La trabajadora social Nazaret Nayas, una investigadora que ayuda con estimulación sensorial a enfermos dependientes

Enamorada de su profesión, esta joven de 28 años trabaja como ayudante investigadora en la Universidad de Huelva mientras desarrolla diversos proyectos profesionales. Todo ello es fruto de su exitosa trayectoria académica, que le ha valido diversos reconocimientos. Una luchadora a favor de la justicia y la igualdad.

Nazaret Navas está vinculada a Huelva desde que llegó a estudiar Trabajo Social.

Mari Paz Díaz. La relación de Nazaret Navas Rojano con Huelva comienza cuando decide estudiar en la Onubense el Grado de Trabajo Social y, posteriormente, el Máster Oficial en Investigación e Innovación Social. Una formación que esta cordobesa, nacida en el municipio de Doña Mencía, llevó a cabo después de convertirse en Técnica Superior en Gestión Comercial y Marketing por el I.E.S Luis de Góngora de Córdoba. Una vinculación con la UHU que continúa a sus 28 años, puesto que se ha matriculado en el Doctorado, al tiempo que trabaja como ayudante investigadora para una spin-off de la Universidad. Un trabajo que compagina con otras actividades, como el impartir talleres de estimulación sensorial en la Asociación para la Atención de Enfermos Dependientes Mencianos (Asedme). 

Tras estudiar Comercio se percató de su vocación de ayudar a los demás.

Una trayectoria profesional y social que le ha valido recibir más de un reconocimiento, lo que le hace sentirse orgullosa de formar parte, de algún modo, de la provincia de Huelva. Una joven con muchas ilusiones, que es consciente de que, sólo con esfuerzo, se pueden lograr nuestros objetivos. Un ejemplo para muchas personas de su generación, que hemos querido conocer mejor a través de esta entrevista. 

-Nazaret, llegaste a Huelva para estudiar Trabajo Social. ¿Por qué elegiste estos estudios?
-Tras adentrarme en el mundo del comercio, me di cuenta que me sentía muy satisfecha con el trato directo con las personas. Una sensación que entendí como una vocación, como una necesidad de sentirte útil para los demás. Y fue en el trabajo social donde me sentí totalmente realizada en este aspecto. Particularmente, me considero una persona sensible, pasional y luchadora, por lo que las situaciones de injusticia siempre me han calado hondo. Por ello, siento que, con esta profesión, de alguna forma, puedo dar voz a aquellas personas que no son escuchadas. Sé que no voy a cambiar el mundo, pero si puedo hacer un poquito mejor mi entorno, valdrá la pena haber elegido esta profesión.




La joven, con el título de Trabajo Social en la Facultad onubense.

-Tras la carrera, decidiste hacer un Máster, una formación que te dio la oportunidad de lograr el reconocimiento de ‘Alumno 10C’. ¿Qué supuso para ti este galardón? 
-Supuso el reconocimiento del esfuerzo y la constancia de tantos años como estudiante. Y no solo por mi rol como alumna propiamente dicha, sino por la implicación que he tenido en la Universidad. Y esto es gracias a que me he cruzado con grandes profesores y compañeros a los que no les faltaban formas de animarme y acompañarme, porque conocían mis ganas de trabajar, mi necesidad de satisfacer inquietudes. También quiero agradecer la gran cantidad de felicitaciones que he recibido tras haber sido beneficiaria de este premio, ya que estas significan el reconocimiento de aquellas personas que estuvieron conmigo en el día a día de mi vida universitaria, por lo que son los reconocimientos que me hacen más feliz.

Nazaret, ofreciendo una ponencia en las Jornadas de Sensibilización con la Inmigración en la Facultad de Trabajo Social.

-¿Qué han valorado de tu trayectoria para darte el premio?
-La valoración, tanto para mí como para el resto de mis compañeros, era el expediente académico y la implicación que has tenido de forma paralela en la Universidad de Huelva, como certificados de competencias o habilidades profesionales y personales, como becas y voluntariado.




