La historiadora onubense Elena Caetano ultima su doctorado y ejerce la docencia en la Universidad de Birmingham

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Elena Caetano Álvarez estudió la Licenciatura de Historia en la Universidad de Huelva.
Elena Caetano Álvarez estudió la Licenciatura de Historia en la Universidad de Huelva.

Mari Paz Díaz. Natural de Huelva, Elena Caetano Álvarez tiene muchos recuerdos de su infancia en su ciudad natal, primero estudiando en el colegio Santo Ángel, para después hacer Bachillerato en el Colegio Colón, en Los Maristas. Tras esta primera etapa, esta joven decidió cursar la Licenciatura de Historia en la Universidad de Huelva, donde, según nos cuenta, “ejercí diferentes cargos de representación estudiantil e hice diversas estancias e intercambios en el extranjero. Durante esos años intenté completar mi formación con el estudio de idiomas de manera autodidacta, por el servicio de Lenguas Modernas o empleando los ya desaparecidos créditos de libre configuración, como sucedió con el latín. Pero, además, desde cuarto de carrera, me picó la curiosidad por la vertiente investigadora y, gracias a la tutela del profesor Juan Luis Carriazo, comencé a ir a congresos y a publicar sobre el área que me enamoró desde muy pronto: la historiografía medieval”.

Una pasión que le hizo desear profundizar en la Historia Medieval, de ahí que, cuando finalizó la carrera, se matriculó en el Máster de Estudos Medievais Europeos: Imaxes, textos e contextos de la Universidade de Santiago de Compostela. “Allí, además de aprender muchísimo y conocer a amigos de por vida, y compañeros con los que sigo coincidiendo en diferentes congresos, encontré el tema que me convencería definitivamente para realizar un doctorado. Empecé a dedicarme a investigar sobre las obras historiográficas del reinado de Alfonso X, intentando un enfoque interdisciplinar entre la literatura y la historia”, nos comenta.



El profesor Juan Luis Carriazo.

Con este objetivo, Elena regresó a Huelva, donde el profesor Carriazo accedió a dirigir su tesis doctoral, a pesar de que sus temáticas no eran del todo afines. “Mientras tanto, tal y como está el sistema de becas, estuve impartiendo clases de idiomas (inglés y japonés) y me saqué el Máster de Profesorado en la Universidad de Huelva. Durante este tiempo, mi tutor me recomendó que fuera a un congreso a la Universidad de Sevilla, donde un profesor de la University of Birmingham y su equipo iban a presentar su proyecto de edición digital de la Estoria de Espanna, obra capital de la historiografía alfonsí. Así fue como conocí al profesor Aengus Ward, uno de los grandes nombres en la disciplina de los estudios alfonsíes, quien estuvo desde un principio totalmente dispuesto a ayudarme en lo que necesitara. En un principio pensé en un proyecto de cotutela, pero pronto me di cuenta de que quería trabajar codo a codo con el equipo de la Estoria de Espanna Digital Project, por lo que empecé a mover papeles para conseguir una plaza de doctorado allí”.

La Universidad de Birmingham, donde se encuentra estudiando e impartiendo clases.

Fue así cómo Elena logró una plaza en la Universidad de Birmingham. Sin embargo, la joven necesitaba conseguir financiación ante la imposibilidad de costearse las tasas de la universidad inglesa, dado que, si en España un año de Doctorado cuesta menos de 100€, en Inglaterra ronda las £4500. Todo ello sin tener en cuenta el coste de la vida allí. Fue un proceso que duró meses y, de hecho, después de dos negativas a peticiones de beca y muchas lágrimas, pensó que lo mejor sería estudiar las oposiciones de Secundaria -incluso había ido a una clase en la academia y dedicaba 7 horas al día a estudiar. Sin embargo, un día le llegó un correo de una beca que ni recordaba que había solicitado. El mensaje era positivo. Le habían concedido la ayuda. 



En 2017 se marchó a Birmingham, cuna de la Revolución Industrial.

Por ello, en octubre de 2017, se trasladó a Birmingham, donde compagina la realización de su tesis doctoral con la docencia en el Grado de Estudios Hispánicos en la propia universidad, además de participar en otros proyectos de investigación. Una experiencia realmente positiva para esta joven de 26 años, que ha querido contarnos cómo está siendo su estancia en Reino Unido, a través de esta entrevista.  

-Elena, ¿por qué decidiste irte fuera?
-Las becas pre doctorales en España son alarmantemente escasas. Las FPU son insuficientes y el resto de becas, o son privadas, o dependen de los proyectos del departamento, por lo que la suerte es una variable a tener en cuenta. Teniendo en cuenta que el nivel de inglés ya lo tenía y que mis intereses de investigación encajaban con los de mi director, me pareció la mejor vía para sobrevivir a la larga carrera, que es formar parte del mundo académico.



La joven, ofreciendo una ponencia en The Empire Strikes Back.

