Damas

El escritor de Muleman se deja la barba en media parte de su rostro con motivo del Día Internacional de la Mujer

En esta entrevista, el escritor nos cuenta cómo nació la idea, las razones ideológicas que le llevaron a hacerlo, cómo culminó el proceso y qué emociones le han generado a él y a su entorno una de las acciones más absurdas que ha acometido esta semana.

Yo, el 8 de marzo.

José Manuel Alfaro. Un día, el autor de Muleman, tomo la decisión de dejarse la barba, dos semanas después, ideo un plan, afeitarse solo el lado derecho, quería llamar la atención sobre la importancia del Día Internacional de la Mujer, que se celebra cada 8 de marzo. En esta entrevista, el escritor nos cuenta cómo nació la idea, las razones ideológicas que le llevaron a hacerlo, cómo culminó el proceso y qué emociones le han generado a él y a su entorno una de las acciones más absurdas que ha acometido esta semana.

Ganador del concurso de barba en 2016.

-¿Cómo se te ocurrió algo tan sencillo, pero a la vez tan absurdo?
-La misión de un escritor, además de proveerse de comida para alimentarse durante al menos tres veces al día, cumplir con sus necesidades fisiológicas, desaguar, defecar, toser o eructar o rascarse el culo cuando le pica, son otras muchas. La misión de un escritor es también escribir, evitar la opinión excesiva en el ámbito más cercano, relacionarse con animales y personas a lo largo del día a día, como el pescadero, el tendero, el panadero, los trabajadores de la limpieza, familiares, amigos, incluso la de acariciar el perrito que sale con su correa al cuello a cagar todos los días a la plaza con su vecino. Pero si hay una misión, por encima de la misión, esa es la de pensar, pensar y pensar y cuanto más absurdo sea lo que se piense mejor aún, porque más absurdo será lo que se escriba. Y creo que, en este caso, lo de salir a la calle después de dos semanas creciéndote la barba sin parar, con media cara recién afeitada y la otra no, ha sido una de esas acciones, que mantienen en forma a todo escritor. Porque que nadie se llame a engaño, una de las funciones existenciales de un escritor es la de llamar la atención por encima de todo, ya sea a través de un post en Facebook en modo rabioso, un tweet lleno de ira o una foto en el Instagram, el supermercado del postureo más grande del momento, con canales muy próximos al Playboy y al alcance de millones de menores de edad. Quiero dejar claro que no estoy haciendo apología reaccionaria de las redes sociales, simplemente estoy opinando sobre la percepción que tengo de unas redes sociales a las que yo contribuyo con mi propio contenido, pero ser escritor es una lucha constante contra tu propia banalidad y seamos realistas, muy poca gente quiere pasar desapercibido en este circo de la competencia inhumana en el que se ha convertido la arena de la RR.SS, que cada día nos hace más torpes e ingenuos. Luego viene la otra parte más ideológica de la acción y es la verdadera razón por la que haces estas cosas absurdas de escritores y que lo haces también por mantener vivo un espíritu creativo que es el motor de tu oficio y es la parte solidaria que está relacionada con esa reivindicación mía de la igualdad real que tiene que haber en una sociedad moderna y progresistas, entre hombres y mujeres. Un 8M en el que el debate no está en el porqué de la celebración de este día, sino en uno de fondo, que tiene que ver con el día a día. Me rio de los hombres  que intentan justificar la no celebración de ese día preguntándose porqué el 8M tengo que meter los vasos en el lavavajillas, si no lo hago ningún día, del resto del año, como también me rio de las mujeres que dicen, que no hay mejor forma de celebrar este 8M, que haciendo lo que mejor saben hacer durante el resto del año, que es tenerle preparado a su marido los calzoncillos almidonados  y el pijama planchado, para cuando salga de la ducha se lo pueda poner sin que salga del cuarto de baño, no vaya ser que se enfríe su cuerpecito varonil.

En plena acción creativa.

