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Así es la experiencia del hinojero por el mundo Alejandro Franco en Polonia

Estudiante del cuarto curso del Grado en Derecho en la Universidad de Sevilla, este joven apasionado de Huelva, disfruta de una de las becas erasmus en Cracovia.

Es un amante de su pueblo, Hinojos: “Allí lo tengo todo”.

Laura Cebrino. Alejandro Franco Naranjo nació en Hinojos en abril de 1997; allí vivió hasta los 9 años cuando su madre, trabajadora social del Ayto de Sevilla, decidió mudarse al barrio de Triana. “A día de hoy, me sigo sintiendo hinojero, aunque no puedo negar que una parte de mí también está en la capital andaluza“, afirma el joven.

Aunque empezó sus estudios en el CEIP Marismas de Hinojos, en tercero de primaria pasó al CEIP San Jacinto. En el IES Triana estuvo hasta 2º de Bachillerato: “A día de hoy, me doy cuenta de lo afortunado que he sido todos esos años; he tenido docentes de categoría, profesores implicados a la hora de dar su materia y buenos profesionales que han tratado siempre de exigirnos y de hacernos saber todo aquello que era necesario”.

Tras superar la ESO plurilingüe y el bachillerato de Ciencias Sociales comenzó el Grado en Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla. Apasionado del Ordenamiento Jurídico y de la Constitución, Alejandro confiesa que le encanta aprender cosas nuevas “soy muy curioso y eso me ayuda mucho en el aprendizaje”.




En la actualidad, se encuentra cursando su cuarto año de carrera.

– Detalla y haz balance de tu experiencia hasta ahora en Cracovia ¿Qué te animó a irte fuera?
– Mi hermano se fue el año pasado de Erasmus y volvió encantado. Yo estaba muy interesado en irme a vivir por Europa, disfrutar de una nueva experiencia y seguir practicando mi inglés. Además, siempre me ha gustado viajar (a mis padres también), y sin duda una ciudad en centroeuropa te facilita mucho las cosas.

De Cracovia sin duda destacan tanto su centro histórico como su barrio judío, y como no, su historia. También se puede resaltar como monumento el Castillo de Wawel, que cuando hay sol, es simplemente espectacular. Auschwitz-Birkenau está a una hora y media en coche y sin duda es una visita obligada.




Mi experiencia es positiva en general. Académicamente es una buena oportunidad para aprender desde un modo diferente, con una metodología distinta y con otro sistema de valoración-puntuación. Socialmente es una experiencia brutal, conoces a gente de todas partes de España y de Europa y te das cuenta que los prejuicios que tenías, en general, no se corresponden con la realidad.

Rociero de cuna, actualmente es Presidente del Grupo Joven de la Hdad de Nuestra Señora del Rocío de Hinojos.

– ¿A qué te dedicas allí? ¿Podrías detallarnos tu día a día?
– Aquí mi vida es mucho más tranquila que la que tengo en Hinojos o en Sevilla, donde es mucho más frenética y no paro en todo el día. Solo tengo clases, mañana y tarde, los lunes y los jueves, el sistema académico aquí es diferente al español. Tengo mucho tiempo libre y ello lo invierto en viajar, hacer mucho deporte y cuando llegue enero, en estudiar. Eso sí, los días que tengo clase son bastante duro, porque son clases largas de unas 3 horas y tengo que volver a casa a hacer la comida, alguna compra, volver a la universidad…

El clima condiciona mucho la vida de aquí, aunque los erasmus españoles le plantamos cara al frío y no nos importa quedar a las 7 para dar una vuelta o tomarnos una cerveza en el bar de la Universidad, siempre tratamos de llevar una vida parecida a la que tenemos en nuestro país.

Alejandro es hijo de Jose Ramón y Eloisa y tiene un hermano dos años mayor que él.

