursos Humanos en la Universidad de Huelva, se encaminaba a cursar su último año de carrera en otro país, con otro idioma oficial, clima, cultura y modo de vivir. Pero esto es lo que quería ella precisamente, salir de su zona de confort y vivir sin más ayuda que la de su propio ser, conociéndose mejor a sí misma y creciendo como persona.

Decidió irse a vivir al extranjero para salir de su zona de confort.

Actualmente, vive en la ciudad italiana de Bérgamo, un bello enclave del norte del país muy marcado por su historia, donde ha conocido a compañeros de viaje que se han convertido en íntimos amigos. Hoy, tras varios meses de aventura, tiene claro que su sitio está en Huelva pero que es casi obligatorio, aunque solo sea una vez, vivir en otro país y conocer una forma de vida distinta a la autóctona. Volar del nido para encontrar nuestra propia individualidad. Para conocer de primera mano su experiencia, hablamos con la joven Carmen Pereles Fernández.



– ¿Por qué decidiste irte fuera?
Son muchos los motivos por los que decidí irme fuera de España, uno de ellos fue salir de mi zona de confort, también aprender otro idioma, crecer personalmente, saber cuáles son mis límites y, en definitiva, conocerme mejor a mí misma y saber qué es lo que quiero de ahora en adelante.

– ¿Cuánto tiempo llevas fuera de España?
Llevo fuera de España 7 meses y estoy muy satisfecha de haber decidido dar este paso y encaminarme a ver mundo. Tenía muchas ganas de conocer en profundidad Italia, más allá de un viaje de varios días a modo turista, conocer su cultura, estilo de vida y forma de vivir de los italianos.



Tiene claro que volverá a Huelva para quedarse.

– ¿Qué haces en este país?
Decidí hacer el Erasmus en Italia por su similitud en el idioma y por el encanto que tiene el país. Tenía muchas ganas de conocerlo mejor y además, me motivó el hecho de que se parece mucho a España, pienso que tenemos una cultura muy parecida, al igual que el idioma, el clima o la alimentación, ambas basadas en la dieta mediterránea.

– ¿Es tu primera estancia en el extranjero?
Sí, es la primera vez que vivo fuera de España, más allá de viajes turísticos. Los primeros meses son un poco complicados, más orientados a familiarizarnos con el nuevo entorno, pero ya ahora estoy adaptada. 

– ¿Cuál es tu lugar de residencia?
Vivo en Bérgamo, una ciudad del norte de Italia cercana a Milán.

– ¿Cuál es tu balance de la experiencia por ahora?
Por el momento estoy muy bien aquí. Desde el principio me he sentido muy cómoda en el país y me he adaptado bien, dada su similitud con España. He conocido además a grandes amigos que se quedarán conmigo cuando termine esta experiencia, por lo que todo ha ido rodado por estas tierras.

Lo que peor lleva es que anochece muy temprano donde ella vive.

– ¿Cómo es vivir ahí? ¿Es muy diferente a España?
Vivir fuera de casa ya es difícil, pero si es cierto que la gente es acogedora. Lo que peor llevo es que la noche comienza bastante temprano, sobre las 17.30 el sol cae y no te permite aprovechar el día como quisieras. En esto si se diferencia, al menos respecto a Huelva, aunque hay que tener en cuenta que yo vivo en el norte del país.

– ¿Dónde vives? ¿Cómo es esta ciudad?
Vivo en Bérgamo, una ciudad situada al lado de Milán que se caracteriza por su gran naturaleza y preciosas vistas, donde es típica la pasta y no existe el tomate frito. Esto puede parecer una tontería, pero es una muestra de que los productos esenciales de un país o comunes, no se encuentran en otros. Es un lugar repleto de historia y de gran belleza, dado que está muy próximo a los Alpes y dispone de zonas dignas de visitar, tanto a nivel cultural como natural.

– ¿Qué estás haciendo en estos momentos?
En estos momentos estoy cursando el último año de carrera. Estudio el grado en Relaciones Laborales y Recursos Laborales en la Universidad de Huelva y este año, para finalizar la formación, decidí pedir una beca Erasmus y probar a estudiar en otro lugar. Finalmente, elegí Italia y aquí estoy.

Su familia y amigos le apoyan mucho en esta aventura.

– ¿Te has marcado algún nuevo objetivo o reto?
He descubierto que conocer nuevos lugares te da sabiduría, por eso cuanto más conozcas más sabrás. Mis objetivos académicos son terminar la carrera con éxito y poder trabajar cuanto antes, aunque también tengo otros retos como conocer Andalucía y sus costumbres. A veces lo que menos conocemos es lo que nos rodea, por ello quiero seguir viajando y descubriendo mundo, empezando por lo más cercano.

– ¿Qué piensa tu familia y amigos de tu aventura?
Mi familia y mis amigos siempre han sido el gran apoyo para cursar el Erasmus. Ellos también piensan que es una experiencia muy enriquecedora y casi obligatoria, ya que te ayuda mucho a crecer como persona y también como profesional. Vivir fuera de casa por un tiempo y conocer en profundidad otras culturas, idiomas y estilos de vida es algo que toda persona debería experimentar, al menos una vez en la vida.

– ¿Cuáles son tus planes futuros?
Mis planes de futuros son trabajar mucho, disfrutar más y formar una familia.

– ¿Piensas volver a España, a Huelva, en breve?
Por supuesto esto es algo temporal, una experiencia que quería, pero tengo claro que mi sitio está en Huelva y que quiero pasa el resto de mi vida allí, junto a los míos. Eso no quita que vea necesario vivir en otros lugares y viajar, es importante conocer bien el entorno en el que vivimos, te ayuda a pensar con más perspectiva.

– ¿Qué es lo que más echas de menos de tu tierra?
Pues yo creo que lo típico, lo que suele echar de menos todo el mundo cuando se marcha a vivir al extranjero: Mi familia y la comida. Añoro mucho a mi gente y pasar tiempo con ellos, es lo más complicado de esta experiencia. Por otro lado, también extraño la comida, aunque en Italia se come bien no es igual que en España y la comida de casa se echa en falta.

Asegura que ahora se conoce mucho mejor a sí misma.

– Para terminar: un mensaje a tus paisanos.
En el Erasmus no he aprendido el idioma a la perfección, ni he aprobado todas las asignaturas, pero me llevo mucho más. En mi caso no era necesario salir de casa para saber lo que tengo dentro de ella, pero si es cierto que valoras mucho más a los seres queridos que dejas atrás. Me he conocido más, he aprendido que lo más importante no es un suspenso o un aprobado sino la gente que te llevas de aquí, que tus padres siguen siendo tu fuente inagotable de apoyo día tras día y que tus alegrías son las suyas al igual que las tristezas. Es importante salir de la zona de confort, saber dónde están tus límites y saber quién te quiere realmente. Animo a todos a que prueben esta experiencia, es incomparable.