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El Recre IES La Orden tira de épica para empezar a darle color albiazul a su quinta Liga de bádminton

Los onubenses vencieron (3-4) en el partido de ida de la final al CB Rinconada que se adelantó con un pleno en los partidos de dobles.

Formación del Recre IES La Orden en su partido en San José de La Rinconada.
Formación del Recre IES La Orden en su partido en San José de La Rinconada.

S. D. “Huelva tiene un color especial…”. Pongan música a la frase porque color, el blanco y azul, ya se atisba en la que puede ser la quinta Liga de bádminton para el Recre IES La Orden.

Está en el horno ese triunfo, pero que tendrá que terminar de hacerlo posible el día 7 de abril en el Andrés Estrada porque, en la ida, ¡ay, ay, ay!, el CB Rinconada también demostró su orgullo y comenzó dando primero con un pleno en los partidos de dobles… un marcador de 3-0 que fue volteado por otro pleno en los individuales, éste para el equipo de Paco Ojeda.

Casi cinco horas después del inicio de las hostilidades el nutrido grupo de aficionados onubenses que se dieron cita en el pabellón de San José de La Rinconada dio rienda suelta a su alegría, más que justificada. Pasó por momentos duros, delicados, difíciles, cuando la idea inicial del estratega Ojeda no dio los frutos apetecidos y en el electrónico figuró un 3-0 increíble e inesperado.




Los primeros renglones del guión de esta final ‘clásica’ en el bádminton español fueron torcidos para los intereses del Recre IES La Orden. Porque la derrota en el dobles mixto añadió un plus de incertidumbre a la suerte de este partido y, por ende, en el cómputo global de la final. Pablo Abián y Haideé Ojeda forman un dúo fiable, y más después de apuntarse el primer set (18-21). Pero la pareja inglesa del Rinconada -Tom Wolfenden y Heather Olver- fueron capaces de darle una vuelta de tuerca al partido y, tras imponerse en el segundo set, 21-11, tirar de épica en el dramático final de la tercera manga, que ganaron por 24-22 después de cinco volantes de partido.

El caso es que en la pequeña gran historia de la final pudo tener cabida para los de Huelva la interpretación de la famosa ley de Murphy –“si una cosa puede salir mal, sale mal”, más o menos-, ya que de la herida brotó sangre a borbotones cuando en los dobles masculinos y femeninos, de nuevo los de casa impusieron su ley. Más lógica fue la victoria de Wolfenden y Javi Sánchez ante Eliezer Ojeda y Adrián Márquez, por 21-15 y 21-14; y menos en teoría, la derrota de Telma Santos y Haideé Ojeda frente a Laura Molina y Heather Olver: 21-18 y 22-20.

Con un claro 3-0 llegaron los equipos a los partidos individuales, donde el Recre IES La Orden volteó por completo el partido y, muy probablemente, la propia final.

Dejando a un lado el trámite de la victoria de Pablo Abián sobre a Juan Manuel Fernández Quiles por 2-21 y 12-21, puede que la clave de todo este embrollo estuviera en el duelo entre Laura Molina y Nerea Ivorra. Contando con la superioridad de los de Huelva en los dos individuales 1 -Telma Santos y Rodolfo Ramírez-, el desenlace del partido estaba en ese choque mencionado. Dio primero Ivorra, que se apuntó la primera manga por 20-22. Pero el desarrollo del choque sufrió un vuelco tremendo en el segundo set, en el que la rinconera se impuso por 21-9, con el añadido, grave añadido, de que Nerea dio muestras de problemas físicos. La afición de Huelva contuvo la respiración ante lo que podía ocurrir, y si bien la jugadora del Recre IES La Orden mejoró de sus dolencias, el set llegó a un final de infarto. Cayó del lado de Ivorra por 22-24, y el público de Huelva entendió que ahí estaba la clave de la final.

Porque en los duelos finales de individuales la lógica apuntaba en una sola dirección, ¡… Huelva, Huelva, Huelva…! Primero Telma Santos no dio opción a Laura Samaniego (11-21 y 12-21), y luego Rodolfo Ramírez se deshizo de Manuel Brea por 11-21 y 14-21, le empezaron a darle el mencionado color blanco y azul a la Liga, que tendrá su continuidad, y se supone que confirmación, en el Andrés Estrada. Pero esa será otra historia que habrá que trabajar en su momento. Ahora toca disfrutar, sin alardes, del 3-4.




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