-¿Qué haces en Reino Unido? 
-Mi tarea esencial aquí es la realización de mi tesis doctoral. Sin embargo, cada vez me estoy involucrando más con la universidad y ahora estoy impartiendo clases en el grado de Estudios Hispánicos, así como organizando diversos eventos académicos.

-¿Es tu primera estancia en el extranjero?
-No. Desde que empecé la carrera intenté realizar estancias fuera más o menos cortas. Colaboré en un proyecto arqueológico en Sicilia, estudié traducción de jeroglíficos en Londres y, la experiencia que más me marcó, fue un intercambio en la Otemon Gakuin Daigaku en Osaka.

‘Old Joe’, que aparece en ‘El Señor de los Anillos’.

-Ahora vives en Birmingham.
-Sí. Esta ciudad es la cuna de la Revolución Industrial y el lugar de inspiración para Tolkien cuando escribió El Señor de los Anillos (¡la torre del reloj de mi universidad, el Old Joe, es la Torre de Isengard!). Viví primero en el barrio de Moseley, donde el mismo Tolkien vivió durante la redacción de sus libros, pero, hace unos meses, decidí trasladarme más cerca de la universidad y, buscando un lugar con pubs tan buenos como los de Moseley, me vine a Harborne, una zona vibrante repleta de estudiantes de postgrado. Durante todo este tiempo, decidí que compartir casa con ingleses sería lo mejor para mí. No sólo he mejorado mi inglés, sino que he aprendido muchísimo sobre la cultura inglesa desde muy distintos puntos de vista, ya que todos han sido muy diferentes. Por ejemplo, ahora comparto piso con una chica de ascendencia india de la que aprendo cosas nuevas cada día. ¡Hasta podría decir ya algunas palabras en punjabi!

Una imagen del centro de la ciudad.

-¿Cómo es esta ciudad?
-Birmingham es la segunda ciudad de Reino Unido. Partiendo de esa base, podríamos imaginarnos una megalópolis un poco más pequeña que Londres. Pero la verdad es que me llevé una sorpresa cuando me di cuenta de que el centro en sí te lo puedes recorrer de punta a punta en menos de 45 minutos. Es una ciudad muy extensa, compuesta de diferentes barrios residenciales. Nacida realmente en la Revolución Industrial, el urbanismo de esta ciudad se lleva a cabo de esta manera, porque está concebida por y para tener coche. Quitando este inconveniente, creo que recoge lo mejor de ciudades gigantescas y de pequeñas localidades. A pesar de contar con más de 6 universidades, un ambiente alternativo y artístico impresionante, conciertos casi todos los días y todo tipo de comercios y servicios, todavía puedo disfrutar todos los días de despertarme escuchando pajarillos y de ver ardillas correteando por mi calle. Es una fusión muy interesante.

Elena, en la Biblioteca. / Foto: Ana Romera.

-¿Cuál es tu balance de la experiencia por ahora? 
-No podría estar más contenta. Aunque echo de menos a mi familia, el poder estar haciendo lo que más me gusta, investigar, y que encima me paguen por ello, es un sueño. Los recursos que tengo en la universidad son increíbles, empezando por la biblioteca y pasando por todos los servicios que tienen para estudiantes, como el asesoramiento en escritura académica para estudiantes extranjeros o los cursos gratuitos de programación enfocados en el análisis de datos para la investigación. Hablando con muchos de mis compañeros y compañeras que realizan sus estudios doctorales en España, veo que la mayoría están sobreviviendo sin beca y, sinceramente, me parece dificilísimo, ya que una tesis es un trabajo a tiempo completo. Estoy muy agradecida a la Sir Henry Thomas Doctoral Scholarship por haber confiado en mi proyecto y haberme dado la oportunidad de aprender tanto.

El pasado 8 de marzo.

-¿Cómo es vivir ahí? ¿Es muy diferente a España? 
-Son tradiciones culturales distintas, y eso se nota. Desde los horarios laborales a las formas de ocio, todo es distinto. Pero, lo que más me ha llamado a mí la atención y me ha parecido apasionante, es la interculturalidad que he encontrado en Inglaterra y, en concreto en Birmingham. Más del 40% de la población de la ciudad es inmigrante, lo que da lugar a una riqueza cultural que no había visto nunca. Sin embargo, el conflicto constante entre el ya haber superado el racismo, viendo a personas de todas las etnias en todos los estratos de la sociedad, y los nuevos brotes de xenofobia que están surgiendo a partir del Brexit, es algo que me tiene muy intrigada. Este año ya he visto varias manifestaciones masivas en contra de la inmigración que me han preocupado, cuando, por ejemplo, el pasado 8 de marzo éramos cuatro gatas, como quien dice, ¡qué orgullosa me sentí de España ese día!

Ofreciendo una ponencia en el EMREM Annual Symposium.

