Don Diego Capado, cura de pueblo y maestro de maestros

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Don Diego Capado en sus Bodas de Oro sacerdotales en 2015.
Don Diego Capado en sus Bodas de Oro sacerdotales en 2015.
Boda de plata sacerdotal de don Diego Capado en Nerva en 1990.
Boda de plata sacerdotal de don Diego Capado en Nerva en 1990.

Antonio José Martínez Navarro. Nació don Diego el jueves 18 de marzo de 1942 en Nerva, tierra de artistas, como se suele decir, por el amor que siempre ha profesado esta bella localidad a la Música que interpreta sus hijos y al aire de la localidad que pintara con sus pinceles mágicos tanto Daniel Vázquez Díaz como Hermenegildo Sutilo, en el seno de una humilde y numerosa familia compuesta por su padre, Tomás Capado Martín, su madre, Aurelia Quintana Sánchez designándole el Destino que fuese el primogénito de siete hermanos y el único varón (el último nacimiento, que era melliza, murió prematuramente). Diego se siente muy orgulloso en aclarar que tiene tres hermanas maestras y dos asistentas sociales.

Conviene que nos detengamos unos renglones en sus ascendientes: Su padre era oriundo de Valverde del Camino cómo nos indica el propio apellido, Capado. Fue el Interventor del Ayuntamiento de Nerva durante cerca de cuarenta años. También le encargaron su intervención con el Ayuntamiento de Valverde del Camino en unos pleitos con el Ayuntamiento de Niebla. Su abuelo paterno fue el responsable de las obras del Ayuntamiento de Nerva. Por parte materna, eran comerciantes. Tenían abierta ene l centro del pueblo una tienda de gran prestigio, “Las cuatro puertas” y su abuelo explotaba una fábrica de losetas, yeso y cemento y otra de hielo.

De sus padres aprendió el amor a la tierra. Siempre permanecerán en su memoria aquel ambiente minero que florecía por doquier…Muchas cosas aprendió de sus padres, esas virtudes que cimentan lo mejor de una vida, el espíritu de sacrificio, la honradez, el afán de trabajo, la entrega a los demás. En Nerva transcurrieron sus primeros años estudiando en el Colegio de las Hijas de la Caridad hasta su ingreso de Bachillerato en Utrera, que disfruta con honra haber sido el primer Centro educativo Salesiano de España. En los años siguientes cursó los estudios de Bachillerato. Fue en esta etapa cuando sintió la llamada religiosa. En su espíritu había un pugilato de fe entre la Virgen del Rosario y la Milagrosa. Después, la figura de Santo Domingo Savio también hizo mella en su espíritu y los Salesianos. Advirtiendo de que es un muchacho consciente de que no puede perder el tiempo, vieron las posibilidades que tenía de que años más tarde ingresara en su Orden religiosa se dedicaron mucho a él. De esta manera, era el responsable de todo lo que significaba la liturgia en el Colegio.



 Regalo de la Hermandad de San Bartolomé Apóstol de Nerva a don Diego con motivo de sus Bodas de plata sacerdotales (1990).
Regalo de la Hermandad de San Bartolomé Apóstol de Nerva a don Diego con motivo de sus Bodas de plata sacerdotales (1990).

Asimismo, fue Banda de Honor todos los años con Antonio Ojeda que, con el transcurrir de los años sería el primer Presidente del Parlamento Andaluz, y todo parecía que estaba destinado a que fuera un buen salesiano. Un día, se acercó su abuelo paterno a visitarlo al Colegio y le dijo: en vez de salesiano deberías de ser cura: el párroco del pueblo es el que bautiza, entierra a los difuntos, consuela a los que sufren…
Este consejo no cayó en saco roto y a Dieguito se le metió aquello en la cabeza.

