El Rocío hace cien años, otros tiempos pero una misma y extraordinaria devoción

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Romeros bailando sevillanas en El Rocío.
Fotografía de la Virgen del Rocío, de finales del siglo XIX.
Fotografía de la Virgen del Rocío, de finales del siglo XIX.

R.F.Beviá. A partir de ya se van a vivir las horas más intensas de la Romería de El Rocío de 2017. Un año más, y van cientos, siglos, miles de almas a pie de suelo, todas por igual, se acercan a Ella para cobijarse en su manto celestial, en una tradición que en la distancia histórica se pierde en la baja edad media y que nunca desde entonces ha parado de crecer en devoción. Los que lo sienten así lo tienen claro y los que no, al menos, experimentan la duda sobre la explicación a tanto magnetismo, a la energía singular que se sitúa en este enclave marismeño, que en estos días más que nunca se convierte en el centro del mundo.

Grupo de peregrinas por la aldea.
Grupo de peregrinas por la aldea.

Hace cien años la esencia era la misma. Había entonces, sin embargo, además de la Matriz, solo diez hermandades filiales, las de Villamanrique de la Condesa, Pilas, La Palma del Condado, Moguer, Sanlucar de Barrameda, Triana, Umbrete, Coria, Huelva y San Juan del Puerto. Mucho ha transcurrido hasta las 119 de 2017 pero, como decíamos, el sentido, la raíz es la misma. Precisamente la evolución de la gran familia rociera es curiosa si la analizamos cronologicamente. El origen se vislumbra en documentación que señala en el siglo XVI la existencia de la Hermandad de Almonte. 



Jinetes con mujeres a la grupa, por la aldea.
Jinetes con mujeres a la grupa, por la aldea.

Y hay cinco filiales que se remontan nada menos que al siglo XVII, las cinco primeras de la lista anterior. En el siglo XIX se suman cuatro, Triana, Umbrete, Coria y Huelva; y en 1913 se añade San Juan del Puerto. Y ya pronto, en tan solo 2 años, en 2019, la Hermandad de Rociana se sumará al destacado grupo de las filiales centenarias.

En la primera mitad del siglo XX se incorporaron 20 hermandades acudiendo, por tanto, en 1950 aún tan solo 31 filiales . En este periodo se produce la singular y aparente contradicción de que en años de la II República, teóricamente más laicos, se crean nueve hermandades filiales, en tan solo cuatro años, casi la mitad que en los primeros cincuenta años del siglo. Entre ellas, las onubenses de Hinojos, Bollullos Par del Condado, Gibraleón y Valverde del Camino.



La Virgen en su paso, en la Coronación de 1919.
La Virgen en su paso, en la Coronación de 1919.

Entre 1951 y 1970 se multiplica el crecimiento de las décadas anteriores añadiéndose 12 filiales. Pero es el en periodo 1971-2000 cuando la devoción plasmada en nacimiento de filiales eclosiona, obteniendo aprobación 60 hermandades más. En lo que va del siglo actual, 17 Rocíos, han sido 18 las nuevas filiales, las últimas este año, Cartaya y La Carolina.

Hace justo cien años el Lunes de Pentecostés correspondió al 28 de mayo, y la Hermandad de Huelva salía de la zona de la plaza Merced y Vega Larga atravesando la ciudad en dirección al camino del Rocío (hacia San Juan del Puerto) arropada como ahora por los vecinos que ocupaban las calles a su paso. Ese año hubo un incidente, un incendio en una carreta, pero sin más lamentos que daños materiales.



La fisonomía de la aldea y la vestimenta de los peregrinos ha cambiado bastante en cien años.
La fisonomía de la aldea y la vestimenta de los peregrinos ha cambiado bastante en cien años.

La Hermandad llevó entonces, además de la anterior, 22 carretas, que entraron el viernes en El Rocío, a la una de la madrugada (ya del sábado). Ese año, como ejemplo, la Hermandad de San Juan del Puerto llevaba 8 carretas.

Por aquellas fechas, dos años más tarde, en 1919, tendría lugar la coronación canónica de la Virgen, presidida por el cardenal Almaráz, arzobispo de Sevilla. A esta romería del año de la canonización la Hermandad de Huelva llevó 31 carretas siendo ya entonces una de las más numerosas y hoy en día la que lleva más peregrinos. También destaco ese año, a parte de la Matriz por supuesto, la Hermandad de Rociana, con 22 carretas. Mucha devoción pero de menor dimensión en cuanto a participación. Por ejemplo, solo acudían varios cientos de caballistas, cifra lejana a los miles que participan en nuestra época en la popular romería.

Peregrinas en la aldea, en 1919.
Peregrinas en la aldea, en 1919.

Entonces, como ahora, la tradición que sitúa su origen en el reinado de Alfonso X el sabio, quien pudo haber erigido la primera ermita en la conocida como La Rocina, guía el espíritu de seres de todas condiciones y lugares, que tienen en común el rezo ante una Advocación sin igual. Nada menos que 46 hermandades a la espera de alcanzar el rango de las 119 filiales actuales, y por detrás 20 asociaciones nacionales y 11 internacionales, de Australia, Argentina, Bolivia, California, Puerto Rico, Brasil y Venezuela. Tantos corazones no pueden estar equivocados.

Jinete con acompañante a la grupa, en 1919.
Jinete con acompañante a la grupa, en 1919.

Las fotos que publicamos en este artículo, de 1919 y 1928, nos muestran una romería más modesta pero con los mismos cánones. Un espacio diferente pero un mismo lugar y un magnetismo similar, aquel que irradió atracción a la gente del lugar y que quedó desde entonces fusionado con la identidad de Almonte y los almonteños.

Romeros bailando sevillanas en El Rocío.
Romeros bailando sevillanas en El Rocío.

La frase del papa Juan Pablo II ‘qué todo el mundo sea rociero‘ pronunciada en el balconcillo de la ermita en 1993, mirando al amplio horizonte de la marisma, ha calado en la gente, dando continuidad creciente a una devoción única.

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