Francisco José Pérez, un investigador almonteño que estudia enfermedades como el Alzheimer en el Laboratorio de Conducta Animal y Neurociencia

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Francisco José Pérez Díaz 'Capea' es un joven investigador almonteño.
Francisco José Pérez Díaz ‘Capea’ es un joven investigador almonteño.

Mari Paz Díaz. Natural de Almonte, el investigador Francisco José Pérez Díaz es un onubense que se encuentra actualmente trabajando en el Laboratorio de Conducta Animal y Neurociencia de la Universidad de Sevilla, mientras realiza su doctorado en Psicología, dentro de la línea de investigación de ‘Aprendizaje, Neurociencia y Evolución’. Un logro que ha sido el resultado de una trayectoria caracterizada por el esfuerzo, la ilusión y el deseo de seguir creciendo un poco más cada día. Una trayectoria que, en el plano académico, inició en El Rocío, en el Colegio Público Doñana y en el IES Doñana de Almonte, dos centros que le marcaron mucho en su carácter y su forma de ser, dado que vivir en la marisma le condicionó en su formación como académico y como persona. Más aún en El Rocío de antaño, muy diferente al actual.

Su infancia y adolescencia están marcados por su vida en El Rocío. / Foto: edreams.es
Su infancia y adolescencia están marcadas por su vida en El Rocío. / Foto: edreams.es

«Mi padre por aquel entonces era cuidador en un centro de discapacidad, algo que tanto en mi hermano como en mí nos ha permitido desarrollar una sensibilidad especial hacia este colectivo, mientras que mi madre ha sido una  mujer admirable, con un coraje extraordinario, tanto que le negaron la posibilidad de poder estudiar y decidió apretar los dientes y volverlo a intentar desde cero. Mis recuerdos de aquella época son los de mis padres estudiando, porque mi padre quería entrar a trabajar en una cooperativa como ‘intérprete de la naturaleza’, de ahí que en mi casa se hablara de ecosistemas, de turismo de naturaleza, de la Familia de Medina Sidonia, de Valverde, de Delibes… Todo era muy raro, pero yo los acompañaba y, con 6 años, me sabía todos los nombres científicos de la fauna de Doñana -puede dar buena cuenta mi abuela-, tenía conocimiento de los antiguos pobladores del parque, de los usos tradicionales, e, incluso, empecé a conocer el manejo del ganado marismeño, al ser una  actividad que se desarrollaba en casa, para tener un sustento económico extra en una muy precaria economía familiar», recuerda el joven.

El Rocío es uno de los destinos más visitados durante todos los meses del año.
Vivir en El Rocío ha sido vital en su experiencia y desarrollo.

Además, la figura de su madre ha sido fundamental en la conformación de su personalidad, teniendo en cuenta que ella es todo un ejemplo de superación, debido a que, como él mismo recuerda, «por problemas familiares, debido a que su padre enferma, tiene que abandonar los estudios, y esa espina siempre la acompañó. Fue aquí en El Rocío donde encuentra la posibilidad de acudir a la escuela de adultos y se enrola en clases de inglés, todo eso unido a su trabajo como recepcionista del Hotel Toruño, entonces recién construido, formando parte del AMPA, la asociación de mujeres, la de vecinos… Y no solo se quedó en el Graduado Escolar, sino que se sacó el acceso a la universidad y decide realizar una carrera. Así que mi madre ha sido clave, porque es una mujer con una fuerza extraordinaria, algo que ha sabido inculcar en mi hermano y en mí. Porque, lo que somos, no nos ha sido regalado. Es más, me atrevería a decir que, por las circunstancia y el contexto que nos ha tocado vivir, nos ha costado el doble que a cualquiera».

Todo ello le permitió a ‘Capea’, como conocen al joven los amigos y vecinos de Almonte, ser testigo de la transformación que ha tenido la Doñana Contemporánea, sobre todo, a raíz de la puesta en marcha de la Cooperativa Andaluza Marismas del Rocío, que supuso la trasformación de la localidad a través del ecoturismo, de la comunión de los usos ganaderos y de las marismas, uniendo tradición, cultura y conservación medioambiental. Valores que este investigador aprendió desde niño en El Rocío, a pesar de que para estudiar tuviera que desplazarse a Almonte, con todo lo que ello conllevaba.

Se marchó a Sevilla a estudiar Biología. / Foto: Universidad de Sevilla.
Se marchó a Sevilla a estudiar Biología. / Foto: Universidad de Sevilla.