Terminó felizmente el Bachillerato y como tenía vocación decidió ingresar en el Seminario de Huelva. Quería amar a Dios sobre todas las cosas y su única ambición era convertirse en sacerdote. En este punto surgió una pequeña tormenta familiar cuando dijo en casa que quería ser sacerdote. Sus palabras fueron recibidas con frialdad e incluso uno de sus tíos no llegó a hablarle durante un año, ya que siendo el primer nieto, por parte de su abuelo paterno, y teniendo muy buenas relaciones con las mimas de Río-Tinto podía haberse decidido a estudiar Arquitectura o Ingeniero de Minas. Él les frustró la idea que se habían hecho sobre su futuro profesional, pero, aquello fue una borrasca pasajera que pronto amainó. En el Seminario de Huelva fue su Rector don Luciano y entre sus profesores recuerda con cariño y agradecimiento a don Francisco Polo, don Julián López, don Julián Sanabria, don Emigdio del Toro, don Francisco Bustamante, que fue quien le dio clases de Griego; don Manuel Mairena Valdayo, don José Pichardo…

Las relaciones de Diego Capado con Huelva eran muy antiguas, ya que venía a veranear a Punta Umbría todos los años. Y como sus padres no eran partidarios de comprar una vivienda en la citada ciudad costera, arrendaban una vivienda. Esto le dio opción de que conociera la cervecería “La Esquinita te espero”, los magníficos helados que ser servían los diversos establecimientos, la bulliciosa alegría del Mercado del Carmen…

A renglón seguido realiza en Sevilla tres años de Filosofía que termina en junio de 1961. Los tres meses en la ciudad del Betis los pasó muy requetebién. Se había convertido en un estudioso y ejemplar, de tal altas cualidades que le daba clases a sus condiscípulos, compañeros de su curso y, tres meses más tarde, pasa a Salamanca donde estuvo cuatro años. En este punto debemos detenernos un ápice en la Universidad Pontificia de Salamanca. Los gobiernos liberales del siglo decimonónico habían hecho que los estudios de Teología y Derecho Canónico fueran excluidos de la Universidad de Salamanca. El papa Pío XII crea en 1940 una nueva Universidad para restaurar esas dos facultades en la misma ciudad y le confiere la categoría de Universidad Pontificia. Y por el umbral de las puertas de esta Universidad entra Diego Capado llevando sus alforjas llenas de saber teológico. En Salamanca coincidió con diez sacerdotes de Huelva entre los que recuerda a don Francisco Girón, don Manuel Martín de Vargas, don José Arturo Domínguez Asencio, don Baldomero Rodríguez Carrasco… y fue el primer Delegado de la Facultad de Teología. A pesar de su juventud y de tener compañeros de más edad que él, fue un Delegado de la Liturgia que tuvo cierta prestancia en la Universidad charra y, hay que añadir, que fue encargado en el Colegio Mayor Universitario de San Carlos de Salamanca. Esto es, que el inteligente lector habrá deducido que la Liturgia le estaba persiguiendo desde Utrera.

Mañana luminosa en El Rocío. De izquierda a derecha: Don Diego Capado, el Santo Padre y don Rafael González, Obispo de Huelva. Junio de 1993.
Mañana luminosa en El Rocío. De izquierda a derecha: Don Diego Capado, el Santo Padre y don Rafael González, Obispo de Huelva. junio de 1993.

El domingo 5 de septiembre de 1965 era consagrado sacerdote con 23 años de edad. Tuvo que darle la dispensa el Papa Pablo VI, ya que la edad canónica para ordenarse sacerdote era de 25 años. Diego siente en al alma una oleada de paz dulcísima que nunca olvidará. Después se viene de Superior al Seminario de Huelva y siendo profesor para los futuros sacerdotes y profesor de Teología para los mayores.
Don José María Lahiguera fue el Obispo que le ordenó sacerdote y esto ocurrió por primera vez en esta Diócesis fuera de la capital, en su pueblo natal, Nerva. Aquel día fue más feliz para él, para sus familiares y para todos los habitantes del pueblo. Allí, en los primeros bancos de la pequeña iglesia, donde 23 años antes había sido bautizado, estaban papá Tomás, mamá Aurelia, sus hermanas… Precisamente le dio la comunión a la más pequeña de ellas, a Mari Carmen que hizo la primera comunión en aquella jornada gloriosa para Nerva. Todo el pueblo se volcó con esta ceremonia y algunos de sus vecinos lloraban de emoción. El Obispado quiso estar presente en aquel acto y vino con el equipo del Sr Obispo don Rosendo Álvarez, que era el Rector, don José Lozano… Sus padres se sienten orgullosos cuando los vecinos de Nerva llaman a su Dieguito “Don Diego”.

