Y la libélula arribó a su tierra prometida

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Foto de familia del acto.
Foto de familia del acto.

Francisco José Martínez López / La “Hormiga azul”. Millones de años lleva esperando y ya lo ha conseguido. La libélula nació buscando el conocimiento. Primero en la Sala de Exposiciones Circular de la Universidad de Huelva, verdadera crisálida de su eclosión. Luego revoloteó por palacios de cristal y lugares mágicos, hasta llegar a la Gruta de las Maravillas, que vio en la libélula su ciclópeo heredero, el espíritu que busca unacolmena en la que coexistir eternamente, siendo por unos instantes su refugio, verdadera dueña de las emociones de la cueva. La Libélula iba buscando su tierra prometida.

Imagen de la escultura.

Montada en un ejército de hormigas negras, que al encontrarla la han tomado como su nueva diosa, adorándola en la oscuridad de la caverna que ahora es un hormiguero. El 4 de septiembre de 2016 los intemporales ciclos de la Gruta conocieron una nueva legataria, una deidad, que cuenta con su propia legión de hormigas negras, que han elegido el Salón de la Esmeralda para posar la inmensa libélula en sus cristalinas aguas, desde donde refleja su halo de misterio con su fluorescente colorido, que otorga a la oscuridad de la Gruta una exótica luz vaporosa, casi incorpórea, que hace que las hormigas la veneren y hagan realidad el deseo de la libélula, volar por encima de las aguas de la Gruta, dominar un espacio vetado a la vida, que es la morada de un liviano ser, que se ha adueñado de la cueva y ya es su espíritu, el que vela por un territorio mágico en el que las hormigas negras han establecido su progenie.

Francisco José Martínez con Víctor Pulido en la inauguración de la escultura.

La Gruta ha albergado una nueva maravilla y ya no será más territorio inhóspito para la vida espiritual, ya no habrá fuegos de infierno, ni salones vetados a los desnudos, ni oscuridad que apaga los gemidos de una corte de hormigas que ya han encontrado su paraíso. Ahora la Gruta es territorio Imago.

El Anax Imperator, después de su etapa como larva por salas de exposiciones, palacios y grutas, durante tres años, el tiempo exacto que tarda en eclosionar al aire las libélulas emperador, se instala definitivamente en el templo del saber, en la Universidad de Huelva, un soleado día 10 de diciembre de 2018.

No ha sido fácil, encontrar los materiales articulados ni la ubicación para tamaña diva, incluso ha tenido que hacerse un crowdfunding para conseguir los recursos con los que hacer emerger a nuestra nueva deidad universitaria en una escala cien veces más grande y en acero inolvidable.




Imago, la historia de la hormiga, que somos todos, que encontró a la libélula se ha hecho realidad, solo nos queda a las hormigas acordarnos de adorar esta divinidad que nos ha legado la febril mente de nuestro mayor creador, Víctor Pulido.

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