La sonrisa de los niños saharauis vuelve a brillar en Huelva gracias a la generosidad de más de un centenar de familias

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Rocío Díaz (a la derecha), junto a Failiha y su marido José.
Rocío Díaz (a la derecha), junto a Failiha y su marido José.
Rocío Díaz (a la derecha), junto a Failiha y su marido José.
Rocío Díaz (a la derecha), junto a Failiha y su marido José.

R. M. Son innumerables las ocasiones en las que los onubenses demuestran su carácter altruista y solidario. Una de ellas se repite cada verano con la llegada a Huelva de más de un centenar de niños saharauis que son acogidos por familias de toda la provincia gracias al programa ‘Vacaciones en paz’, impulsado por la Federación Provincial de Huelva de Asociaciones Solidarias con el Sáhara

Conchi, junto a Chaia, este verano en Huelva.
Conchi, junto a Chaia, este verano en Huelva.

El Estadio Iberoamericano de Huelva vivió el pasado lunes 26 de junio momentos de gran emoción con motivo del acto de bienvenida a los 143 pequeños de entre 8 y 12 años que fueron recibidos por los onubenses que les brindarán la oportunidad de poder salir del desierto durante unos meses en las que se alcanzan diariamente los 50ºC. Huelva Buenas Noticias ha puesto rostro a algunas de estas familias que, repartidas por todo el territorio onubense brindan cuidados, cariño y mucho amor  a estos niños. 



Nafee, niño saharaui que ya disfruta de sus vacaciones en paz junto a Guadalupe.
Nafee, niño saharaui que ya disfruta de sus vacaciones en paz junto a Guadalupe.

Natural de CartayaGuadalupe Camacho, quien además es la coordinadora provincial del programa ‘Vacaciones en Paz’ acoge a estos menores procedentes del Sáhara desde el año 2004. “Una experiencia que hay que vivirla”, insiste. “Son niños -añade Guadalupe- con muchas carencias, especialmente alimentarias. Es importante saber además que el hecho de que estos jóvenes estén bien alimentados durante estos meses puede alargarles la vida incluso dos años, de ahí la importancia del acogimiento”. La pasada semana llegó a su hogar Nafee, niño de 11 años que ya visitó el municipio cartayero en 2017, meses durante los que puso hasta 7 kilos.  “Es un niño muy bueno, si bien es cierto que siente mucha ansiedad por la comida. Le encanta jugar al fútbol, ir a la piscina y estar acompañado por otros niños”. Guadalupe no duda en recomendar a los onubenses vivir esta experiencia e invitarlos a adentrarse en el conocimiento de una causa, la saharaui, que a veces desconocemos “porque preferimos mirar para otro lado”, insiste. 

Este año son un total de 143 los familias acogedoras en la provincia onubense.
Este año son un total de 143 los familias acogedoras en la provincia onubense.

Rocío Díaz es otro ejemplo de solidaridad. Con este, se cumplen ya 18 años desde aquel primer verano en el que un niño de los campamentos de Tindouf llegó a su casa en Almonte. “Mi amiga Fali había acogido a un chico y, al ser testigo de su experiencia, decidí animarme”, nos cuenta. Desde entonces no ha fallado a esta cita solidaria ni un solo verano, acogiendo a un total de 9 niños en esta casi veintena de años. “El mensaje que transmitiría a los lectores es que son ellos [los niños saharauis] los que te enseñan mucho. Cuando se marchan siento una satisfacción muy grande. Vienen tan mal y se van con esa alegría…”, explica. Para Failiha, niña de 10 años de edad que acaba de llegar a la casa almonteña de Rocío, este está siendo el primer verano que pasa en España. Además de disfrutar de una familia que le ha recibido con los brazos abiertos, la pequeña ya ha podido divertirse en la Feria de San Pedro de Almonte.



Los niños pasan unas vacaciones inolvidables.
Los niños pasan unas vacaciones inolvidables.

Y como Guadalupe y Rocío, la onubense Conchi Camacho es también familia de acogida desde hace 15 años. “En un principio comencé colaborando con la asociación en la organización de eventos y recogida de alimentos… pero tras ver cómo una amiga acogió a un niño y comentarme lo bonito de la experiencia, asistí a una reunión y me decidí a dar el paso. A día de hoy puedo decir que se trata de una experiencia preciosa”. Conchi acogió durante 7 años a una niña con la que aún mantiene el contacto. Y desde hace cinco años comparte sus veranos con Chaia, de 13 años. “Es una experiencia que recomiendo a todo el mundo. Son niños muy cariñosos y dulces y que te aportan muchísimo. La verdad es que durante todo el año soy muy feliz, pero esto te da vida. Lo mejor que he hecho en la vida”. 

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