Con esfuerzo, Francisco José Pérez fue superando todos los obstáculos y, a la hora de elegir una carrera, se decidió por Biología, para lo cual se marchó a la Universidad de Sevilla, donde después ha continuado haciendo un Máster en estudios Avanzados en Cerebro y Conducta y, actualmente, realiza el Doctorando en Psicología, como hemos apuntado. Un bagaje que hemos querido conocer en primera persona a través de esta entrevista.

Siempre le llamó mucho la atención Latinoamérica.
Siempre le llamó mucho la atención Latinoamérica.

-Francisco, ¿por qué decides estudiar Biología? ¿Cómo surge tu interés por esta materia?
-Por increíble que parezca, la carrera de Biología no fue mi primera opción. Por aquel entonces, hubiera preferido iniciarme en Relaciones Internacionales, Turismo o Antropología… Hay que tener en cuenta que yo fui un niño del 92 y viví la apertura de España a Latinoamérica, por lo que ha sido algo que me ha llamado mucho la atención desde siempre. Primero porque mi madre me negó cuando era pequeño el participar en la Ruta Quetzal y eso es lo peor que puedes hacerle a un Capea, «decirle que no puedes hacer algo”. Y, segundo, por la belleza que entraña el viaje como vector transformador, sin olvidar el protagonismo de Huelva en el hito histórico más importante del mundo, que fue el descubrimiento de un nuevo continente. Además, la Aldea del Rocío ha sido destino de gente que venía desde muy lejos y, a través de ellos, afloró en mí mi curiosidad infinita por Saber… Por eso, la elección académica a priori no fue Biología, dado que quería experimentar el viajar, el conocer y salir del pueblo.

Portada del libro 'A pie de manglar', publicado tras ser becado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Portada del libro ‘A pie de manglar’, publicado tras ser becado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

A pesar de eso, los años de carrera han sido los mejores de mi vida hasta la fecha. Se abrió ante mí un abanico muy amplio de oportunidades, que me permitió conocer nuevos lugares, nueva gente, nuevas oportunidades… Y fue la universidad de Sevilla quien me permitió viajar a Centro América, gracias a que en 2011 fui becado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) como integrante del proyecto ‘Fortalecimiento del departamento de Biología Vegetal de la Universidad Nacional Autónoma de León (Nicaragua) UNAN-León’. Una experiencia que para mí se convirtió en toda una catarsis personal, como se puede comprobar en el libro que editamos en el año 2013 bajo el título de A Pie de Manglar . Un viaje con el que vi cumplido un sueño que tenía desde hacía muchísimo tiempo, además de tener la posibilidad de colaborar con un grupo de cooperación internacional de gran prestigio, lo que se complementó con un desarrollo a nivel académico, puesto que también se nos ofertó participar como profesorado en el Máster de Fisiología Vegetal.



En Nicaragua, conoció las comunidades de Salina Grande y Las Peñitas, en la ciudad de León. / Foto: oficinadeturismoleonnic.blogspot.com
En Nicaragua, conoció las comunidades de Salinas Grandes y Las Peñitas, en la ciudad de León. / Foto: oficinadeturismoleonnic.blogspot.com

-¿Cómo fue esa experiencia en Nicaragua?
-En aquel primer viaje nos pidieron ayuda para apoyar los proyectos de la comunidad de Salinas Grandes y Las Peñitas, recogiendo muestras en Isla Juan Venado, muestras que después se procesarían en la Ciudad de León (Nicaragua), donde además impartíamos el Máster. Y, nada más pisar la comunidad de Salina Grande, entendí que en esta vida nada es casualidad. Porque sentí que había llegado a El Rocío de los años 70, aquel del que hablaban mis abuelos. Y lo explico. Salinas Grandes está a orillas de una reserva natural, de Isla Juan Venado. Al otro lado, se encuentra una población costera llamada Las Peñitas -la Matalascañas nicaragüense de principios de los 70. Y, por si fuera poco, ambas comunidades dependían de León, una ciudad colonial con una férrea devoción mariana y tremendamente acogedora. Así que era como estar en Doñana, Almonte, El Rocío y Matalascañas en tierras centroamericanas. Y, esta vez, el forastero era yo.

Equipo de investigación de la Reserva Natural Isla Juan Venado (Nicaragua) 2011.
Equipo de investigación de la Reserva Natural Isla Juan Venado (Nicaragua) en 2011.

