186 años del nacimiento del moguereño Romero Barros, padre de Julio Romero de Torres

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El artista tuvo una gran relación con Córdoba, pero nació en Moguer.
Una de las obras de Romero y Barros.
Una de las obras de Romero y Barros.

Adolfo Morales. Ha sido la sentimental defensa a ultranza de la obra de este hombre, por parte del también pintor moguereño Pedro Rodríguez, quien por suerte me hizo deparar en la figura de Rafael Romero y Barros hasta ahora para mí, un perfecto desconocido.

Si vas a Córdoba y preguntas por este pintor, es más que probable que nuestro personaje, tan mimetizado con las esencias de la ciudad, sea un hijo más entre los cordobeses y la quintaesencia de su crecimiento artístico. Si además te dicen que fue padre del popular pintor Julio Romero de Torres, entonces parecerá que todo está dicho, pero no es así.



Uno de sus paisajes.
Uno de sus paisajes.

Para muchos de nosotros onubenses resultará ser un pintor inédito, y hoy damos un paso en favor de la recuperación de la secular memoria distraída que solemos padecer.

Rafael Romero y Barros a decir del portal de turismo de Córdoba, nació en Moguer el año 1838, criado en Sevilla, donde se formó como pintor a la sombra de Eduardo Barrón. Fue un gran pintor, injustamente oscurecido, puesto que tuvo méritos sobrados para que su nombre estuviera hoy a la cabeza, no sólo de la pintura andaluza de aquel siglo – Esquivel, Valeriano Bécquer, Cabral – sino a la de la española.



El artista tuvo una gran relación con Córdoba, pero nació en Moguer.
El artista tuvo una gran relación con Córdoba, pero nació en Moguer.

El Costumbrismo de Rafael Romero y Barros, es un reflejo del ejercicio de observación de un entorno social lírico que se mueve entre el intimismo, la serenidad y el equilibrio.

Llegó a Córdoba en 1862 iniciando sus tareas de promotor y conservador del Museo Provincial. Puede asegurarse que hasta su fallecimiento, toda su vida giró en torno a la cultura de su ciudad de adopción. Unas veces, trabajando para crear el Museo Arqueológico e investigando y escribiendo sobre las artes plásticas cordobesas; otras, llevando a cabo restauraciones en la Mezquita y dirigiendo la Escuela de Bellas Artes donde ejerció como pedagogo eficaz de grandes artistas, Mateo Inurria, Muñoz Lucena, el pintor jienense Rafael Hidalgo de Caciedes y sus hijos Rafael, Enrique y Julio Romero de Torres”.



Uno de sus inolvidables cuadros.
Uno de sus inolvidables cuadros.

Socialmente comprometido ocupó el cargo de Secretario de la Asociación de Obreros Cordobeses.

Murió en Córdoba el 2 de diciembre de 1895.