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La ingeniera María Sacristán desarrolla un robot para ejercitar los músculos de niños con problemas de movilidad mientras juegan

Graduada en Ingeniería Electrónica Industrial por la Onubense, esta joven de Huelva ha diseñado un dispositivo de tratamiento para el desarrollo psicomotriz del niño, dotándolo de independencia en su vida cotidiana. Enmarcado en su TFG y dirigido por el profesor Andrés Mejías, este proyecto ha sido reconocido por su innovación y contribución a la sociedad.

María Sacristán es la autora de este trabajo de investigación.

Mari Paz Díaz. ‘Diseño y Desarrollo de un Sistema de Apoyo a la Rehabilitación en la Atención Temprana, basado en un Robot Móvil controlado a través del sensor LeapMotion’ es el título del trabajo desarrollado en la Universidad de Huelva por María Sacristán García (Huelva, 1994), un proyecto a través del cual se ha desarrollado un robot, junto con un programa para el seguimiento de los pacientes, para que los  niños con problemas de movilidad jueguen a la vez que ejercitan los músculos de la mano, favoreciendo su rehabilitación.

Una joven amante de las Ciencias desde el Bachillerato.

Dirigido por el Doctor en Ingeniería y profesor de la Universidad de Huelva Andrés Mejías Borrero, en colaboración con la asociación Aspromin, el trabajo consiste en el diseño de un robot móvil, basado en componentes de bajo coste y piezas que provienen de la impresión 3D, que puede ser utilizado como dispositivo de tratamiento para el desarrollo psicomotriz del niño, dotándolo de independencia en su vida cotidiana. El robot se controla a través del biosensor Leap Motion, posibilitando así el ejercicio de sus extremidades superiores. Este sensor, que lee e interpreta la palma de la mano y sus movimientos, permite que el niño maneje el robot sin tener que agarrar, tocar o pulsar ningún botón o pantalla, ya que, a veces, estos trastornos pasan por la dificultad de realizar este tipo de movimientos.

El estudio está dirigido por Andrés Mejías.

El robot, según nos comenta María, “se acompaña de una interfaz de usuario desarrollada para representar y registrar datos de interés médico en tiempo real, ofreciendo la posibilidad de interactuar con el robot en función de la necesidad de cada paciente, generando una aplicación totalmente personalizada. El profesional encargado de la rehabilitación podrá modificar valores que intervendrán en el control del proyecto de forma directa, existiendo, por lo tanto, varios modos de funcionamiento, además de facilitar el trabajo del rehabilitador”.




Un estudio que, además de contar con un enorme interés, ha sido reconocido por la Cátedra Aguas de Huelva con el primer premio al TFG Innovación Social, un galardón que respalda las contribuciones que se realizan por parte de los estudiantes a la innovación operativa y social. Reconocimiento que permitió a esta joven ingeniera exponer su idea en un acto frente a tutores, familiares y autoridades, además de recoger un certificado acreditativo, junto a un premio en metálico de 500 €.

Ha estudiado el Grado en Ingeniería Electrónica Industrial en la Universidad de Huelva.

Un premio por el que María Sacristán se siente muy agradecida. No en vano, supone la culminación de una trayectoria académica que inició con 3 años en el colegio Cardenal Spínola de Huelva, donde ya en Secundaria comenzaron a llamarme la atención las asignaturas de Ciencias. Por este motivo, cuando terminó el Bachillerato de Ciencias Tecnológicas en el IES La Rábida, tuvo claro que quería estudiar un Grado en Ingeniería. Eso sí, reconoce que “me costó muchísimo trabajo decantarme por el Grado en Ingeniería Electrónica Industrial. Estaba realmente perdida, ya que mi primera intención fue la de estudiar Diseño del Producto en Sevilla y, después, me interesé por el Grado en Ingeniería Mecánica de la Universidad de Huelva”.




Pese a sus dudas iniciales, tiene claro que estudiar esta carrera ha sido una de las decisiones más acertadas de su vida. 

Tanto fue así que para decidirse por esta carrera “tuve que informarme muchísimo e, incluso, tomarme algún que otro café con conocidos que habían elegido estudiar ingeniería y podían contarme su experiencia. Realmente, esto fue lo que más me ayudó. Me dediqué durante semanas a comparar las asignaturas de aquellos grados que me interesaban, me bebí la página de la Universidad de Huelva en búsqueda de información y traté de guiarme, no solo por el contenido del grado, sino por el futuro profesional y las salidas que una carrera u otra podrían depararme“, afirma la joven.

A pesar de ello, los primeros años del Grado en Ingeniería Electrónica Industrial no fueron fáciles para María. Según nos comenta, “no solo por la dificultad, sino por el interés de su contenido. Realmente, no sabía si había elegido la carrera idónea para mí y para mi futuro y, lo más importante, si me apasionaría trabajar como ingeniera”. Pese a las dudas, hoy en día, esta onubense tiene claro que eligió la carrera idónea, tanto que cree que ha sido una de las decisiones más importantes y acertadas de su vida. Es más, en la actualidad, cursa el segundo y último año del Máster Oficial en Ingeniería Industrial. Un acierto que le ha permitido ganar el premio de la Cátedra Aguas de Huelva, del que nos habla en esta entrevista. 

Su principal objetivo ha sido colaborar con el Centro de Atención Infantil Temprana de Aspromin.

