El húngaro Attila Balazs cumple con su condición de favorito y conquista la 92 Copa del Rey de Tenis

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El húngaro Balasz lavanta la Copa del Rey de Tenis. / Foto: D. P.
El húngaro Balasz lavanta la Copa del Rey de Tenis. / Foto: D. P.
El húngaro Balasz lavanta la Copa del Rey de Tenis. / Foto: D. P.
El húngaro Balasz lavanta la Copa del Rey de Tenis. / Foto: D. P.

S. D. El húngaro Attila Balasz cumplió con el pronóstico que le daba como favorito y se impuso en la 92 edición de la Copa del Rey de Tenis que, desde el pasado día 3 de junio, se ha venido celebrando en las pistas del Real Club Recreativo de Tenis de Huelva. El magiar derrotó en la final al jugador de El Puerto de Santa María, Ricardo Ojeda Lara, en tres sets: 6-3, 1-6 y 7-5.

Dos horas y 20 minutos duró la gran final de un torneo en el que se ha visto un excelente tenis. El buen juego que han desplegado los finalistas fue el principal reclamo para una final que se jugó con la pista central casi llena. Y el partido no defraudó.



Como a lo largo de la semana de competición, el choque tuvo alternativas, buen juego, puntos sensacionales y, además, enorme emoción, como queda demostrado por los guarismos de la última manga: 7-5.

Mucho tuvo que remar Balasz para hacerse con el trofeo. Ya quedó de manifiesto en el primer set, en el que la rotura del servicio del portuense en el sexto juego fue determinante para la suerte del mismo. Hasta entonces la igualdad fue la tónica del partido, pero tras la brecha que produjo ese ‘break’ (4-2), el magiar supo administrarse mejor y, conservando sus dos saques, se apuntó la manga por 6-3.



Este contratiempo en absoluto arredró a Ojeda que, con casta, con juego y con convicción rompió pronto el servicio de su oponente para empezar a cobrar ventaja en el segundo set (0-2). Y desde ahí, no dar opciones a Balasz imponiéndose con claridad por 1-6.

El portuense Ricardo Ojeda, un brillante finalista. / Foto: D. P.
El portuense Ricardo Ojeda, un brillante finalista. / Foto: D. P.

La final llegó a la tercera manga en la que hubo de todo durante la hora larga que duró. Primero, mucho equilibrio en la pista con los dos jugadores manteniéndose firmes con el servicio; luego con la importante ventaja que supuso para el jugador húngaro hacer un ‘break’ en el octavo juego (5-3), dejándole en bandeja la victoria con su saque; y más tarde con la reacción de Ojeda que respondió a esa contingencia con una rotura de servicio y posterior empate a 5.



Cuando parecía que ese arreón del portuense podía darle la victoria, volvió a surgir el mejor tenis de Balasz que se anotó los dos juegos siguientes y certificó su triunfo por 7-5, con lo que inscribía su nombre en el cuadro de honor del torneo relevando al portugués Joao Domingues, vencedor en 2016.