– ¿Qué ha aportado en tu vida personal y profesional esta experiencia?
– Profesional hasta ahora mismo poco, porque todo el conocimiento que he adquirido lo he adquirido de mi vida en España. La parte personal es distinta, realmente estoy poco tiempo aquí, estoy de paso, pero sin duda me hace valorar aún más todo lo que tengo allí, ver que de verdad hay personas, lugares y situaciones importantes en tu vida que por muy lejos que estés siempre lo tendrás presente. Estoy muy arraigado a mi tierra en general, soy un amante de todo aquello, pero ahora lo soy aún más si cabe. 

– ¿Cómo es tu lugar de residencia? ¿Cómo es la ciudad y alrededores?
– Aquí vivo en un piso de estudiantes, compartido con un granadino, un italiano y una chica alemana. Además, el bloque es propiedad de una empresa que se dedica al alquiler de habitaciones y eso propicia que aquí solo haya estudiantes erasmus. La verdad que hay un ambiente espectacular, y más entre españoles. Vivimos junto al centro, y con el tranvía hay muy buenas conexiones con toda la ciudad y la periferia. Sin duda, el grupo que hemos creado aquí es algo que me ha ayudado a superar cualquier problema desde el primer día, hay personas y momentos que sé que siempre estarán conmigo.

Alejandro tiene dos hobbies por excelencia: la Política y el Derecho.

– ¿Cuál era tu nivel de idiomas al llegar? ¿Has aprendido alguno nuevo/mejorado tus idiomas allí?
– Obtuve el B2 de inglés cuando estaba en segundo de carrera, sin ello la Universidad no te dejaba solicitar prácticamente ningún destino. Lamentablemente la población polaca es muy parecida en ese sentido a la española, nadie sabe inglés. Recuerdo visitar el año pasado a mi hermano en Holanda, donde hasta un vagabundo supo pedir limosna en inglés, así como una cajera de supermercado o cualquier otra profesión que no se presuma estudiada se defendía con rigor en el idioma aglosajón.

Solo los jóvenes y los profesores manejan en inglés, pero a su favor diré que lo hacen bastante bien, son muy buenos. Sin duda, la relación en clase y en la calle con otros extranjeros te ayuda a tener más fluidez tanto a la hora de escuchar como a la hora de expresarte, así como aumentar tu vocabulario a la hora de estudiar. De polaco, sinceramente, se muy poco. Hola, adiós, gracias, algún numero… y poco más.

Como otras de sus aficiones se encuentran el fútbol y la caza.

– ¿Cómo es la vida allí? ¿Es muy diferente a España? ¿Y sus habitantes, cómo son?
– Vivir aquí es muy distinto a lo que acostumbro en Sevilla o en Hinojos. Hay otro clima, otras costumbres, otra gastronomía, otros problemas. Sin duda uno de los problemas que me sorprendió fue el alcoholismo, lo encuentras por toda la ciudad, o al menos así lo veo yo. Tener tiendas abiertas 24 horas de venta de alcohol y tabaco por toda la ciudad no creo que ayude mucho a paliar tal problema.

En España, y más concretamente en Andalucía, la gente es agradable, todo el mundo te ofrece ayuda en la medida de sus posibilidades y siempre hay una sonrisa o un gesto amable en la conversación. Aquí no, la gente prácticamente no mira a los ojos cuando habla, no conversa en el tranvía y cuando pasean lo hacen cada uno a su bola. Además, tristemente, los hombres y jóvenes de aquí son maleducados en su mayoría. El trato que nos encontramos en los bares o al salir de fiesta siempre es agresivo y cortante, en cambio las mujeres son mucho más pausadas y calmadas.

– ¿Cuál es la imagen que tienen de España?
– De España tienen una gran imagen, saben que tenemos muy buena comida y muy buen clima, de echo muchos de ellos siempre te dicen que han visitado alguna zona costera de nuestro país, concretamente las Islas Baleares o Barcelona. Asimismo son grandes conocedores de nuestros deportistas, y de nuestra marca automovilística por excelencia, SEAT, la cual la puedes encontrar en las calles fácilmente. También me sorprendió que conocieran el problema actual con Cataluña. No saben los motivos, ni les interesa lo más mínimo, pero saben que algo pasa.

Vivir una temporada fuera de nuestra ciudad natal es una experiencia muy positiva.

