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Sale a la luz una ciudad romana del siglo II d. C. en el yacimiento arqueológico de ‘Corta del Lago’ en Minas de Riotinto

Tres calles, las termas y un horno de panadería son algunas de las estructuras halladas en este enclave, perteneciente al poblado de Urium, uno de los asentamientos más relevantes de la Faja Pirítica, al contar con restos desde la Edad del Bronce inicial hasta el siglo IV d. C. Unos trabajos, desarrollados por la empresa Atalaya Mining con Luis Iglesias al frente, que cuentan con la coordinación científica del profesor de la Universidad de Huelva, Juan Aurelio Pérez Macías.

La empresa Atalaya Minning viene realizando diferentes estudios en los yacimientos arqueológicos de la zona.

Mari Paz Díaz. La rica historia de la minería en la provincia de Huelva, con miles de años de antigüedad, ha provocado que sean muchos los yacimientos arqueológicos onubenses de los que se tiene constancia, teniendo su origen en esta actividad económica. Desgraciadamente, la falta de recursos ha provocado, en muchos casos, que estos yacimientos sean prácticamente desconocidos o, bien, que nunca hayan sido estudiados y/o puestos en valor. 

Monedas halladas en el yacimiento de Corta del Lago. / Foto: Antena 3.

Una de las excepciones a esta situación nos lleva hasta Minas de Riotinto, donde el Servicio de Patrimonio de la empresa Atalaya Mining viene realizando diferentes excavaciones arqueológicas, por ejemplo, en el yacimiento romano de ‘Corta del Lago’, que forma parte de la antigua ciudad de Urium, nombre que se le daba a Riotinto en la época romana, una zona declarada Bien de Interés Cultural (BIC), propiedad de la empresa. Situadas al norte de la mineralización, en el entorno de la antigua corta del mismo nombre, estas excavaciones se vienen realizando desde finales del año 2017, habiendo permitido varios descubrimientos, entre los que se encuentran las más de 40 monedas romanas de oro y plata, principalmente de la época de Nerón y Trajano, circunscritas entre finales del s. I y el s. II d.C. Un tesoro que hizo público hace unos meses, después de que se descubriera durante una intervención arqueológica preventiva en una zona donde iba a instalarse una nueva estructura metálica. 

Se trata del yacimiento más complejo de Minas de Riotinto.

El objetivo de la intervención, tal y como explicaba la empresa Atalaya Mining en una nota de prensa emitida a finales de 2017, “es completar la información histórica y arqueológica de la evolución urbanística de este asentamiento, el más complejo de Riotinto, obteniendo una secuencia de las diferentes fases históricas, e identificando su topografía original. Asimismo se documentan los espacios constructivos presentes, para relacionarlos con ámbitos urbanos, domésticos o públicos, y sus épocas. Finalmente se analiza el registro artefactual arqueológico, correlacionado con las distintas fases constructivas y niveles sedimentológicos para aportar una valoración cronológica y cultural e identificar las actividades económicas y de explotación”.




Esta rueda encontrada en la corta Filón Sur es tan sólo una de las muchas pruebas de la presencia romana en Minas de Riotinto. / Foto: Archivo Histórico de la Fundación Rio Tinto.

Un yacimiento que sigue dando alegrías a los amantes de la historia y del patrimonio en general, debido a que, gracias a estos mismos trabajos, ahora, ha podido ver la luz parte de una ciudad romana del siglo II d. C., que, efectivamente, correspondería a la antigua Urium. Se trata de un pequeño sector de poblado romano, de dos kilómetros de extensión en total, del que se está excavando una superficie de unos 150-200 metros por 40 metros de anchura. Hay que recordar que fue en 1998 cuando se constataba que el yacimiento de Corta del Lago es un sector de un área urbanística más amplia, que corresponde al enclave de Urium. Una gran parte de esta ciudad minera se extendía por el denominado Llano de los Tesoros, estando relacionada de forma directa con la explotación de los filones más ricos de Riotinto. 

Uno de los estudios realizados por el profesor Juan Aurelio Pérez Macías, coordinador científico de la excavación.

Se trata de unos trabajos dirigidos por el arqueólogo de la empresa Atalaya Mining, Luis Iglesias, contando con el profesor Titular del Departamento de Historia I de la Universidad de Huelva, Juan Aurelio Pérez Macías, como coordinador científico, arqueólogo que nos explica que “ahora se está viendo la estructura urbana del poblado, con sus calles, y pudiéndose comprobar cómo eran esos poblados mineros romanos”. En este aspecto, hay que tener en cuenta que se trataba de “entramados urbanos muy sencillos, pero con una estructura fantástica”. 



Imagen de la ciudad romana del siglo II d. C. / Foto: Juan Aurelio Pérez Macías.

En concreto, en este yacimiento de Corta del Lago han aparecido tres calles de la ciudad, así como diferentes edificios, como sucede con las termas, un horno de pan que pertenecería a una panadería y “otros edificios completos sobre los que, por el momento, desconocemos su destino”, apunta Pérez Macías, que señala que la ciudad se encuentra en la misma zona de Llano de los Tesoros, próxima al antiguo poblado romano que ya no existe.

Se trata de uno de los yacimientos más importantes de la Faja Pirítica.