Está hecho un flamante clérigo, culto y joven… Es designado por el tercer Obispo de Huelva don Rafael González Moralejo que le nombra Vicario del Apostolado e, inmediatamente pasa a Sevilla de Rector en unas circunstancias excepcionales: en la capital hispalense se reúnen las cuatro Diócesis de Andalucía Occidental (Cádiz, Sevilla, Huelva y Jerez de la Frontera) porque en cada una de ellas había pocos seminaristas. Los religiosos utilizaban un edificio barroco existente en Sevilla y que, desde 1901, siendo Arzobispo Marcelo Spínola, lo convirtió en Seminario hasta 1989. Nos referimos al Palacio de San Telmo. En él concurrieron para dar clases profesores de las distintas Diócesis. De la ciudad del Tinto y del Odiel estaban don Juan Mairena Valdayo, de Derecho; don Felipe Fernández Caballero, de Moral, la Teología la desarrollaban don José Arturo y don Diego Capado. Los seminaristas pertenecían a la más variopinta de las órdenes religiosas: había franciscanos, salesianos, capuchinos… procedentes de Sevilla, Cádiz, Huelva…Compraron un piso en el que residían los seminaristas. Don Diego Capado tuvo cerca de veinte alumnos y estuvo hasta el año 1972. En esta fecha el Obispo don Rafael fue iluminado para que el cura que iba a nombrar para párroco de Nerva, fuese persona tan aceptada como era don Diego Capado. Lo acompaña en el destino como coadjutor don José García, de Almonte, que, más tarde, se llevó muchos años de párroco en Punta Umbría e inició el famoso Centro “Naím”, a favor de los drogadictos, y que había tenido en aquel su primer destino.

Las cualidades de don Diego –capacidad para el trabajo, sencillez, sentido de la organización- hace que también continúe dando clases en Sevilla. A estas alturas don Diego estaba ya en el grupo de los futuros “romanos”, esto es, de los que se perfilaban para hacer el doctorado en Roma y así fue. Don Rafael González Moralejo lo mandó a Roma, ya que estaba licenciado por Salamanca.

Entre don Rafael, Obispo de Huelva, y el Santo Padre, se puede observar a don Diego Capado.
Entre don Rafael, Obispo de Huelva, y el Santo Padre, se puede observar a don Diego Capado.

Roma le cautivó en seguida y se convirtió en un mundo de inesperadas sorpresas para él. Podía haber llegado a la Ciudad Eterna como uno más, pero en la vida de Diego Capado va a ocurrir uno de esos sucesos capaces de marcar aquella etapa italiana: en seguida es nombrado Administrador de la Iglesia Española en Roma. Su cometido era personarse todos los meses a la Embajada ante la Santa Sede de España para coger los cheques y pagarles a los sacerdotes. Debemos aclarar que tenían su residencia en dicha iglesia de Monserrat donde estaban los sacerdotes o seminaristas que se preparaban para realizar la Licenciatura en Teología y que se les llamaban los “operarios”, mientras que tenían su paradero en Monserrat los sacerdotes que eran licenciados e iban a hacer el doctorado y los sacerdotes que eran doctores y se dedicaban a la investigación.

En Roma conoció y pagó su nómina al Cardenal Rouco Varela, siendo profesor de Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca, hizo Derecho Canónico en Alemania; a don Rosendo Álvarez Gastón, que fuera Obispo de Almería; a don Julián López Martin, Obispo de León, que realizó Liturgia, en la Conferencia Episcopal es el Presidente de la Comisión… En definitiva, que allí conoció a muchos sacerdotes que en la actualidad son Obispos. En aquellos días le dió clase de Teología a un onubense, don Juan del Río, que actualmente es el Arzobispo castrense de Ayamonte. Don Diego ha dado clases al actual Arzobispo de Sevilla que fue quien le sustituyó en Roma como Administrador de la Iglesia Española el actual Arzobispo de Sevilla don Juan José Asenjo…
Cuando iban don Rafael González Moralejo o don Ignacio Noguer Carmona a Roma se quedaban en el Colegio Español. Aquellos fueron años muy bonitos para don Diego. No pudo terminar el doctorado porque lo llamó desde Madrid don Rosendo, desde la Clínica en que estaba ingresado don Rafael González, Obispo de Huelva, que había tenido un accidente con el coche. Las palabras que escuchó fueron las siguientes: “Diego, mira, necesito un párroco en Bollullos Par del Condado…”.

