El peluquero ayamontino Carmelo Tortosa convierte sus colecciones en portada de revistas internacionales

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El ayamontino Carmelo Tortosa.
El ayamontino Carmelo Tortosa.

Ana Rodríguez. De joven soñaba con subir a los escenarios y que el público disfrutara con su música. Lo que nunca imaginó el ayamontino Carmelo Tortosa es que aquella gran pasión le conduciría a la que es su profesión a día de hoy: la peluquería. Un sector en el que ha acabado destacando a nivel internacional, motivo por el cual su pueblo natal le rindió hace sólo unas semanas un merecido y cálido homenaje.

Carmelo lleva 33 años dedicado a cuidar el cabello de sus clientes y también a formar a nuevos talentos. Desde Ayamonte, ha logrado que sus colecciones sean conocidas en todo el mundo, habiendo sido portada de revistas muy importantes del sector en países como Rusia, Italia, Inglaterra, Francia o Estados Unidos.



Un éxito que llega desde la humildad, la del hogar de un pescador y un ama de casa en el que Tortosa se crió. No era mal estudiante, pero cuando escuchó a su hermana decir que quería estudiar peluquería, una idea prendió. “Yo era muy moderno y dije que también quería hacer peluquería. No por vocación, sino porque era una manera de conseguir un dinero para mi visión-hobby: quería ser cantante y guitarrista, de hecho tuve varios grupos, y era una fuente de ingresos para poder comprar ropa, equipo y cumplir mi sueño”, reconoce el ayamontino.

Estudió el Grado Medio en Huelva, en la desaparecida Academia Bermúdez, en el Paseo Santa Fe, y luego regresó a Ayamonte, fundando junto a su hermana un salón que aún pervive, hoy bajo el nombre de ‘El Patio del Barbero’. “Ahora me doy cuenta de que tuvimos mucha suerte. Fue un gran error abrir el salón nada más salir de la academia, sin preparación técnica ni práctica suficientes. Era necesario adquirir más conocimientos y tener más nivel para gestionar profesional y económicamente un negocio”, admite Carmelo, que ahora aconseja a sus alumnos sabiamente en estos y otros asuntos.



El peluquero quiso dedicarse a la música cuando era joven.
El peluquero quiso dedicarse a la música cuando era joven.

Aunque empezó como peluquero de señoras, su clientela masculina fue creciendo poco a poco, motivo por el cual su hermana y él decidieron repartirse a los clientes por género. Se especializó entonces en caballeros y a empezó a interesarse por aprender más sobre la que se estaba convirtiendo en su principal actividad. Comenzó a moverse y a viajar para absorber técnicas, tendencias y todo tipo de conocimientos que luego él fusionaba y hacía suyos

Entonces, con el cambio de siglo, Tortosa se dio cuenta, según sus palabras, de que “había un mundo muy grande detrás de la barbería y empecé a estudiar esas ramificaciones y a despertarse en mí las ganas de peluquería”.



Al final, todas las giras que no hizo con la guitarra, las ha vivido dándole a la tijera. Primero formándose, con profesionales como Jesús Muñoz, quien marcó su forma de trabajar y de concebir la peluquería de calidad, y siguiendo la trayectoria de gurús como Vishal Baharani. Más tarde, los viajes para mostrar sus creaciones comenzaron a sucederse, siguiendo en la actualidad este ritmo frenético. 

Una de sus facetas más interesantes es la de formador.
Una de sus facetas más interesantes es la de formador.

Con los años, Carmelo se ha hecho un nombre que suena fuerte en el sector. Tiene en su haber más de una quincena de colecciones que han sido publicadas en una treintena de revistas de todo el mundo. Una de las que recuerda con más cariño fue ‘Pequeños músicos’, en la que una fotografía de su hijo con uno de sus peinados fue portada, entre otras, de la prestigiosa publicación americana Estetica USA.

En este sentido, una de sus colecciones más recientes, dedicada a los niños, ha sido reconocida como una de las 500 mejores del mundo en las últimas semanas, una noticia que ha llenado de alegría al peluquero. “Tardo mucho tiempo en tallar una cabeza, en hacer mis colecciones, pero me encanta el rato que echo en ese trabajo, en buscar la perfección”, reconoce Tortosa.

Carmelo posee dos academias en la provincia.
Carmelo posee dos academias en la provincia.

Su gran esfuerzo y su talento han tenido muchas recompensas, algunas en forma de reconocimientos. Así, el ayamontino fue el año pasado finalista del American Crew All-Star Challenger -una competición en la que participan los mejores estilistas del mundo- y puede presumir de ser el único en la provincia onubense en tener el certificado theQhair, la Q de Calidad en Peluquería Española. “Este año espero recibir alguna Q más, tengo ya dos y en septiembre voy a por la tercera y la cuarta. Para mí significa mucho, supone que mi local garantiza un resultado óptimo a los clientes”, admite Carmelo.

En los últimos tiempos, el ayamontino está muy centrado en su faceta de formador. Posee dos academias, una en Huelva capital donde ofrece formación completa y certificados oficiales, y otra en Ayamonte, junto a su peluquería, en la que imparte cursos “express”, de máximo nueve semanas de duración, a los que acuden personas de toda España, desde A Coruña a Palma de Mallorca, pasando por Valencia, Pamplona, Madrid… Próximamente, la academia de Huelva se trasladará a un nuevo local en Roque Barcia, un proyecto en el que Carmelo tiene puestas muchas ilusiones. 

Durante el emotivo reconocimiento que le brindó su pueblo natal.
Durante el emotivo reconocimiento que le brindó su pueblo natal.

En sus clases, Tortosa trata de transmitir a sus alumnos el gusto por la peluquería de calidad, bien ejecutada y estructurada y la importancia de dar un buen servicio al cliente. En este sentido, el peluquero reconoce que su gremio precisa de mucha unión y que adolece de una cabeza visible que rija los pasos de la misma, una batalla que seguirá librando. 

Ahora, a punto de cumplir 52 años, Carmelo sigue lleno de ganas y energía y sintiendo, más que nunca, que su trabajo es su hobby, que de hecho hace años que dejó de ir a trabajar. El reconocimiento de Ayamonte, que agradece de corazón, ha sido para él un nuevo empujón para continuar su exitoso camino, una senda en la que siempre lo acompañan su familia y amigos.