-¿Cómo te sentiste en el acto de entrega? 
-En mi caso hubo una mezcla de sentimientos. Por una parte, me sentía contenta porque siempre es agradable que de forma pública te hagan un reconocimiento por el esfuerzo llevado a cabo durante tantos años, y, por otra, volvía al salón y al atril donde exponer un discurso en representación del grupo, significando, la vez anterior, el final de mi vida universitaria con el acto de graduación del Máster, por lo que también me envolvieron sentimientos nostálgicos. Aún así, ambos los disfruté mucho y serán siempre recordados a nivel sentimental.

Ha obtenido varias becas, que le han ayudado a crecer como persona y profesional. En la imagen, impartiendo una ponencia en un Congreso celebrado en la Universidad del Algarve, en Faro.

-Además, no es el primer reconocimiento que ganas.
-No. En el curso 2015/2016, a través del expediente académico, fui beneficiaria de una de las 24 becas que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ofrece en la Universidad de Huelva en materia de Colaboración en Departamentos de Investigación. En concreto, colaboré durante ocho meses en el Departamento de Sociología, Trabajo Social y Salud Pública, bajo la supervisión de la Doctora Estrella Gualda Caballero, en su Grupo de Investigación ESEIS, centrado en Estudios Sociales e Intervención Social. Con ella aprendí muchísimo, primero, a nivel personal y, por supuesto, profesional, a través del trabajo de campo, el análisis de datos y las ponencias en congresos nacionales e internacionales. Le estaré eternamente agradecida.

Universidad de Huelva.
Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Huelva.

También obtuve Matrícula de Honor en mis prácticas institucionales, llevadas a cabo con el colectivo por el que siempre sentí pasión por trabajar: la inmigración. Concretamente, estuve en Accem Huelva. Allí conocí experiencias de vida y superación de personas increíbles y absorbí los conocimientos de grandes profesionales del mundo de la intervención, con una mención especial a Francisco Villa León, quien tutorizó estas prácticas. Él fue y es mi figura referente de lo que es un trabajador social. Fue la persona que me enseñó a ver de lo que era capaz yo misma como futura trabajadora social.
Por último, también fui la persona seleccionada para una Beca de Colaboración por la Universidad de Huelva en el Máster Oficial de Investigación e Innovación en el Trabajo Social, a la que tuve que renunciar por incompatibilidad con otra beca de apoyo económico como estudiante.

Sus últimas ponencias están centradas en el Marketing Social como Herramienta para el Trabajo Social.

-¿Qué estás haciendo ahora? 
-Desde noviembre de 2017, estoy trabajando como ayudante investigadora para una spin-off de la Universidad de Huelva: Eis Methods, S. L., centrada en Estudios Sociales y Evaluación de Impacto Social. El Doctor José Andrés Domínguez, uno de los socios de esta, me propuso embarcarme en esta aventura, por lo que, día tras día, trabajo en ello para poder estar a la altura de tan grandes profesionales que componen este equipo, donde me siento cómoda y realizada trabajando por la confianza que ellos ponen en mí. Además, en mayo de este año, comencé un nuevo reto, ocupando el puesto de asesora técnica del Consejo Andaluz de Colegios Profesionales de Trabajo Social, de la mano del presidente de esta entidad, Julio Piedra Cristóbal, una de las personas que conozco con más inquietudes y retos, sabiendo contagiarlo, algo que para mí en trabajo social es imprescindible. Siento un gran orgullo ocupando este puesto y las continuas ganas de trabajar por y para este consejo son indescriptibles. Una responsabilidad que me llegó en el momento indicado, porque aprecias aún más, si se puede, que haya personas que apuestan por ti.

Una joven con muchas inquietudes.