Don Diego antes de desplazarse a la bonita ciudad del Condado pensaba: “toda la vida la he dedicado a la docencia, ya que en los años que estuve de párroco en Nerva también daba clases en su Instituto e iba a Sevilla a dar clases de teología. Incluso en Sevilla también daba clases en la Universidad de Sevilla de Teología, incluso en Sevilla fui dos años a dar clases en la Escuela de Teología de Jerez de la Frontera. Menos mal que en esta última ciudad tenía a su hermana y se quedaba a dormir allí y después regresaba…” Y a pesar de no tener experiencia alguna en Formación Profesional llevó la dirección de la Escuela de F. P. “María Auxiliadora”. Hay dos títulos que le perseguían: la Virgen María Auxiliadora y Rocío. Así, en 2016 había estado en Múnich (Alemania) y en la primera iglesia que celebra misa, se abre la puerta y enfrente una imagen de la Virgen del Rocío vestida de Pastora llega a Polonia y en el hotel donde paraba habían otros españoles que se dirigieron a él: “Don Diego, nosotros somos de la Hermandad del Rocío de Barcelona, éstos de la de Cornellá, y aquellos otros de la de Murcia… llega al aeropuerto de Madrid y está esperando el avión que le llevaría a Polonia y le abordan diciendo: “Don Diego, somos de la Hermandad del Rocío de Madrid, y en las tres noches que permaneció en Varsovia (Polonia) se unió al grupo que cantaba la Salve Rociera, esto es, que vaya a donde vaya el Rocío le persigue.. Y también María Auxiliadora es una vocación con la que se encuentra con muchos compañeros advocacionados a ella.

Don Diego Capado, sacerdote ejemplar, en sus Bodas de Oro sacerdotales (2015).
Don Diego Capado, sacerdote ejemplar, en sus Bodas de Oro sacerdotales (2015).

En Bollullos Par del Condado está destinado catorce años en la que ejerce como profesor de Instituto y director de la Escuela de Formación Profesional de la citada ciudad. Después pasa a Almonte a donde lo mandan en parte, para preparar la visita del Papa Juan Pablo II que llega en 1993, ya que al Obispo de Huelva le gustaba el “estilo Capado”. Él llega en octubre de 1992 y el Santo Padre llega en Junio de 1993 y todo resulta perfecto, ya que don Rafael lo conocía como organizador de dignas empresas y convertir a Huelva en el epicentro del Catolicismo no era para menos. Y en Almonte está también catorce años en las que vive dos experiencias del traslado de la Blanca Paloma y también tuvo la dicha de inaugurar el Camino Europeo del Rocío. Con motivo de esto tuvo que desplazarse a Bruselas y allí, como había españoles que trabajan en la Comunidad Económica Europea dentro del Organismo, y dio la coincidencia de que el primer Nuncio de la Santa Sede en la citada Comunidad Económica –antes había Pronuncio, cuyo titular era de nacionalidad francesa y que había comenzado la génesis del Camino Europeo- y cuando se inaugura estaba de Nuncio un compañero que había tenido don Diego en Salamanca que presidía el Colegio de los seminaristas mayores, es decir, que ya estaba con carrera universitaria. Tenía la carrera de Derecho y fue compañero también de Paco Girón. Nos referimos a don Faustino, que formaba parte del equipo eclesiástico de Casaroli, de la Secretaría de Estado (era el que presentaba en la audiencia en Lengua Española en la sala verde o en la Plaza a los de la citada lengua).
Cuando estuvo en la Nunciatura don Diego se quedó con él y después don Faustino le devolvió visita al ser invitado por el sacerdote de Nerva al Rocío. En estos años en que estuvo don Diego en el Rocío invitó al actual Secretario de la Conferencia Episcopal, Sr. Tamayo, que predicó en la aldea inmortal el Rocío Chico y al que ahora han nombrado obispo administrador de Ibiza y Menorca; el Sr. Taltavull, que es Obispo Auxiliar de Barcelona, vino también invitado para predicar el Rocío.