Una vez allí, se unieron muchos sentimientos encontrados. Porque para mí y mi familia no ha sido fácil, pero no nos ha faltado amor propio y gratitud a quien nos ha tendido la mano, por eso agradezco a quienes confiaron en nosotros para que yo hoy pueda tener un Doctorado. Así que sentía la necesidad de continuar el ciclo, actuando de formador para vigorizar y orientar a los chavales de estas comunidades nicaragüenses, presentándoles un modelo de conservación que funcionó muy bien en Doñana a través del ecoturismos. Todo ello con la idea de que estas comunidades se desarrollaran explotando la Isla Juan Venado mediante la interpretación de la naturaleza y la investigación y evitando con ello el furtiveo, el despale y la recolección de huevos de tortuga.

Organización del Primer Congreso Nacional del Manglar. León-Nicaragua 2012.
Organización del Primer Congreso Nacional del Manglar. León-Nicaragua, 2012.

Sin embargo, no fue hasta el año siguiente, en 2012, cuando lideré un proyecto de cooperación sobre el terreno, financiado por la AECID, cuyo objetivo fue exportar el Modelo Ecoturístico de Doñana como Estrategias para la Conservación del Manglar de la Costa del Pacífico en Nicaragua y el desarrollo de sus Comunidades. Un proyecto que llevamos a cabo con la ayuda de la Universidad de Sevilla y la UNAN-León, además de ONG’s locales, la Fundación Amigos de Río San Juan (Fundar) y el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) de Nicaragua. Un trabajo que se cristalizó en el I Congreso Nacional del Manglar, del que fui promotor, colaborador y participante, además de cumplir las tareas encomendadas como profesor del Máster de Fisiología Vegetal de la UNAN-León. Sin embargo, en 2013 cerraron todo flujo de financiación, lo que nos obligó a hipotecar la estancia de ese año para organizarnos como ONG, creando la ONG ‘Entreraices’ y buscando autofinanciación, pues nos negábamos a echar por tierra tantísimo trabajo. Por eso escribimos el libro A pie del Manglar. Y, aunque ese año no pudiéramos ir, nunca perdí el contacto con ellos. Es más, gracias a esos contactos, seguí trabajando en el futuro.

Francisco, con el equipo que puso en marcha el Proyecto de fortalecimiento del área de Neurociencias en la UNAN-León Nicaragua.
Francisco, con el equipo que puso en marcha el Proyecto de fortalecimiento del área de Neurociencias en la UNAN-León Nicaragua.

-¿De qué forma ha continuado tu relación con Nicaragua?
Una de las actuaciones que hemos desarrollado es el ‘Proyecto de fortalecimiento del área de Neurociencias en la UNAN-León Nicaragua, y apoyo a los grupos de investigación del CEVEDI y el CIDS’. Un paso más en un anhelo mucho más ambicioso, porque mi interés más inmediato es hacer posible en Nicaragua un Máster de Neurociencia, con la participación de los grupos de investigaciones locales y nuestra universidad. Si bien, dentro de la amalgama de proyectos a desarrollar con la Facultad de Medicina-Veterinaria, fruto de mi experiencia en el ámbito ganadero, está el plan denominado ‘La Yegua Marismeña, el eslabón caballar más antiguo de Centroamérica’, donde se pretende datificar parámetros históricos, fisiológicos y genéticos de esta yeguada para correlacionarlas con las obtenidas en la yeguada de las Marismas de Doñana.

Cartel de las jornadas organizadas el pasado mes de junio en Almonte sobre el ganado marismeño.
Cartel de las jornadas organizadas el pasado mes de junio en Almonte sobre el ganado marismeño.

Es un ambicioso proyecto que estoy liderando, y que cuenta con un compromiso de las autoridades académicas nicaragüense. Su objetivo es consolidar las relaciones internacionales y un futuro hermanamiento entre municipios, tal y como se rubricó el 26 de agosto del 2015 en un acto al que asistieron el Dr. Álvaro José Chávez Silva, profesor de Anatomía y Embriología Veterinaria, el Dr. Alan Peralta, actual co-director de la Facultad y profesor de Etología, Etnología e Identificación animal y el Dr. Rubén Carballo, profesor titular en Genética. Un proyecto que ya es conocido en Almonte, puesto que fue presentado el pasado 28 de junio de este año en las I Jornadas Monográfico de la Yegua Marismeña ‘El Ganado Marismeño en Clave de Ciencia’.