Un hallazgo que aún resulta más atractivo si tenemos en cuenta que Corta del Lago es uno de los asentamientos de mayor relevancia de la zona. Su importancia radica en que es el único yacimiento de la Faja Pirítica que dispone de una secuencia estratigráfica desde el Bronce Final Inicial hasta el siglo IV d. C. y que podría llegar al siglo V. Es más, tal y como apunta este profesor, “en el siglo II d. C. vivió su época de máximo esplendor, cuando el poblado tuvo dos kilómetros de longitud, contando con una necrópolis, la necrópolis de La Dehesa, que puede visitarse. Era una gran superficie, de la que sólo queda un 5%”. 

Es cierto que este yacimiento de Corta del Lago o Urium era conocido por los estudios llevados a cabo con anterioridad. Su relevancia ya se puso de manifiesto con los trabajos de Luzón y Ruiz en 1970, habiendo sido investigado en décadas posteriores por diversos expertos que siguieron trabajando en varias fases. La última de ellas tuvo lugar entre 1985 y 1990, desarrollando campañas de excavación, dirigidas por Beno Rothenberg y el propio Juan Aurelio Pérez Macías, que, entonces, estudió el nivel superficial (RT 24) y el perfil (RT 25).

Imagen de la necrópolis La Dehesa, que pertenecía a este poblado romano, enclavada en dos suaves cerros contiguos a la aldea de La Dehesa, uno de ellos en el interior de las instalaciones de la empresa minera.

Sin embargo, ahora se ha realizado una aportación inédita: el sacar a la luz la antigua ciudad romana. “Sabíamos que había una estructura, pero desconocíamos cómo era. Además, no podemos olvidar que Corta del Lago es un poblado romano que alcanzó fama internacional debido a que cuenta con tres ciudades de diferentes cronologías superpuestas. Sí, porque debajo de la ciudad que vemos ahora, hay otra de la etapa prerromana y otra de la época tartésica, por lo que estamos hablando de 1.000 años de extracción de mineral en la zona, desde el comienzo del I Milenio a. C. hasta el siglo II d. C., cuando la ciudad alcanza su máximo esplendor”, detalla el coordinador científico de la excavación. 

Detalle del yacimiento ‘Corta del Lago’, justo donde aparecieron las monedas.

Es más, tras esta revelación, el equipo de arqueólogos está iniciando ya la segunda excavación en profundidad, donde se alcanzará el siglo I d. C. Y, todo parece indicar, que debajo aparecerán más restos de interés de la época prerromana y tartésica. Así hasta llegar a la roca base. Este hecho provoca que se desconozca la fecha de finalización de estos trabajos de excavación, aunque Pérez Macías estima que “al menos, puede ser un año más”. Para este investigador, incluso, “es más interesante lo que todavía está por excavar que lo que hemos visto, puesto que, quizá, no sea tan espectacular, pero es más llamativo para mí al ser más desconocido“.

Los restos se encuentran en muy buen estado de conservación. / Foto: Juan Aurelio Pérez Macías.

Para Juan Aurelio Pérez Macías, “se trata de un trabajo apasionante, porque, normalmente, los arqueólogos nos ceñimos a hacer un sondeo más superficial, pero ahora tenemos la oportunidad de escavar en profundidad, por lo que hemos podido ver la ciudad, lo cual nos llena de satisfacción al comprobar cómo eran las calles y las casas completas”. Unas calles y edificios que se encuentran muy bien conservados. La razón de este hecho se debe a que “estos poblados iban siendo abandonados a medida que avanzaba la escombrera de escoria de la mina, dado que, cuando no había sitio para las escombreras, se desalojaba esa parte del poblado, permitiendo su excelente estado de conservación. Una práctica que también se produjo con el mismo pueblo de Minas de Riotinto. Y en la época romana era igual”.

Interior del Museo Minero de Riotinto. Al fondo pueden observarse dos esculturas romanas halladas en otras áreas del yacimiento.

De hecho, aunque este yacimiento hubiera sido estudiado desde los años 70, sólo se habían hecho sondeos y pequeñas excavaciones en sectores aislados, siendo ahora cuando se pone al descubierto una de las zonas más importantes del yacimiento, acotada en Corta del Lago. Es decir, se sabía que había tres capas estratigráficas, pero nunca se habían puesto al descubierto. Y no sólo ha sucedido con la estructura urbana, sino que también han aparecido diversos objetos de cerámica, figuras de hueso, de terracota, vidrios, etcétera. Un material que, tras ser estudiado, queda inventariado y, como sucedió con las monedas, se suele exponer en el Museo Minero de Minas de Riotinto. Además, después, aparecerá en un libro científico.

Atalaya Minning financia este proyecto.

Estas excavaciones arqueológicas se están realizando porque “la empresa piensa ampliar la mina y se comería este poblado, por lo que, antes de que desaparezca, la Junta  de Andalucía plantea que debe documentarse”, comenta el profesor, que destaca el esfuerzo económico realizado por Atalaya Mining, que está llevando a cabo una importante inversión en estos trabajos, que incluyen las excavaciones y el estudio posterior y, “en todo caso, por parte de la compañía, todos son facilidades”.

La riqueza mineral de la zona ha atraído a diferentes civilizaciones a la provincia de Huelva desde hace miles de años.

Con todo, para finalizar, Juan Aurelio Pérez Macías resalta la importancia de estudiar y conocer este valioso patrimonio antes de que desaparezca. En cualquier caso, “yo soy un técnico. La última palabra la tiene la Consejería de Cultura. Yo estudio siempre para que todo salga lo mejor posible. En ello estamos el arqueólogo de la empresa Luis Iglesias García y yo mismo”.








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