 Don Diego Capado en sus Bodas de Oro sacerdotales en 2015.
Don Diego Capado, en sus Bodas de Oro sacerdotales en 2015.

El Cardenal Rouco Varela vivía todos los años la experiencia, en tiempos de Pascua, de desplazarse con su Curia y otros responsables a determinados sitios llenos de espiritualidad. Estando en Madrid, quiso acercarse a conocer estas latitudes andaluzas. Para tal finalidad de puso en contacto con don Juan del Río, Obispo de Jerez de la Frontera que, a su vez, le dijo: “Diego, el Cardenal tiene interés en visitar estas tierras. Don Diego le preparó una semana en la que visitaron Doñana, estuvieron postrados ante la Blanca Paloma en su Santuario. El Rocío, en definitiva, le hizo tener contactos con muchísimos sacerdotes y Obispos.

Concepción se encuentra muy a gusto, con mucha tarea que realizar… Sería necesario un largo escrito para describir la fecunda actividad y el intenso trabajo que desarrolla don Diego en su Parroquia en la que se esfuerza en aliviar a sus queridos feligreses en todo lo que le es posible.
Al poco tiempo de llegar a Huelva es nombrado Vicario Episcopal en celebración de la Fe. E inmediatamente es designado Canónico y actualmente es Preceptor de Liturgia siguiendo la estela luminosa del bien hacer en el cargo a don Juan de la Rosa, don Antonio Salas (q.e.p.d.), don Antonio Bueno, al que sustituyó en la Parroquia de la Concepción y también como Precepto de Liturgia.

La magnífica labor realizada por don Diego en la celebración del V Centenario de la parroquia de la Concepción se la reconoció Óptica “Santa Otilia” concediéndole el martes 10 de mayo de 2016 su trofeo “Visión Estelar”. Al día siguiente aparecía la fotografía del venerable sacerdote recibiendo, de manos de diversas personalidades, el premio logrado:

<<Con motivo del cincuenta aniversario de la Óptica “Santa Otilia” se le hizo entrega al párroco de la iglesia de la Concepción, Diego Capado, el trofeo recuerdo de Visón Estelar por su actividad pastoral y “excepcional dirección” de los actos celebrados en el quinto centenario de la iglesia, un acto que contó con la presencia del profesor de la Universidad de Huelva, Francis Martínez; el periodista Ernesto Seijas, la directora comercial y el jefe de Sección de “Huelva Información”, Adelaida Mellado y Eduardo J. Sugrañes y el columnista José Antonio Mancheño. En la imagen Cristóbal Guerrero y sus hijos entregan el premio a Diego Capado>>.

Don Diego Capado en sus Bodas de Oro sacerdotales. Detrás de él, al fondo, podemos ver la figura de nuestro actual Obispo.
Don Diego Capado en sus Bodas de Oro sacerdotales. Detrás de él, al fondo, podemos ver la figura de nuestro actual Obispo.

Este breve bosquejo biográfico está lleno de agradecimiento de don Diego a la figura de San Juan Pablo II, ya que a él le debe la vida. En el año 2014 iba con su coche para Cáceres al Encuentro Nacional de Delegados de Liturgia de las Diócesis de España. Recogió a una gran señora que había hecho la especialidad en la Universidad de Comillas, casada, con tres hijos, para que le acompañara Ese día estaba lloviendo y le puso el automático al coche. Cuando estaba a unos veinte kilómetros de Cáceres tenía que tomar una desviación, intentó frenar y el vehículo no paraba y delante tenía otro coche. ¡Dios mío, que me choco, que me choco…! exclamó. Hizo un movimiento brusco, con tal mala fortuna que dio cuatro vueltas y en aquellos críticos momentos don Diego se acordó de San Juan Pablo II. A pesar de lo aparatoso y peligroso de las cabriolas que protagonizó el coche no tenía absolutamente nada. Es más, la guardia civil le preguntó: ¿Pero es posible que usted no tenga nada? Y así ocurrió. El coche quedó convertido en un amasijo de chatarra y él no tuvo la menor secuela de aquel peligroso accidente. Siempre ha considerado que San Juan Pablo II puso de su parte todo lo necesario para que todo se quedase en un buen susto. Y nosotros también coincidimos en este evidente axioma.

 

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