Pedro Tejada Chaves, cuando la pasión por Cartaya no tiene límites

Licenciado en Física por la Universidad de Sevilla, ha compaginado durante toda su vida su labor como docente con el sector agrícola, ámbito que conoce desde niño. Una vinculación que le llevó a fundar la Cooperativa Hortofrutícola de Cartaya, además de ser presidente, desde hace ocho años, de la Comunidad de Regantes del Chanza y el Piedras. Hoy, con motivo de su cumpleaños, recordamos su trayectoria, siempre vinculada a su pueblo y sus gentes.

Pedro Tejada, presidente de la Comunidad de Regantes del Chanzas y el Piedras, es un amante de su pueblo, Cartaya.

M. P. D. Nacido en Cartaya el 18 de octubre de 1948, Pedro Tejada Chaves es un conocido cartayero que lleva desarrollando una intensa actividad a lo largo de toda su vida, llevando siempre a su pueblo por bandera. Licenciado en Física por la Universidad de Sevilla, su vida profesional se inicia siendo muy joven, cuando comenzó a ganarse la vida impartiendo clases particulares en Cartaya.

Ha desarrollado una intensa labor docente.

No en vano, Pedro Tejada siempre ha sido un apasionado de la enseñanza, tanto que ha impartido clases en diferentes centros, como fueron en la antigua Escuela Normal de Huelva, institución educativa encargada de la formación de los maestros de escuela, así como en los institutos ‘Vázquez Díaz’ de Nerva y el ‘Rafael Reyes’ de Cartaya, donde, además, fue su director. Sus últimos años de vida laboral estuvo impartiendo clases de Matemáticas en el Departamento de Didáctica de las Ciencias en la Facultad de Magisterio de Huelva en sus diferentes especialidades. Como docente, se define a sí mismo como “un profesor estricto, pero justo”. Una actividad docente que ha mantenido hasta su jubilación.

Desde joven tuvo contacto con el campo.

Su faceta como profesor la ha compaginado con la gerencia de la Cooperativa Agrícola Hortofrutícola de Cartaya, dado que, desde pequeño, junto a sus abuelos y familia, ha tenido mucho contacto con el campo, puesto que su infancia estuvo directamente vinculada con la producción de frutas y hortalizas que, después, ayudaba a vender a su abuelo en los mercados más cercanos de Lepe o Punta Umbría, hasta donde se desplazaba en burros, mulos y carros. Esto le ha permitido conocer el sector agrícola en todo su proceso, -desde la producción a la distribución-, desde muy temprana edad. Unos conocimientos que se unieron a la experiencia de vida que le dieron sus años de estudiante en Sevilla y, por supuesto, a sus inquietudes personales, dado que Pedro siempre se ha caracterizado por ser una persona trabajadora, pro activa de nacimiento, implicada con su pueblo, amante de los viajes y con don de gentes. Además, mantenía amistad con muchos agricultores de la zona e, incluso, junto a su hermano Pepe, se animó a reconvertir una finca familiar, cercana a El Rompido, introduciéndose en un principio en el cultivo de la fresa y, después, en los cítricos.




Pedro es socio fundador de la Cooperativa Hortofrutícola de Cartaya. / Foto: onubafruit.

Todos estos condicionantes, y siendo consciente de que la unión de los agricultores otorgaba un peso más relevante a los mismos, tomó la iniciativa de colaborar, de forma desinteresada, en la fundación, desarrollo y continuo crecimiento de la Cooperativa Hortofrutícola de Cartaya, entidad de la que es socio fundador y directivo. Una organización nacida a raíz de la Sociedad Agrícola de Transformación, hasta alcanzar el grado de consolidación de hoy en día, siendo uno de los pilares de la agricultura moderna en el pueblo y fuente de creación de numerosos empleos.

Tuvo que estar un año en cama debido a una enfermedad, lo que aprovechó para aprender francés.

Desde sus inicios, sin dejar de lado su labor docente, se implicó de forma activa en la búsqueda de mercados internacionales a los que destinar la fruta que se producía en su pueblo, en gran parte, gracias a su conocimiento de varios idiomas y el dominio del francés, idioma que aprendió de joven cuando, aquejado durante casi  un año por una enfermedad,  tuvo que guardar cama junto a un tocadiscos para el que le adquirieron un curso de francés. Un idioma que perfeccionaría luego en Sevilla, donde, incluso, ejerció de guía turístico durante casi toda la carrera. Prueba evidente de que siempre fue una persona multidisciplinar, inquieta, muy trabajadora y amante de los viajes.




Siendo así, Tejada Chaves se hizo cargo durante más de una década de la promoción y la expansión de los productos que comercializaba la cooperativa de Cartaya, poniendo en valor los productos cartayeros, así como el abnegado trabajo de los agricultores, en un sector clave para la economía de la localidad. De esta forma, lo que comenzó siendo una labor de colaboración desinteresada, por su esfuerzo, le permitió contar con una pequeña asignación que vino a complementar sus ingresos. En definitiva, su papel en esta institución ha sido crucial desde sus inicios hasta nuestros días, contribuyendo al desarrollo de la moderna agricultura que se desarrolla en Cartaya.