Yeguas en la marisma de El Rocío.
Yeguas en la marisma de El Rocío.

-¿Qué relevancia tiene este proyecto internacional?
-Su importancia para Huelva es máxima. Hay que tener en cuenta que las marismas onubenses no solo albergan la raza caballar más antigua de Europa, sino que nuestro planteamiento es complementar ese hito mediante pruebas genéticas, para afirmar que, además de que la yegua marismeña es la madre de la yeguada oriunda de Centroamérica, hacerlo coincidir con la efeméride de la 525 aniversario del Descubrimiento de América, dando a Huelva una notoriedad mayúscula en el mundo ecuestre a nivel internacional.

-¿Qué objetivos os habéis marcado con este trabajo?
-Actualmente me encuentro al inicio del curso, en mi último año de Doctorado, por lo que hacer un seguimiento a tantos y tan diferentes proyectos es complicado. Aún así, sigo en contacto con los profesionales que los llevan a cabo, tanto en el área de las neurociencias, como el veterinario, histórico, de cooperación, divulgadores, etcétera.

El joven, trabajando en el Laboratorio.
El joven, trabajando en el Laboratorio.

-Porque, junto a todo ello, eres investigador en el Laboratorio de Conducta Animal y Neurociencia. ¿Cuál es tu cometido en este centro?
Cuando terminé la carrera me uní a uno de los laboratorios más productivos que conocía, a pesar de contar con poca promoción. Se trataba del Laboratorio de Conducta Animal y Neurociencia, con el que adquirí un compromiso debido a la versatilidad en la investigación, la capacidad de dar cabida a nuevas ideas y el apoyo y acompañamiento que sentía para su transformación. Era un laboratorio raro, en el que con muy poco material se hacía ciencia en mayúsculas, un laboratorio de neurociencia que integraba conducta, bioquímica, histología, fármacos y animales. Y que estaba en Psicología, algo que la comunidad científica andaluza desconocía. Fue en este pequeño centro donde empecé, debido una reestructuración espacial dentro de la Facultad de Psicología, a raíz de la cual pasó a ser uno de los laboratorios más importantes de la Universidad de Sevilla, con un contenido de primer orden.

Una imagen del interior del centro.
Una imagen del interior del centro.

En concreto, el Laboratorio de Conducta animal y Neurociencia cuenta con unas instalaciones para registros electrofisiológicos, cirugía, maquinaria para datificar la conducta, una sala de microscopia,  detinciones histológicas, de bioquímica… En lo que respecta a mi labor dentro del Laboratorio, me dedico al área de Neurocirugía Modular para desencriptar las funciones de las distintas áreas cerebrales que participan en la consolidación del hábito y, por consiguiente, los procesos adherentes a los distintos tipos de aprendizaje, incluidos las adiciones y fobias. Siendo así, poseo experiencia en registro neurofisiológico, cirugía intracraneales de lesión o bloqueos modulares, perfusión intracardiaca, disección de órganos, tratamiento de tejidos, tinciones y microscopía para investigaciones versadas en el Análisis de los Correlatos Biológicos de los procesos cognitivos-conductuales en animales, y más concretamente en ratas.

La empresa nace pensando en el desanso del cuidador.
Francisco investiga para entender enfermedades como el Alzheimer.

El interés de nuestro grupo interdisciplinar es conocer la ruta de los diferentes neurotransmisores -dopamina, serotonina, GABAérgicas, etc- y entender la función de los diferentes módulos cerebrales y cómo actúan de forma conjunta con la finalidad de entender enfermedades como al Alzheimer, la esquizofrenia, el Parkinson, las depresiones, TDAH o las adicciones. Porque, en nuestro laboratorio, nos dedicamos, entre otras actividades, a la Psicología Comparada, que es replicar la enfermedad neurodegenerativa o alguna característica de la misma en un animal que nos sirve de sustrato biológico, refinar las terapias, detectar marcadores biológicos, avanzar en la cura o paliativos y, en última instancia, exportar los protocolos refinados y adaptados a la comunidad  hospitalaria con dicha enfermedad.

Está participando en diversos congresos sobre la materia, como sucedió el pasado mes de octubre.
Está participando en diversos congresos sobre la materia, como sucedió el pasado mes de octubre.