-María, ¿cómo te sentiste al obtener este premio? 
-Creo que los mayores logros son aquellos que se valoran en base a tu esfuerzo y trabajo constante. La intención de mi TFG, desde su inicio, no ha sido otra que la de colaborar, dentro de mis posibilidades y con todo aquello que mis conocimientos me permitan, con el Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT) de Aspromin, ya que su labor, además de generosa, es necesaria. Se dedican de todo corazón a la población infantil con trastornos en el desarrollo.
Por otra parte, que la Cátedra Aguas de Huelva reconozca mi trabajo es gratificante por partida doble porque, además de valorar el esfuerzo y el interés que hay detrás de cada TFG y TFM que se ha presentado a esta convocatoria de premios, demuestra su compromiso con causas tan importantes y desinteresadas como aquella en la que se basa este trabajo.

María, con el director de su TFG, recogiendo el premio.

-Hablemos de la investigación. ¿Por qué elegiste este tema que aparece bajo el título de ‘Diseño y Desarrollo de un Sistema de Apoyo a la Rehabilitación en la Atención Temprana, basado en un Robot Móvil controlado a través del sensor Leap Motion’?
-Sabía quién quería que fuese mi tutor durante la realización del TFG. Conocía la línea sobre la que trabajaba/investigaba Andrés Mejías Borrero y me parecía, cuanto menos, curiosa. A lo largo de los dos últimos años de carrera se despertó en mí el interés por una rama concreta de la Ingeniería Electrónica, como es la de la robótica y automatización. Si unimos esto a que el diseño a nivel de producto siempre me había interesado y a que mi tutor me guió desde el inicio para enfocar esos intereses reflejándolo en algo real y útil, apareció el objetivo básico del que ha sido mi TFG. Cuando sentí que realmente podía servir de ayuda, y que tenía aplicación en la rehabilitación en Atención Temprana, nos metimos de lleno en mejorarlo en función de las necesidades de los niños y profesionales rehabilitadores que trabajan con ellos.

-¿Por qué la Atención Temprana? 
-La Atención Temprana es el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años y a su entorno, que tienen por objetivo dar respuesta a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo, o con riesgo de padecerlos. Estos tratamientos de rehabilitación deben incluir ejercicios de diferente índole que no les resulten repetitivos o aburridos, de ahí la importancia del trabajo desarrollado. 

Su trabajo ha estado dirigido a la atención temprana, a niños de entre 0 y 6 años.

-¿Cuáles son las principales conclusiones de la investigación?
-A mi parecer, además de colaborar con que los niños realicen sus sesiones de rehabilitación mientras juegan, se distraen y divierten, se demuestra cómo, a día de hoy, la tecnología basada en la electrónica, informática y robótica puede cubrir necesidades tan básicas como es la independencia en la vida cotidiana y sacar el máximo rendimiento a otras ciencias o aplicaciones, como la medicina.

-¿Qué utilidad tiene este robot?
-Su objetivo principal no es otro que el de colaborar con la rehabilitación de estos niños con un rango de edades que abarca desde los 0 a los 6 años. Además, la interfaz de usuario que acompaña al robot permite también al rehabilitador observar un modelo de la mano 3D en tiempo real o registrar datos, como son la altura de la palma con respecto al sensor para una posterior evaluación que permita incidir en unos movimientos u otros en función de las necesidades de cada uno de estos niños.

-¿Qué han valorado de tu trabajo? 
-Pues intuyo que, al basarse la Cátedra en la Innovación Social, han valorado su contribución a esta parte tan importante de la sociedad como son los niños. Así como la proyección que pueda tener el TFG, que está sujeto a mejoras en base a las necesidades que se vayan detectando.

Pudo presentar su estudio en el II Congreso Nacional de Innovación en Atención Temprana.

-¿Tienes previsto continuarlo? 
-Actualmente, el robot está a total disposición del CAIT. Ellos me permitieron participar como ponente en el II Congreso Nacional de Innovación en Atención Temprana, donde, además, los familiares de los niños que asisten al centro pudieron conocer mi trabajo. Aprovecho para agradecerles de nuevo a José Manuel Moreno, director del centro, y a Andrés Mejías, mi profesor, su confianza.

-¿Qué estás haciendo en la actualidad?
-Estudio el segundo y último año del Máster Oficial en Ingeniería Industrial. Estoy totalmente volcada en él, ya que cada vez me gustan más las posibilidades laborales que ofrece. Una vez que finalice estos estudios, no descarto ampliar este proyecto. 

Su lema es que “el esfuerzo siempre tiene recompensa”.

-¿Algún mensaje a los jóvenes universitarios onubenses para finalizar? 
-Hay algo que llevo repitiéndome años y nunca falla, aunque lo hayamos escuchado mil veces: El esfuerzo siempre tiene recompensa. El camino es duro, pero los resultados son sumamente gratificantes, y pocas cosas sientan tan bien como el trabajo bien hecho que en algún momento da los frutos que esperábamos. No hay nada que con constancia no pueda conseguirse, ¡ánimo!








2 Responses to "La ingeniera María Sacristán desarrolla un robot para ejercitar los músculos de niños con problemas de movilidad mientras juegan"

  1. FERNANDO BARRANCO MOLINA   11 enero 2019 at 8:34 am

    ENHORABUENA MARÍA POR TUS LOGROS. HACE AÑOS CUANDO TE DÍ CLASES EN LA ESCUELA DE INGENIERÍA YA APUNTABAS MANERAS. LLEGARÁS MUY LEJOS. AÚN RECUERDO TU BONITA LETRA QUE ME SORPRENDÍA AL CORREGIR LOS EXAMENES. SIN DUDA LA LETRA MÁS BONITA QUE HE VISTO EN 25 AÑOS DE DOCENCIA.
    FELICIDADES
    Fernando Barranco

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  2. FERNANDO BARRANCO MOLINA   11 enero 2019 at 8:36 am

    Y POR SUPUESTO, ENHORABUENA A TU DIRECTOR ANDRES MEJIAS, SIN DUDA UN GRANDISIMO PROFESIONAL.
    Fernando Barranco Molina

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