También, de forma puntual y a nivel de experiencia, imparto ponencias. En los últimos tiempos, están centradas en su mayoría en el Marketing Social como Herramienta para el Trabajo Social, siendo este mi Trabajo de Fin de Máster (TFM), donde quise unir investigación e innovación social, mis dos profesiones, como técnica superior en gestión comercial y marketing y como graduada en Trabajo Social. Fue con la Doctora Manuela A. Fernández Borrero con quien surgió esta idea. No podría ser con otra persona, puesto que, dentro de su juventud, se esconde una carga de aires frescos y nuevas perspectivas en el trabajo social brutales, por lo que quedó un trabajo espectacular.
Por último, imparto talleres de estimulación sensorial en la Asociación para la Atención de Enfermos Dependientes Mencianos (Asedme).

Nazaret espera poder seguir ejerciendo como trabajadora social.

-A partir de aquí, ¿cómo te planteas el futuro? 
-Mis perspectivas de futuro están centradas en el ámbito profesional. A día de hoy, estoy muy orgullosa de estar en el lugar que estoy, del esfuerzo que he realizado para que así sea, y agradecida con las personas que han conseguido que todo esto se haga realidad. Por eso, quiero seguir luchando por lo que me motiva en mi vida. Como he dicho, soy una persona con mucha necesidad de sentirme útil. Además, actualmente, me encuentro ejerciendo la profesión en lugares en los que, día a día, te vas superando, por lo que no puedo sentirme más feliz. Por pedir para el futuro, diría que no me falten momentos donde ejercer como trabajadora social y que siga estando siempre rodeada por gente con la que crecer y aprender.

Desarrolla esta profesión desde diversos ámbitos.

-¿A qué te gustaría dedicarte? 
-Aunque mi especialización está más centrada en el tema de la investigación y la innovación Social, también he llevado a cabo intervenciones directas a través de Talleres de Habilidades Sociales, Talleres de Estimulación Sensorial o Talleres de Crecimiento Personal en el mundo del asociacionismo, por lo que soy una profesional bastante dinámica. Mi hoja de ruta no está tanto en el ámbito en el que ejercer, -aunque si tenga mis preferencias claro está-, sino en el sentimiento que ese puesto de trabajo genere en ti, en la capacidad de poder actuar buscando una mejoría. Como he dicho, la sensación de sentirte útil por y para algo como profesional del trabajo social.

Aconseja a los estudiantes aprovechar su paso por la universidad.

-¿Algún mensaje a los jóvenes universitarios onubenses?  
-Les diría que aprovechen su época como universitarios, no solo para hacer trabajos o estudiar para exámenes, sino que sean curiosos, que aprendan de esos profesionales que ahora tienen cerca y pueden guiarles de diversa forma, ya que estamos en una universidad relativamente pequeña, donde destaca la relación cercana entre el profesorado y el alumnado. Y, por otra parte, que, de forma paralela, se involucren en las actuaciones que se llevan a cabo en la universidad, como becas de colaboración en departamentos, becas para proyectos universitarios, cursos de formación, certificación de idiomas, voluntariado, representación estudiantil, premios, etcétera. Todo ello, además de aumentar tu currículum, cuando acabes tus estudios y te adentres en el mundo laboral, te permitirá conocer a gente de distintos ámbitos con diversos puntos de vista ante cualquier temática, lo que te enriquecerá mucho, tanto a nivel profesional como personal.
Por otra parte, a los profesionales del Trabajo Social, me gustaría comentarles que, a pesar de que hay muchos ámbitos en los que no se está pasando por un momento demasiado bueno, como la dependencia, la renta mínima…, no debemos olvidar los principios básicos de nuestra profesión, como el de agente de cambio. No somos súper héroes, no, pero sí debemos seguir luchando de la manera que podamos, -manifestaciones, comunicados, etcétera-, ante las injusticias sociales. No pensar en lo que van a tardar y si llegarán unos resultados positivos algún día, sino en que, si no lo reclamamos, si no nos movilizamos nosotros, ¿quién lo hará? Hoy, mañana y siempre, ¡Trabajo Social!




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