-¿En qué estás trabajando en este ámbito?
-A principios del pasado mes de octubre participé en el XXVIII International Congress of the Spanish Society for Comparative Psychology (SECP), exponiendo estudios recientes de la Corteza Pre-Frontal, su implicación con los procesos controlados y su relación funcional directa con los ganglios basales para abordar cuestiones como la atención, el aprendizaje y la memoria. Y es que, desde el principio, siempre hemos intentado estar presentes en los congresos más importantes, nacionales e internacionales, sobre esta temática, como ha sucedido con la Sociedad española de NeuroCiencia (SENC) y la Federation of  European Ceuroscience Societies (FENS), entre otros. Actualmente, mi formación en Biología me lleva a actualizar las metodologías y protocolos que usamos en nuestro laboratorio para tratar el tema conductual desde la expresión proteica. Por este motivo, este año, mi actividad ordinaria en neurocirugía de lesiones, desaferenciaciones y bloqueos modulares, la vamos a complementar con un registro proteómico y a datificar la Bioquímica que subyace a la Conducta.

almonte capea-¿Tienes algún proyecto concreto de interés?
-El proyecto más inmediato es la finalización de mi tesis doctoral. En este periodo de formación estoy retomando temas que quedaron un poco aparcados, como la promoción en jornadas y ciclo de conferencias que tengan como actor principal a Huelva, así como hacer partícipe a las asociaciones y centros de discapacidad para integrarlos en una red de colaboración para los avances científicos. También quiero poner en marcha a corto plazo mi proyecto multidisciplinar de investigación denominado ‘Transferencia Emocional Interespecífica’ y validar las terapias con anímales en pacientes con déficit de atención, hiperactividad, deficiencia psíquicas o trastornos psicológicos.

Considera que los onubenses todavía no son conscientes de su gran riqueza, también desde el punto de vista humano.
Considera que los onubenses todavía no son conscientes de su gran riqueza, también desde el punto de vista humano.

-Con esa implicación que muestras con Huelva, ¿crees que los onubenses valoran y son conscientes de la riqueza de la provincia?
-La concienciación local u provincial es un tema con el que tengo una especial sensibilidad y creo, tristemente, que no, que los onubenses no sólo no estamos concienciados, sino que no conocemos toda la riqueza de Huelva. Y lo que no se conoce, no se valora. Y lo que no se valora, no se defiende.

Francisco es el presidente de Acfal Almonte, una entidad dirigida a reconocer el trabajo de los almonteños en distintos ámbitos científicos.
Francisco es el presidente de Afcal Almonte, una entidad dirigida a reconocer el trabajo de los almonteños en distintos ámbitos científicos.

En la actualidad,  creo que tenemos la generación mejor formada. Ya sé que no es novedad, pero contamos con onubenses liderando proyectos científicos internacionales, grupos de investigación, participando en proyectos revolucionarios de nivel científico, tecnológico, divulgativo, clínico y empresariales… Eso sí que empieza a sorprender. Y es que esta provincia tiene un gran problema: que sigue buscando la excelencia fuera. Es incapaz de reconocer el éxito entre sus vecinos. Por eso es tan importante que se empiece a promocionar Huelva en clave de Ciencia, a empezar a fraguar un orgullo civil por sus investigadores científicos. Solo así conseguiremos cambiar los modelos laborales especulativos, oportunistas y cómodos, hacia un modelo de esfuerzo, de superación, de altísimo bagaje curricular, para que estos científicos y académicos superiores vuelvan a su provincia, evitando la fuga de cerebros locales. Que sean un orgullo y profetas en su tierra. Con esta motivación, compartida por científicos, técnicos, divulgadores e investigadores de Almonte, decidimos crear la Asociación para el Fomento de la Ciencia en Almonte (AFCAL), entidad que tengo el honor de presidir con el deseo de dar promoción a la excelencia académica, ofrecer ayudas y ser un referente para dar un aliento de ánimo y de reconocimiento hacia la labor  de sus científicos.

Deja un mensaje de apoyo a los onubenses.
Deja un mensaje de apoyo a los onubenses.

-Con esta filosofía, ¿cuál sería tu mensaje final? 
-Me gustaría prestar mi apoyo a todo aquel que decidiera dedicarse a la ciencia, además de agradecer la labor divulgativa que realizáis a través de este foro. Os invito a conocer la asociación AFCAL y a sus componentes de primera mano. Espero haber despertado vuestra curiosidad, la misma de un niño que desde la Aldea del Rocío intenta revolucionar los pilares que sustentan el estudio del cerebro y la conducta humana.

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