-¿Qué estás haciendo en estos momentos? 
-Dedico la mayoría de mis días a investigar en la universidad para mi tesis. Trabajo sobre el trato discursivo del imperio -con foco en el Imperio Romano- en la Estoria de Espanna de Alfonso X, en el siglo XIII, tratando de analizar las circunstancias de su redacción y su vinculación con el programa político del rey Sabio, que quería ser emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Como dije anteriormente, compagino mi investigación con las clases que imparto en la universidad. También he de asistir a diversos congresos, tanto en Reino Unido, como en otros países, en los que ir exponiendo mis hallazgos, así como organizar eventos académicos. En este último campo, cabe destacar mi vinculación con el EMREM Forum (Early, Medieval, Renaissance and Early Modern), una sociedad universitaria que aglutina estudiantes de postgrado en los campos de los estudios medievales y modernos. Dentro de este comité, hemos organizado eventos informales, como talleres de paleografía, seminarios de investigación y citas académicas más formales, como el EMREM Annual Symposium, un congreso internacional en el que jóvenes investigadores en estudios medievales y modernos pueden dar sus primeras ponencias. ¡En la última edición tuvimos ponentes que vinieron desde tan lejos como Islandia o India!

Cuenta con el apoyo de su familia y amigos.

-¿Qué piensan tu familia y tus amigos de todo esto? 
-Desde siempre, he recibid0 muchísimo apoyo por parte de todos mis allegados. Incluso antes de conseguir la beca, siempre creyeron en mí y confiaron en que lo conseguirían. Aún recuerdo cómo mi padre, que falleció justo antes de que me concediesen la beca, me preguntaba, casi todos los días, que cómo iba la cosa y que si tenía que ponerse a repasar inglés. Es más, cuando por fin me dieron la noticia, no me sentía fuerte como para irme y fue mi madre la que casi me pone las maletas en la puerta y me mete en el avión. En cuanto a mis amigos, siempre han estado ahí, para darme consuelo cuando me denegaban una beca, y para apoyarme en los momentos de soledad, cuando ya me había ido. Además ¡ahora tienen alojamiento gratis en Birmingham!

Su objetivo es continuar configurándose un buen currículum.

-¿Te has marcado algún nuevo reto? 
-De momento, lo primero es acabar con la tesis, que no es poco. Además, me gustaría mejorar y adquirir habilidades que ayuden a mi investigación, como lo son el latín medieval, la paleografía o la programación, muy vinculada con el campo de las Humanidades Digitales, que está teniendo mucho tirón y podría garantizarme un puesto de trabajo en un futuro.

-¿Cuáles son tus planes futuros? 
-Tras acabar la tesis, intentaré conseguir una beca postdoctoral en alguna universidad británica, para poder adquirir experiencia y ahorrar. Las condiciones son inmensamente mejores que en España y ahora me siento cómoda en la academia anglosajona. Después, intentaré conseguir algún puesto de Lectureorship, más estable y así poder hacerme un buen currículum que, a la larga, me permita moverme donde quiera, o incluso, volver a España si surgiera la oportunidad.

Lo que más echa de menos de Huelva es la comida. 

-Por tanto, no sabes si volverás a España en breve. 
-Sinceramente, no lo sé. Si la oportunidad perfecta surgiese, seguramente volvería, pero ahora mismo es muy difícil conseguir un trabajo medianamente estable en las universidades españolas. Todo va a depender de las oportunidades que aparezcan y de cómo me sienta yo para afrontarlas. Supongo que estoy abierta a cualquier posibilidad.

-¿Qué es lo que más echas de menos de Huelva?
-Sin ningún lugar a dudas, y aunque en Birmingham se puede encontrar el mejor curry del mundo, la comida. Echo muchísimo de menos los productos de aquí. ¡Siempre que voy de visita a casa me pongo de tomates hasta las cejas! La mayoría de los productos llegan a Reino Unido importados y no son de la mejor calidad, por lo que se echa mucho la comida de casa. Cada vez que vuelvo, me llevo un maletón con cosas tan tontas, pero tan necesarias, como latas de conservas de aquí, chacinas…, que allí puedes encontrarlas, pero que ni de lejos se parecen.

Anima a los universitarios a formarse en idiomas.

También echo mucho de menos la pompa social que tenemos montada en España en torno a la comida. Quedar con unos amigos para comer, compartir comida y terminar de relío en la sobremesa. Son esas cosas pequeñas que culturalmente marcan la diferencia.

-Para terminar: un mensaje a tus paisanos. 
-Que, si quieres conseguir algo, si eres insistente, -o muy pesado o pesada, como quieras verlo-, lo terminas consiguiendo. Eso sí, siempre hay que estar formándose, ampliando estudios y, sobre todo, aprendiendo idiomas. Eso es lo que te va a abrir las puertas de cualquier sitio, quizás primero en el extranjero, pero seguro que, con la experiencia adquirida, luego será mucho más fácil volver a casa.