– ¿Te has marcado algún nuevo objetivo o reto a corto plazo? ¿Cuáles son tus planes futuros?
– El reto a corto plazo es sin duda el que me marqué al entrar en la carrera, acabarla limpio en 4 años, y de momento tengo muy a mi favor cumplir el mismo. Cuando acabe la carrera quiero opositar, me sentaré con mis padres y mi hermano a ver qué conviene más. Se que ellos quieren lo mejor para mí y me van a dar una buena orientación. Aún no he hecho las prácticas, y a lo mejor cuando las haga mi opinión cambia, pero a día de hoy mi propósito es opositar, aunque aún no tengo claro si será en la administración civil o en la militar.

– ¿Qué piensa tu familia y tu familia de la aventura?
– Mi familia me apoyó desde el primer momento, me dijo que cogiera la oportunidad, que nunca sabría si la iba a volver a tener, y sobre todo, que no me quedara con la duda. Evidentemente su apoyo no es solo emocional, también es económico, aunque trato que sea lo más liviano posible.

Con mis amigos justo antes de irme hicimos una despedida, y acto seguido, nos pusimos a planear el reencuentro polaco. Fui a verlos por sorpresa en el puente de Noviembre, así aproveché también para ir a la Procesión Magna en Huelva, cosa que como rociero e hinojero no me podía perder.

– ¿Qué es lo que más extrañas de Huelva?
– Extraño muchas cosas, pero sin duda la que más es la duración de los días: aquí a las 4 y media de la tarde ya es de noche. A mi no me importa ni el frio ni la nieve ni nada, pero vivir gran parte del día sin luz solar no lo llevo excesivamente bien. Aunque para qué mentir, los desayunos de mi tierra no los tengo aquí, ni los guisos de mis dos abuelas. También en Hinojos estoy muy acostumbrado a conducir, a darme un paseo en el coche o dar una vuelta con los amigos mientras escuchamos música, y eso aquí no lo tengo.

– ¿Quieres contarnos algo más?
– Lo que sí me gustaría destacar es que hay muchas cosas del Erasmus que no se cuentan. Hay algunos críticos de este sistema que directamente lo llaman vulgarmente “orgasmus”, y se equivocan. Aquí nadie te cuenta que vas a echar de menos a tu familia/amigos/ciudad/rutina, que te puedes enamorar, o que no vas a ser el mismo interiormente cuando bajes del avión. El erasmus puede quemar mucho. Nadie te cuenta que te vas a tener que hacer tú todos los días la comida, que vas a tener que organizarte el dinero que tengas, que vas a entrar en un sistema educativo totalmente diferente al tuyo, que tendrás tanto tiempo libre como para aburrirte o que habrá momentos en los que necesites un cariño y un afecto que no vas a tener.

El lema del programa erasmus es ‘once erasmus, always erasmus’ que viene a decir que una vez que eres erasmus siempre serás erasmus, pero yo creo que el erasmus hay que empezarlo y acabarlo, llevarte el buen recuerdo, pero una vez cesada la experiencia se comienza la vida normal, la cotidiana, y es esa en la que tienes que ser feliz, en la que encontrarte a ti mismo y en la que tener y cuidar a la gente que de verdad importa.

– ¡Deja un mensaje a los onubenses!
– A todo onubense, que sea de nuestra tierra o se sienta de nuestra tierra, le diría que valore lo que tiene, que lo cuide mucho, que lo exporte, que lo difunda por ahí. Esta tierra nuestra, en la que se empezó a descubrir un nuevo mundo para los europeos, que cuenta con un parque nacional cuya marisma es patrimonio de la humanidad y que tiene un precioso andévalo tiene que ser conocida en el mundo entero, y para ello, lo primero que tenemos que hacer es conocerla y mimarla nosotros, los de Huelva.

Hay que llevar con orgullo pertenecer a nuestra tierra y sobre todo disfrutarla y aprovecharla, que para eso tenemos la suerte que no tiene el resto del mundo. ¡Viva Huelva!, ¡Viva Hinojos!




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