-¿Cómo ha sido todo este proceso?   
-Ha sido un proceso meditado y tranquilo, porque lo tenía todo pensado, tampoco se trataba de hacer ruido innecesario. Así que deje que los pelos crecieran a su antojo, mientras al mismo tiempo veía fotos de hombres barbudos por internet, las imprimía y me las ponía delante para hacerme una idea de cómo podía quedar mi barba. Yo nunca he sido de dejarme barba, salvo en periodos muy concretos en los que se me apetecía ponerme en la piel de los que ahora se llaman “hípster” y de toda la vida se han llamado barbudos. Sobre este tema de los barbudos o “hípster” se puede filosofar mucho, incluso esto de dejarse barba se puede convertir en un acto con muchas lecturas, porque cada una de las personas que se dejan la barba, hasta la mujer barbuda del circo, siempre tienen una razón para ello. Según un estudio, de una de las más prestigiosas revistas americanas sobre barbas “Barbudos y Barbudas del mundo”, en su último número de agosto del 2018, aparece en una de sus hojas, una relación de 100 razones por las que la gente se deja la barba, y entre las cinco primeras está, yo siempre quise tener barba como mi padre, me dejo la barba para llamar la atención, estoy en un momento complicado de mi vida y necesito reflexionar, yo quiero tener éxito en la vida como mi vecino ”hípster” y en el quinto lugar estaría me veo más guapo con la cara tapada. Me gustaría destacar que entre la 6 y 99 hay razones muy diversas, aunque voy a cerrar la referencia a este artículo, con la número 100. “yo me dejo la barba porque me da la gana”. Más allá del interés que mueve a la gente a dejarse la barba, tengo que decir que al menos yo he necesitado dos semanas para ver el efecto que quería conseguir con esta acción creativa, máxime cuando tengo la suerte de tener un barba densa y negra comparable con la de ganador de “El Just for Men National Beard & Moustache Championships”, que se celebra desde hace años en Nashville, Tennessee. Así que después de dos semanas me coloqué delante del espejo, y poco a poco fui circunscribiendo con mi cuchilla la mitad de mi cara, hasta dejarla sin un solo pelo, frente a la otra mitad densa y poblada barba negra con mechones blancos.

Otro de los ganadores del concurso.

-¿Le han insultado por calle?
-La verdad es, que ha sido una sensación extraña salir a la calle así, la gente te miraba un poco raro y no podía evitar recordarme que me había olvidado de afeitarme el otro lado. Pero yo soy una persona afable me gusta dar explicaciones detalladas. Así que cuando me lo recordaban o me preguntaban la razón de mi nueva imagen, yo le explicaba eso de la dualidad hombre o mujer, o eso otro, de que todo hombre tiene su lado femenino, aunque nadie se lo crea y que todas las mujeres intentan evitar tener un lado masculino, porque eso no le sirve para nada. Después de eso, pues viene lo de recordar lo del 8M, lo de la igualdad real y todo el discurso profeminista que comparto y hago casi mío en el día al día. Luego le explico que lo mío es un acto de solidaridad contra un colectivo de la sociedad, como el de la mujer, que a día de hoy no puede decir que viven en un ambiente de igualdad real. Luego de eso viene lo de provocar preguntas, y al final lo de generar emoción. Las reacciones de la gente han sido muy diversas, desde la apatía más rancia de algunos hombres y mujeres, a los que le importa una mierda lo que pase a su alrededor, pasando por la condescendencia de mujeres y hombres que me han animado a seguir con mi nueva estética hasta el año que viene y terminando con algunos hombres que se han acercado a mí para decirme algunas palabras como, nos tienen dominados, a donde va llegar esto, solo nos faltan que nos metan el palo de la escoba por el culo. En fin, la vida es un carnaval de colores y mamones con flores como diría mi abuela. Pero para mí ha sido una experiencia tan intensa que me ha gustado tanto que el año que viene seguro que repito otra vez.

Campeonato Mundial de Barbas.

-¿Qué alcance espera tener con esta acción creativa?
-Bueno, conseguir, conseguir se podría decir que nada, esto de la igualdad no se consigue con dos semanas sin afeitarme, pero si supiera que dejándome la barba como, Sarwan Singh, el propietario del récord Guinness con la barba más larga del mundo, cuya longitud es de casi dos metros y medio, conseguiría la igualdad real, creo que estaría dispuesto a estar años con media cara afeitado y la otra no. Las acciones suman, ayudan, pero lo que de verdad determina el éxito de un proceso y en este caso se podría lograr grandes avances, sería que todos los hombres del planeta, incluidos los japoneses, se dejaran media barba sin afeitar, solo con esa acción solidaría global creo que seríamos capaces de convertir esa llamada de atención absurda en una verdadera acción revolucionaria. Así que vivan los hombres barbudos de media cara




El participante más joven.

-¿Cree que Muleman se dejará la barba algún día?
Muleman nació ya barbudo, nadie como él podría hablar mejor de esas absurdas razones que abducen a los barbudos dejarse la barba, como que ralentiza el envejecimiento, es masculina, queda bien cuando te arreglas, es divertido acariciarla, evita la aparición de pelos enquistados, te da un look rebelde, te hace parecer misterioso y atractivo, te ayuda a ahorrar tiempo, provoca respeto entre el resto de hombres, es un símbolo de virilidad y sabiduría, te hace tener más paciencia, puede mejorar tu estado de salud, te hace mejorar en el estatus social o  te da más confianza, porque el ya lleva escrito en su ADN, la barba para toda la vida.

Ganadores del Campeonato Mundial de Barbas y Bigotes 2016.

Biografía. José Manuel Alfaro Muleman (Moguer, 1975), es ingeniero, librero y escritor. Y después de varias incursiones en la poesía y la novela, se ha propuesto con el libro “Muleman”, el reto de poner palabras del que espera, sea el primero de una serie de álbumes escritos y dibujados para leer y pensar, pero sobre todo últimamente lo que no deja es de pensar y hacer cosas absurdas de escritores.








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