
C. Botello / Lepe. Da igual el cómo. Al San Roque sólo le debe importar el qué. Y el ‘qué’ fue una victoria sufrida (1-0) ante el Conil, que para las estadísticas quedará que logró gracias a un gol de Ekedo, pero que en las crónicas quedará reflejado, a la fuerza, el nombre de Migue Guerrero, portero aurinegro, tan ‘culpable’ como el goleador de este triunfo.
Partido en el que volvió a quedar patente que las finales no se juegan, se ganan. Lo hizo el San Roque, por lo civil, por lo criminal, da lo mismo. Los puntos de quedaron en Lepe, y sirven para aumentar un poquito la distancia con la zona de descenso -de dos a tres puntos-, y por ende, una inyección de confianza, autoestima y todas esas cosas intangibles que, muchas veces, deciden la suerte de un partido.
Estaba claro que, con lo que había en juego, el partido no iba a ser vistoso. Demasiada tensión y presión acumuladas en los dos. Y a fe que el choque fue eso, una continua guerra de guerrillas de la que salió mejor parado el San Roque, primero porque Ekedo fue el único que acertó entre los tres palos, y segundo porque su portero echó el candado a su portal.
Un lanzamiento de Zeki, sin mayores problemas para Migue Guerrero, fue lo único reseñable en ataque de cualquiera de los dos en los primeros minutos, en los que el juego fue tedioso y aburrido.
Cambió la dinámica del partido a los 20 minutos. Higor Rocha desató las hostilidades con un gran remate que acabó en córner. Y a la salida de ese saque de esquina llegó el 1-0. Pudo hacerlo el propio Rocha, pero Gallego lo impidió. Lo que ya no pudo evitar fue que su rechace lo aprovechara Ekedo: 1-0.
Curioso, pero ese gol en vez de dar aplomo a los de casa le supuso plomo en los pies. Al menos eso se pudo intuir a tenor del desarrollo del partido hasta el descanso. Fue en ese momento cuando emergió la figura de Migue Guerrero, artífice que el marcador no se moviera antes del intervalo. Cuenca, Zequi, otra vez Cuenca, Orihuela y de nuevo Zequi, comprobaron de primera mano el acierto del meta lepero, que con sus intervenciones mantuvo a su equipo de pie.
El caso fue que el segundo tiempo comenzó de la misma manera a como acabó el primero, es decir con ocasión del Conil, de Zequi, y respuesta excelente de Guerrero. Menos mal que, en este caso, sólo fue un aviso, porque el fútbol fue decayendo, el juego se hizo espeso y las ocasiones escasearon.
Con Manu Fidalgo y Miguelito en el campo el San Roque quiso tener más tiempo la pelota. Lo que sí se vio fue que el equipo ganó prestancia en defensa, ya no perdió el orden, y poco a poco hizo que su portero tuviera menos protagonismo. Buena noticia.
Incluso el San Roque se pudo evitar la agonía final por el temor del empate. Porque Juan Jorrín tuvo en sus botas, a diez minutos del final, el 2-0. Pero falló en el mano a mano con Gallego, y la parroquia local no pudo evitar el sufrimiento final… sufrimiento que dio por bueno cuando el colegiado decretó el fin del partido y los puntos de quedaron en Lepe. ¿A quién le importa otra cosa?
SAN ROQUE: Migue Guerrero; Lucas Correa, Yeison Rojas, Rodrigo, Siles, Sergio Martínez; Nico Gaitán (Miguelito, 62′), Ekedo; Louis Robles, Toscanini (Manu Fidalgo, 53′), Higor Rocha (Juan Jorrín, 78′).
CONIL: Gallego; Mario, Cortijo, Mejía, Adri, David León; Orihuela (Cornejo, 59′), Juanca; Cuenca (Javi Navarro, 59′), Expósito, Zequi (Muñoz, 76′).
Árbitro: Javier Ballesteros Peralta (colegio de Sevilla).. Mostró la cartulina amarilla a Louis Robles, por el San Roque.
Gol: 1-0 (22′) Ekedo.
Incidencias: Partido correspondiente a la 30ª jornada en el grupo X de la Tercera División disputado en el Ciudad de Lepe, ante algo más de medio millar de aficionados.