Pedro, junto al secretario de la Comunidad de Regantes, Antonio Luís Martín.

Un trabajo que, desde hace ocho años, le llevó a ocupar la presidencia de la Comunidad de Regantes del Chanza y el Piedras, en la que, desde un principio, se ocupó de solventar la maltrecha situación económica de la entidad, con el objetivo de afrontar, con garantías, diferentes proyectos de mejora en las infraestructuras existentes y otras de nueva creación, como el recién inaugurado edificio de oficinas, en la zona de La Joya en Cartaya. En la actualidad, la comunidad tiene una situación económica complemente saneada, para lo cual ha trabajado de forma desinteresada. A lo largo de estos años, como presidente, ha conseguido la mejora de las infraestructuras de riego, sin olvidar que, junto al Ayuntamiento de Cartaya, la Comunidad de Regantes ha contribuido a la reparación y mejora de los caminos rurales del término municipal cartayero, con la finalidad de que la fruta viaje en óptimas condiciones, desde la recolección a su destino final de manipulación.

Tejada ha trabajado por la promoción de los productos cartayeros.

Una actividad como presidente que se resume perfectamente en la frase que a él mismo le gusta decir: “El agua es un bien preciado, es oro para nosotros, porque, si no hay agua, no hay agricultura, y sin agricultura, no hay empleo”.

Con todo, siempre desde su lado más humano y honesto, su participación, tanto en la cooperativa como en la comunidad de regantes, han permitido la modernización y evolución del sector agrícola hacía nuevos cultivos, nuevas tecnologías para el cuidado de los árboles frutales, la recolección, la manipulación y la venta final del producto, dentro de los actuales estándares de calidad que demanda el mercado. Y, por supuesto, trabajando en continuo contacto con las administraciones locales y regionales para disminuir los robos y el vandalismo en las fincas de los socios de ambas entidades.

Su mujer Inmaculada, con la que lleva 45 años casado.

A nivel personal, siendo hijo de Juan Tejada Zabala, empleado de Correos, y Cayetana Chaves Rodríguez, ama de casa, Pedro siempre ha sentido una especial conexión con su hermano Pepe, al que adora. Además, desde hace 45 años, está casado con Inmaculada Ramírez Sayago, que, aunque estudió Magisterio, es ama de casa. Un matrimonio del que nacieron tres hijos, Juan Manuel Tejada Ramírez, abogado de 45 años; Pedro Tejada Ramírez, ingeniero de 44 años; e Inmaculada Tejada Ramírez, arquitecto de 30 años. Unos hijos que le han dado dos nietas, Elena, de 7 años, y Ana, de 4 años, hijas de Pedro y Juan Manuel, respectivamente. 

Un jovencito Pedro Tejada.

Una familia que para este cartayero es muy importante, familia que lo considera como un buen hijo y marido, padre ejemplar y, hoy, abuelo abnegado. La entrega a su familia ha sido constante durante toda su vida. La principal prioridad y meta, tanto de él como de su esposa, ha sido la educación y estudio de sus hijos, intentado enseñarles, como ellos fueron inculcados también por sus padres, la importancia de la bondad, sinceridad y humildad para con los demás. Una educación que ha permitido que sus hijos sean grandes personas, tanto profesional como personalmente, por lo que se sienten profundamente orgullosos de ellos. 

Su familia es su pilar más importante.

Su familia, sin duda alguna, es su pilar más importante, su raíz, al igual que su pueblo y su gente. De hecho, nunca ha querido moverse de Cartaya, a pesar de las múltiples oportunidades que le han surgido de irse fuera en busca de una mayor proyección laboral y económica. Pero, como a él le gusta decir, “a mí me enriquece mi familia, mis amigos y mis gentes”.

Un regalo de su familia con motivo de su cumpleaños.

En definitiva, Pedro Tejada Chaves es inquieto, activo, viajero…, siempre buscando alguna actividad para no quedarse sentado en el sofá y, por encima de todo, pensando en los demás. Un cartayero de pro que ha jugado un papel fundamental en el desarrollo del pueblo donde nació, puesto que, además de haber formado parte de las directivas de la Cooperativa y Comunidad de Regantes, imprescindibles en la agricultura del pueblo, también ha trabajado mucho para que la Residencia de Ancianos de la localidad fuera una realidad.

Por todo ello, con motivo de su cumpleaños, Pedro Tejada recibe este regalo en forma de reportaje de parte de su familia. Felicidades.




2 Responses to "Pedro Tejada Chaves, cuando la pasión por Cartaya no tiene límites"

  1. rafael   19 octubre 2018 at 12:44 am

    muchas felicidades

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  2. Luis Hermosin   19 octubre 2018 at 9:09 pm

    Creo que eres una persona que en su sencillez, ha encontrado la manera de ser útil a los demás.
    Eres amable, cercano y con un espíritu de ser útil a los demás envidiable.
    Felicidades por tu cumpleaños y que cumplas muchos más.
    Un abrazo.

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